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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mensaje por Isabella Peyton el Mar Mayo 31, 2016 8:38 pm

30 de mayo de 2016.

El clima estaba simplemente terrible. La vida no le estaba sonriendo a Isabella. Había llegado de Seattle, se sentía muy mal y además había terminado con su novio ¿Que mas podía salir mal? ¿Un pájaro cagaria su ventana?. Soltó un gruñido y reviso su teléfono por encima quinta vez esa tarde. Se sentía extraña. No quería perderlo, estaban "casados" pero la actitud de el y la de ella no parecía ayudar. Ahora solo peleaban por ver quién tenía la razón en tonterías. El estaba sensible, Isabella quería ayudarlo pero no podía obligarlo, se sentía como una necia si continuaba forzando las cosas. El no comía, no descansaba, no vivía y ella moría poco a poco -Esto es absurdo- musito lanzando uno de los pinceles al suelo y tomando su cartera para acabar de una buena vez con todo lo que no le dejaba inspirarse.

Llego a las oficinas de BMR en poco tiempo. El clima estaba juguetón y la tenía con alergias. Soplo su nariz una vez mas y acomodo su cabello en el espejo. Ya era de noche y el aun no se reportaba, seguramente y no tenia horas sin dormir. Ella no le dejaría que acabara con el. Tomo la bolsa de comida y dejo que sus pies tocaran el gran charco de agua sucia que se acomodaba a un lado del auto -Maldición- susurro. Negó e ingreso sin mirar a los lados. Ella sabia para donde iba y no se detendría. Tal vez Grayson había prohibido su entrada y era una mujer buscada en el edificio. Estuvo frente a la puerta de su oficina pocos segundos después. Su corazón latía con fuerza, aun así abrió e ingreso -Vas a comer quieras o no- puso la bolsa frente a el y se volteo -No tienes que mirarme si no quieres, me iré ya mismo- musito caminando hacia la puerta. Las luces se apagaron a continuación frenándola al instante





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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér Jun 01, 2016 1:39 am

30 de mayo de 2016.
El día había dado paso tan rápido, no recordaba cuando había anochecido ¿O no lo había hecho? Llevaba desde la muerte de su abuelo en su oficina, apenas dejando tiempo para irse a dar un baño y volver, muchos de los acreedores necesitaban ver como quedarían las cosas, pues su abuelo aún firmaba algunas cosas importantes, pero ahora, todo eso caía ya directamente en él, las acciones de su abuelo según el testamento eran completamente para él, haciéndolo el socio mayoritario, prácticamente era ya el dueño de la empresa familiar y eso le suponía miles de cargas que tenía que llevar encima.

Se sentó un momento en la silla de su oficina, la cabeza comenzaba a dolerle. Su secretaría le había llevado una comida que no se le apetecía, de hecho sentía que no podía comer nada en todo el día, se estaba malpasando pero con todos los problemas y la ruptura con Isabella, comer era la última de sus prioridades, dormir tal vez, pero comer. Cerró los ojos unos instantes, masajeando sus sienes y sacando del cajón una caja de pastillas, últimamente tenía dolores fuertes, suponía que era por el estrés y todas las responsabilidades que tenía.

Dormito un par de segundos que se convirtieron en dos horas, maldijo por lo bajo y observó que pasaban más de las ocho de la noche, miro hacia el frente ningún punto en particular y pensó en ella, en la boda que habían tenido apenas unos días atrás, en lo hermosa que estaba a su lado y en la unión de sus almas, Isabella prácticamente era su esposa y ahora estaban separados, ahora entendía que nunca sería feliz, volvió a cerrar los ojos y no tuvo que dormirse cuando la puerta de la oficina se abrió de golpe y una voz que le erizaba la piel le llegó a los oídos, abrió los ojos para encontrarse a la mujer que amaba frente a él.

-¿Perdón?- no sabía si reír o ponerse a llorar, en realidad lo que realmente deseaba era estrecharla entre sus brazos y besarla hasta que le dolieran los labios –Ah, estoy bien mamá, gracias por la cena- dijo con sarcasmo y se quedo callado cuando la oficina y al parecer todo lo que veía de la ventana había quedado en penumbras.


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Mensaje por Isabella Peyton el Miér Jun 01, 2016 2:32 pm

30 de mayo de 2016.

Hubieron dos factores que enojaron a Isabella -dentro de los muchos- y la hicieron paralizarse en el acto. Todos sabían que la joven era una chica extremadamente difícil en todos los aspectos. Era complicada, bipolar e impulsiva -¿Que es lo que me has dicho?- inquirió volteándose lentamente aun sin poderlo ver -A veces pienso que haces todo esto con intención. Nuestro matrimonio no es legal, no tienes que darme razones para asesinarte y hacerme quedar como la mala en el divorcio- desde que había abierto los ojos ella estaba de malas. La rabia la había invadido aun mas y se sentía como una estúpida, una sensación lamentable para una chica loca como ella -¿Sabes qué? no estoy para aguantar esto. Así que adiós y suerte en el apocalipsis- prefería mil veces tocar las paredes y chocar con todas los muros a quedarse aguantando algo que no quería aguantar.

Isabella estaba considerando seriamente volverse una perra nuevamente. Su vida estaba dando muchos cambios, las personas se alejaban, se iban y no permeancia en su vida. Era mucho más sencillo cuando ella no sentía nada por nadie. No escaparía pero dejaría aferrarse y de ser independiente. Se había convertido en esas mujeres que por siempre había criticado; llorona, dramática y además, rogaba por el amor de alguien que quizás y no se lo quería entregar. Camino hasta la puerta y la abrió dejando la oficina y encontrándose con la completa oscuridad de los pasillos. Saco el teléfono y lo encendió, choco con un muro y se pego en el brazo haciendo que el móvil cayera al piso -Maldición- musito con frustración lanzándose al piso y recorriendo con las manos -sin ver nada- para encontrarlo. Por suerte el lugar parecía estar desierto, nadie la pisaría.





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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér Jun 01, 2016 7:40 pm

30 de mayo de 2016.

Aquello no estaba pasando, en cualquier escenario se veía asi mismo con Isabella abrazados y confensandose su amor, no precisamente pelear después de que ella se fuera, lo curioso es que aquella discusión lo hacia sentir vivo y desconectado de la muerte de su abuelo, estuvo tentado a reír por lo cómica e hilarante escena cuando Isabella salió echando humo.

-Vete como siempre lo haces y llama a Lucas para que te acompañe- no supo por que los celos y la molestia se instalaron en su boca y tampoco pensó en que lo que había salido de sus labios, pero sí estaba celoso de aquel amigo de Isabella, se habia mantenido callado y aguantando todo lo que veía, aunque seguramente estaba armando cosas en el aire y la molestia de su ruptura había encontrado una fisura a sus pensamientos. Maldijó y se encamino hacia el pasillo donde de seguro estaba la chica que era su esposa.

-¿Isabella?- preguntó a la negrura del lugar, aunque tenía cuatro días en la empresa, se conocía cada rincón del piso en el que estaba -Hablemos, por favor- era la primera vez que necesitaba de la mujer que adoraba. Tal vez había metido el pie hasta el fondo por no mantener la cordura, pero sabía que en el fondo le dolía la separación de ambos y tal vez no era un excusa pero sentía que perdía mucho y que no podía competir con aquel hombre en la vida de su mujer, estaba cansado de que las cosas nunca le salieran como quería. Necesitaba seguir trabajando y olvidarse del mundo como lo había estado haciendo.
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Mensaje por Isabella Peyton el Miér Jun 01, 2016 8:00 pm

30 de mayo de 2016.

Eso simplemente no estaba pasando. No era que ella no reconociera el lugar que siempre le había dado a su mejor amigo, pero él se equivocaba. Ella poco a poco perdía a Gray, perdía a Lucas, los perdía a los dos. Negó en la oscuridad y siguió buscando el teléfono sin ganas. Las ganas de luchar se habían esfumado de su cuerpo -¿Hablar acerca de qué? Evidentemente no hay nada que hablar-había una brecha, algo que los hacía herirse mutuamente como mecanismo de autodefensa -Has ganado, me has hecho sentir mal. Aplausos para el gerente de un maldito edificio sin luces de emergencias- Isabella sabía que lo único malo que había en la vida de Gray era ella misma.

Decidió dejar de pelear con la oscuridad y se puso las manos en la cara. Ella estaba agotada. Tampoco había dormido, no comía bien y repasaba lo que había salido mal entre ellos dos una y otra vez -Soy mucha complicación, incluso más que tú mismo- era una mezcla de explosivos que jamás dejaba de estallar. Ella lo quería, dios sabia que lo había soñado tanto que hasta parecía imposible ser una mujer cuerda pero no quería tener que luchar con ella misma para estar a la altura -Soy todo lo que un hombre bueno, inteligente, responsable y soñado como tú no merece- ella era una alcohólica con tendencias a huir que no terminaba de sentar su cabeza -Te hiero y te hiero todo el tiempo por mis impulsos y tu no mereces eso. Mereces paz, una esposa tranquila, comprensiva, responsable, cuerda- todo lo que Isabella no era -Estoy cansada de suponer, de estar a la defensiva y de luchar por entrar en tu vida cuando tu mismo tienes dudas de mi y no me dejas entrar- bajo la cabeza y subió sus piernas para acomodar la cara en sus rodillas.





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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér Jun 01, 2016 8:54 pm

30 de mayo de 2016.
Sabía que la había cagado y más cuando sus celos habían hecho acto de presencia, se sentía una vil insecto que deseaba ser aplastado, nunca imagino que su vida fuera tan desgraciada y a la vez tan mortalmente solitaria, suponía que la vida le haría pagar lo que le había hecho a Sienna y sería infeliz por el resto de su vida, soltó un suspiro y se acercó a donde la voz le llegaba, poniendose en cunclillas y llevo su mano para acariciar la barba de unos días.

-Me sorprende que te des por vencida tan rápido- soltó el aire y la tristeza le invadió por completo, si no podía tenerla como su pareja al menos podrían ser amigos o intentar serlo, tragó saliva para apartar la sensación de soledad -Mira soy un imbecil y de los grandes- quiso extender la mano para tocarle la mejilla pero con ella no sabía que reacción tener y le dolía desconocer ese acto -Tal vez no soy material de novio y te has dado cuenta- calló un segundo -Pero no digas eso de la esposa por que no estoy buscando una, ni siquiera voy buscar a alguien… - se mordió el interior de la mejilla -Voy a dedicarme a trabajar como hasta ahora, cerrar contratos y viajar… - ahora el que huía de todo era él, se iría lejos y sin decirle a nadie, Australia o Francia le parecían estupendo o a cualquier puto lugar lejos de Isabella y de todo el mundo -Yo sólo buscaba una mujer que me pusiera por encima de todo y que me amara… - su voz fue resignada y triste pero no le importaba, saco de su bolsillo su móvil y puso la linterna para enfocar el rostro de la última mujer en su vida.

-Y tal vez el que no te merece soy yo- puso una mueca como sonrisa, mirándola -Y no desconfió de ti pero parece ser que soy inexistente para ti si está tú mejor amigo, puedes suponer que son celos y lo estoy- soltó el aire y bajo la mirada -Estoy celoso de lo que sientes por él cuando nada tiene importancia- guardó silencio y alumbro el piso para dar con el celular y tenderselo.
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Mensaje por Isabella Peyton el Miér Jun 01, 2016 9:24 pm

30 de mayo de 2016.

Se sentía como una despedida y eso rompió su corazón completamente. Fue en ese momento que Isabella entendió que amaba completamente a Grayson. Nada de lo que pudiese sentir por otra persona se podría comparar. Su empeño por querer ser la mujer que él merecía le había cegado. El se había enamorado de la Isabella aventurera de Seattle. La mal hablada joven que más de una vez siguió sus impulsos y lo hizo cometer locuras -Yo te amo mucho.. Pero quizás tienes razón, seamos amigos- claro era un plan terrible pero ella no quería perderlo. Posiblemente ella jamás amaría de nuevo, merecía guardar los recuerdos que tendría de él para cuando la vida lo empujara lejos de ella -Ambos estamos jodidos- bromeó tomado la cara con sus manos.

La historia de ellos dos se había visto perjudicada por agentes externos desde el principio. Entendía sus celos, ella misma se había envenenado de celos en su momento pero los había superado un poco. Pensar en él con otra chica era de lo que estaban hechas sus pesadillas -No te culpo por estar celoso. Lo estuve pero quiero a Lucas de una forma diferente. Él es mi mejor amigo, hermano. Tú eres algo más- cerró los ojos pegando su frente con la de el -Tampoco te juzgaré si quieres irte. Si eso te hace feliz incluso yo tengo que aprender a vivir con ello- se seguía sintiendo como el final y era doloroso. Se acercó hasta donde estaban sus labios y corto la distancia que los separaba. Acomodo ambas manos en su mejilla y se separó a los pocos segundos -Tal vez no nos hará mal estar separados. El destino muchas veces necesita un empujón- quizás si ellos terminaban, entenderían que ambos no pertenecían a otro lado que no fuese uno al lado del otro.





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Mensaje por E. Grayson Warren el Jue Jun 02, 2016 7:39 pm

30 de mayo de 2016.

Su corazón estaba latiendo con fuerza en el pecho cuando Isabella le rodeo las mejillas y le atrajo para darle un beso en los labios que le supo a ruptura a algo que no tenía solución y la congoja con el dolor se mezclaron en su ser que se abalanzo sobre la chica para atraparle los labios en un beso hambriento, se sintió en el cielo cuando su mujer correspondió el beso hambriento de ambos, de tantos sentimientos que cuando pego su frente contra la de la joven, respiro con suavidad y cerró los ojos, imaginando que esto que estaban teniendo no era el final, nunca lo sería porque él sabía que la amaría por siempre, lo había hecho incluso después de que ambos se separaran en Seattle, no había querido aceptar eso, pero ahora lo sabía.

-Te amo Isabella- soltó en voz baja, acariciando las mejillas de la joven y sonriendo en la oscuridad para ayudarla a ponerse en pie y llevarla a la comodidad de su oficina, tal vez ella quería irse pero él no dejaría que se fuera así, sola con una ciudad en penumbras, antes se iba con ella –Lo siento- conocía cada parte de su oficina, había vivido prácticamente los últimos tres días ahí, apenas salía a cambiarse o ya de plano había tenido que cambiarla parte de arriba del traje con tal de no perder accionistas y eso le había estado jodiendo mucho, esperaba tener ya una solución a todo lo que tenía para la empresa de su padre y de su abuelo –Lo sé, son celos infundados. Lo siento por eso- había optado por comprar un sofá para dormir de vez en cuando, ahora se sentó con la mujer que adoraba a su lado –No quiero irme… la verdad es que debería dejar de huir solo porque no puedo tenerte- sus manos estaban juntas y el acariciaba con el pulgar los nudillos de la mano de Isabella -Huir nunca es la solución y no me pongas una cara de reproche- medio bromeo porque sabía que la mujer que tenía enfrente huía siempre en lugar de afrontar las cosas, huir la hacía fuerte mientras debilitaba a la otra persona -Y tal vez tengas razón, no nos quita nada ser amigos- aunque la idea de que ella saliera con alguien más comenzaba a matar poco a poco su corazón, él no quería perderla pero sí ese era el destino de ambos, así tenía que ser.
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Mensaje por Isabella Peyton el Jue Jun 02, 2016 8:32 pm

30 de mayo de 2016

¿Por qué ellos tenían que ser tan complicados? Era evidente que se amaban. Isabella jamás había previsto enamorarse después de él. Se había comprometido con Dean solo por la presión de su madre para que fuese una mujer de hogar, jamás había dejado de pensar en Grayson ni por un segundo. Se había planteado las cosas que haría si llegaba a estar con él nuevamente, ahora que lo estaban, solo cometía errores -Dije mis votos con honestidad. Eres mi hogar y siempre voy a ser el tuyo- hizo la cabeza a un lado y se dejo descansar en su hombro. Ambos estaban sensibles cosa que los hacía comportarse de esa manera -Siento ser un tornado que revuelve tu vida cada que está cerca- bromeo jugando con sus dedos.

Sonrió en la oscuridad con respecto a su comentario y estuvo a punto de replicarle. El la podía tener cuando él quisiera. La dignidad y orgullo de Isabella ya se había ido a la mierda hacía mucho tiempo, aun así quería conservar los gramos que quedaban -Los amigos tienen beneficios. Hablan y comparten cosas sin ningún tipo de estrés- mordió su labio levemente y apretó la mano de él -Soy una amiga excelente- aseguro levantando la cabeza y acercando su rostro al de él -Puedo traerte comida y hacer esas cosas que se hacen con los amigos- dudaba que fuese una amistad convencional ya que ella estaba completamente enamorada y antes le cortaría los brazos a todas las mujeres que quisieran acercarse a el -Aunque seamos amigos.. No puedes tener citas con nadie- rio nuevamente y comenzó a acariciar su cabello corto -¿Que es de una amistad sin reglas? mejor las establecemos ahora que no podemos vernos las caras- ella quería escuchar su risa nuevamente para asi alimentar sus propias ganas de hacerlo feliz.





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Mensaje por E. Grayson Warren el Vie Jun 03, 2016 6:23 pm

30 de mayo de 2016

La paz se situó en su corazón al tenerla tan cerca, quería estrecharla entre sus brazos y decirle que todo iba a estar bien, que está ruptura solo era una piedra en su vida y que la rodearían o la quitarían de su camino. Soltó otra risa cuando dijo aquello y se atrevió a tomar a Isabella para estrecharla entre sus brazos, rodeo su cintura y beso su hombro por encima de la tela de su ropa, apretándola contra su cuerpo y embriagándose de la calidez que la mujer que tenía en sus brazos le transmitía, la amaba con cada parte de su cuerpo y estaba complemente loco y enamorado de ella, sólo faltaba que Isabella estuviera dispuesta a cambiar algunas cosas de su vida para complementarse no quitarlas, pero si modificarlas.

-Mi tornado favorito- rozó sus labios en la mejilla de ella y cerró los ojos para empaparse del momento y de la oscuridad que parecía darles tregua a sus corazones, sin embargo no quito la sonrisa cuando dijo aquello sobre los beneficios, hubiera reído pero solo le alegro el corazón, la mujer que tenía en sus brazos era increíble y le encantaba cada parte de ella, tenerla ahí al cobijo de sus brazos era la mejor sensación del mundo, podría morir ahí y lo haría con felicidad, acaricia la espalda con su mano y llego hacia la nuca de la joven para acariciar su cabello –Me gustan las reglas, nada de citas con nadie- aquello le hacía sentir tan protector que no quería que nadie la mirara de ninguna forma más que amistad, incluso soportaría esa unión tan extraña que tenía con el tal Lucas, pero sabía en el fondo que a quien ella amaba como su pareja era a él no a Lucas ni a nadie más, sólo le pertenecía a ella –Y intentaré comer en serio– siguió acariciando su espalda -Es solo que sí que tengo demasiados problemas, desde que murió el abuelo varios accionistas han puesto a la empresa de cabeza y bueno- soltó un pequeño suspiro –No te agobiare con eso, en serio que no- sonrió entre las sombras y atrapo los labios de la joven en un beso –Y dígame… ¿De qué beneficios estamos hablando exactamente?- había diversión en su tono de voz, pero ya se sentía relajado y completo con Isabella a su lado.
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Mensaje por Isabella Peyton el Lun Jun 06, 2016 2:58 pm
30 de mayo de 2016


No había mundo donde las cosas no fuese complicadas para ellos dos. Desde que se habían conocido, se habían rodeado de circunstancias que no los favorecían. Siempre era algo que se empeñaba en separarlos y eso era jodidamente doloroso. Atacaba la cordura de Isabella y la hacía deprimirse. Ella quería ser como aquellas mujeres que lograban su feliz por siempre sin tener que luchar tanto. Ella no se rendiría pero tenía derecho a sentirse cansada -Tienes que admitir que tu vida sería muy aburrida sin tenerme- se acerco mas a el y dejo reposar la cabeza en su pecho. Quizás y el destino los quería hacer pelear con medio mundo para lograr una vida llena de cosas buenas. Si Isabella no era optimista, enloquecería.

Levanto la cabeza y lo escucho hablar sin poder evitar soltar risas. No importaba mucho más cuando ellos dos se acercaban y olvidaban que había un mundo esperándolos para hacerlos pelear -Beneficios. Por ejemplo.. podemos hablar- acaricio su cuello y se continuo sonriendo -Podemos tener citas- así como estaban parecían adolescentes y nunca estaba de mas sentirse así -Podemos besarnos- se acerco y beso sus labios cerrando los ojos y dejándose atrapar por el momento por muy mínimo que fuese -Y tal vez si todo sale bien en la cita, la charla y los besos podríamos dormir juntos- paso la mano por su mejilla sin apartar la cercanía que ahora los envolvía -Ya sabes, cosas que hacen los amigos que están enamorados- paso la mano por su cabeza y dejo ambas detrás de su cuello -¿Te parece bien plan?- si tenerlo cerca significaba llamarlo amigo -aun cuando era su esposo- seguiría con la locura.





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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér Jun 08, 2016 9:01 pm
30 de mayo de 2016

No sabía exactamente como sentirse ante aquellas palabras ¿Euforia? ¿Felicidad? Todo era un conjunto de sensaciones que lo hacían sentir por un momento bien, que todo lo que tenían encima por fin se aligeraba de sus hombros para que estos no fueran pesados, tenía muchas cosas en la mente, trabajos pendientes, contratos, firmas y todo un mundo de cambios por los que la empresa iba a esta pasando, un pilar de su vida había muerto y ahora no le quedaba otra que seguir haciendo las cosas como las conocía, era irónico pensar que dos años atrás había querido mandar todo a la mierda por la joven que tenía entre sus brazos, pero el deber hacia la familia y hacia su propia vida le habían hecho volver a la ciudad.

Recibió su beso y la abrazó contra sí para apoyar el mentón sobre la cabeza de la mujer que adoraba con toda el alma, acariciando de paso su espalda y cerrando los ojos para memorizar el momento que estaban viviendo, así quería quedarse para siempre.

-Eres mi tornado- sonrió con sus labios, aun cuando la joven no podía verlo y suspiro con fuerza, era cierto, Isabella era su hogar, lo había sido siempre aunque ambos eran difíciles y complicados, que sería de una relación si no tiene obstáculos –Pero siento que has llegado a mi vida para hacer conmigo lo que quieras, mujer- dijo con suavidad, aun con la felicidad en su voz, la adora, la amaba era su esposa en alma y corazón, ambos eran uno, aunque no llevaran ninguna alianza, esa la llevaban en sus memorias, en sus vidas y asís ería hasta que uno de los dos muriese –Me gusta eso sobre terminar en la cama- bromeo, enterrando la nariz en el cuello contrario, aspirando el aroma dulce de su piel, de su hogar –Gracias por estar aquí- lo decía en serio, desde el corazón.
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Mensaje por Isabella Peyton el Vie Jun 10, 2016 1:29 pm

Isabella sonrió en la oscuridad y cerró los ojos. La vida sería mucho más simple si la chica fuese simple. Había pensado millones de veces en internarse en un manicomio y dejar de torturas al mundo con sus arranques de locura que muchas veces no eran normales. Habían ocasiones donde no se sentía dueña de sus acciones y los impulsos le ganaban a la cordura. Posiblemente Grayson no merecía todo lo malo que llevaba ella sobre sus hombros -Tu eres increíblemente paciente ¿Te lo habían dicho antes?- ella se sentía mala para el, la villana de su historia al no definir completamente su estatus y sentarse a llevar la vida que una mujer -para un hombre como el- debía de llevar -Desearía poder ser común. Facilitaría mucho más las cosas. Por eso también lo siento- bajo la mirada y tomo un aire -No me digas que puedo hacer contigo lo que quiera que luego me lo tomo muy literal- bromeo cerrando los ojos en la oscuridad.

Ella no tenía idea lo que pasaría con ellos dos. No podía predecir nada ya que los dos eran cambiantes y muchas veces dejaban que el destino jugara con ellos. Isabella no quería dejar de pelear pero luego de luchar con tantas cosas, estaba muy agotada -La cama siempre es una conclusión adecuada- rozo su mano y regularizo su respiración deseando quedarse para toda la vida como estaban. Ya no quería mas conflictos, tampoco quería sentirse equivocada todo el tiempo. Ella quería finalmente ser feliz y no mirar a quienes la hacían sentir mal. No quería seguir huyendo. La joven al final quería lo que la mayoría de los seres humanos querían; un hogar. La luz parpadeo haciendo que los ojos azules de la chica se elevaran para mostrarle que la realidad ya había llegado una vez más.





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