The New York City
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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Édith K. Wellesley
Mejor Chico
Nathael Haggard
Mejor Roler
Evangeline Cárthaigh
Mejor Recién llegado
Eleanor K. Cárthaigh
Mejor Grupo
Stardom
Twitter
Otoño
Censo
Kids
1
Teens
13
University
20
Workers
48
B. Owners
21
Stardom
26
Artists
21

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Mensaje por E. Grayson Warren el Sáb 1 Oct - 5:27
1.10.2016 !! 14:56hrs !! Oficinas BMR

Generalmente los sábados se la pasaba revisando contratos y algunos estados de cuenta de todas las ganancias que BMR tenía y obviamente las pérdidas y las inversiones, pero ese día había decidido bajar a los castings que se hacían, desde que su promoción hacia todos los talentos estaba dando oportunidades de tener un sitio en su empresa la gente llegaba de todos lados, con música de todo tipo y otra que no conocía, pero eran pocos los compositores que venían a pedir un espacio, por eso cuando revisó el listado de personas que se habían anotado y se les había asignado aquel horario, bajo como si fuera otro más del staff que se encargaba de elegir y dar oportunidades, no lo habían visto pero estaba recargado en una de las paredes que estaban cubiertas por unas bambalinas negras, así que nadie podía verlo a simple vista y escucho un par de talentos que podían servirle a su empresa otros desgraciadamente no lo tenían tanto.

Escuchó el nombre de un hombre llamado Ryan Williams y con café en mano asomó la cabeza para verlo, era un hombre que a simple vista no tenía una muy buena vista, pero su gente se encargaba de hacer todo para que se sintiera cómodo y cambiara un poco la imagen, empezó a cantar y se sorprendió bastante, pero no conocía esa letra así que se hizo notar entre el jurado que estaba ahí sentado, lo miraron como si no se creyeran que el estuviera pero se acercó un poco más y sonrió.

-Un gusto que estés aquí Ryan, soy Grayson Warren- se presentó porque era lo más apropiado, se acercó a él para estrechar su mano y se disculpo con la mirada hacia los que estaban haciendo anotaciones -¿Esa canción es tuya?- preguntó porque le había gustado mucho y era la primera que se combinaba el talento.

E. Grayson Warren
Localización :
Manhattan

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Mensaje por Ryan A. Williams el Sáb 15 Oct - 2:01
Ese día era diferente, había viajado de Bronx a Manhattan por un casting, probablemente lo más grande que había hecho hasta el momento. Demás está contar el trayecto, en total fueron cinco taxis y casi docientos dólares fuera de su bolsillo. Había mandado su solicitud de casting desde hacía casi un mes, a una empresa de nombre "Big Machine Records" o "BMR" en abreviación.

Ahí estaba él, esperando que su nombre sonara por el pequeño altavoz que tenían en la sala de espera, estaba nervioso, aunque no era para menos, pues estaba hablando de una empresa y no de las pequeñas presentaciones que estaba acostumbrado a dar. Finalmente su nombre junto a su apellido se dejaron escuchar por el altavoz, era el momento y él lo sabía perfectamente. Antes de entrar al escenario donde estarían los jueces se le cuestionó qué necesitaría para su presentación, a lo que Ryan pidió un piano, pues en ese instrumento se basaría casi enteramente su obra. Entró a la antes mencionada sala con el personal selector, el piano ya en su sitio. Procedió a presentarse ante las poco esperanzadoras miradas de los jueces. —Buenas tardes, mi nombre es Ryan Williams.— Inhaló y soltó un largo suspiro, en verdad estaba nervioso. —Tocaré un Tema propio, espero sea de su agrado.— Prosiguió a sentarse en la pequeña silla aledaña al piano y empezó a tocar e interpretar su canción tan bien como sus nervios se lo permitían.

La canción era corta, tal vez acabó en dos minutos o algo así. Se levantó de la silla y se posó unos cuantos centímetros delante del instrumento. —Gracias por su atención.— Soltó una media sonrisa hacia el jurado, esperando el veredicto. De entre las diversas personas de el jurado se levantó un hombre que ni corto ni perezoso se acercó hacia él, presentándose. — El gusto es mío, Señor Grayson.— Estrechó la mano ofrecida, replicando. —En efecto señor, la escribí hace cerca de un año. ¿Le gustó?— En ese momento sólo esperaba un "Nosotros te llamaremos" o el típico "Siguiente" haciendo referencia a que no había logrado entrar.
Ryan A. Williams
Localización :
Bronx

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Mensaje por E. Grayson Warren el Sáb 15 Oct - 5:40
1.10.2016 !! 14:56hrs !! Oficinas BMR

Probablemente su equipo estaba mirándolo con la boca abierta por no esperar a que ellos dictaminaran lo que probablemente le dirían al joven que tenía enfrente, le había gustado la forma en que tocaba el piano y la voz, realmente él no era tan crítico pero su abuelo siempre decía que tenía un buen oído para escuchar a los mismos ángeles, así que por eso confiaba en su instinto y no en las miradas sobre su espalda. Estrechó con la fuerza necesaria la mano de Ryan y sonrió casi de inmediato, el muchacho parecía estar a punto de entrar en un colapso nervioso.

-Les ahorraré este trabajo con el señor Williams- sonrió y se disculpó con la mirada mientras posaba su mano sobre la espalda sin tocarle y extendió su mano hacia el frente para que le siguiera, esperaba que el joven no colapsara y le guió hacia su oficina –Lamento que esto sea así- le mencionó mientras se metían al elevador –No debería tener voz y voto pero me ha gustado lo que has hecho y créeme cuando digo que hay mucha gente talentosa pero nadie les da una mano para desarrollar su profesión- había conocido a un par de personas que cantaba en bares donde apenas les prestaban atención y otros que sin duda tenían ya su propio grupo de fanáticos y cuando se había atrevido a ofrecer algo le habían agradecido pero se quedaban en el sitio -¿Tienes más piezas de tú autoría?- preguntó, dándole el paso cuando el elevador abrió sus puertas y le guió por el pasillo hacia su oficina, le dijo a su secretaria que cambiara sus llamadas para más tarde y estuviera pendiente de su llamada -¿Quieres un café o algo de agua?- preguntó por cortesía y le indicó que tomará asiento en el sofá que estaba en su oficina.


E. Grayson Warren
Localización :
Manhattan

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Mensaje por Ryan A. Williams el Dom 23 Oct - 5:05
1.10.2016
14:56hrs
Oficinas BMR


En ese momento no entendía nada, ¿"Les ahorraré el trabajo con el señor Williams?, ¿A qué se refería?, ¿Sería él mismo quien lo echaría a la calle?, había un montón de respuestas y sólo los minutos siguientes se encargarían de responderlas. El contrario extendió su mano tras él, claramente indicándole que siguiera la dirección de su extremidad, quien sabe a donde. Caminó por donde el dictaba, caminaban hacia un elevador.  —No se preocupe, es la única forma de llevar un control.—. Aunque era sí que era verdad que las personas como él dependían mucho de el humor de los jueces, más no de su talento en sí. —Me alegro de oír eso de usted, y es verdad, hay tanta gente ahí afuera desperdiciando su talento, aunque se debe más a la demanda de un puesto para esto. Sobresalir en New York no es nada fácil.— Ese era su punto de vista, había tanta gente talentosa sin descubrir en New York que era prácticamente imposible obtener la oportunidad que Ryan había conseguido ese día. Subieron unos cuantos pisos en el elevador, de primeras parecía que el edificio era bastante lujoso. —Tengo unas cuantas más grabadas en mi computadora en casa. Puedo traérselas algún día.— ¿Eso era bueno, no?, era de suponer que el señor Grayson había mostrado mucho interés en Ryan al preguntar tal cosa...O eso creía él.

Llegaron al piso indicado y junto a esto, las puertas de el elevador se abrieron dejando ver un pasillo relativamente largo, con un par de puertas al final de éste. Era de suponer que esa era la oficina de era donde residía el cabecilla de la empresa. El señor Grayson le indicó a una de las cuantas secretarias que cambiase las llamadas que tenía pendientes para más tarde, dejándose ver entre dientes que era él quien estaba al mando de BMR. Ambos entraron a una lujosa oficina, tenía su respectivo escritorio (bastante grande, por cierto) y un par de sofás de piel cercanos a este.— No gracias, estoy bien.— Replicó mientras se sentaba en uno de los dos sofás. ¿Qué era lo que el Señor Grayson tendría que decirle?
Ryan A. Williams
Localización :
Bronx

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Mensaje por E. Grayson Warren el Mar 8 Nov - 5:15
1.10.2016 !! 14:56hrs !! Oficinas BMR

El mayor de los Warren no había querido pasar por la autoridad de los que tenía como asesores, pero él sabía que cuando algo le gustaba no había poder humano que lo convenciera de lo contrario, tampoco es que fuera a ofrecerle al muchacho un contrato multimillonario cuando sabía que iba a empezar desde abajo como otros tantos que habían alcanzado la fama, había tenido dos propuestas del música que habían lanzado a BMR a la mira, pero cuando todo falló en su vida también repercutió en su trabajo y en su empresa, sonrió hacia el muchacho que tomó asiento, él no lo hizo, se ubicó a un lado del gran ventanal que daba una excelente vista por toda la ciudad de Manhattan, desde ahí podía ver las luces del Empire State y las del edificio Chrysler.

-Te he traído aquí porque me ha gustado tu voz, la forma de interpretar y lo que has hecho allá abajo- se sinceró con el joven y sonrió un poco para acercarse y servirse un café de su cafetera, era la bebida favorita de su cuerpo para darle energías y estar despierto después de varias días durmiendo apenas un par de horas -Pero aunque te he sacado de las audiciones también tengo que decirte que viene un proceso largo en el que antes de que todo suceda trabajarás para la empresa- puso un sobre de azúcar y algo de leche, revolvió y dio un pequeño sorbo, sintiendo como el líquido pasaba por su garganta.

-Y lo más importante ¿Qué esperas de BMR?- sabía que no era un artista completamente como para “querer” imponer gustos, pero Grayson siempre había sido una persona que le gustaba escuchar a las futuras promesas, después de todo eran ellos los que le daban a su empresa prestigio y dinero obviamente, se acercó al sillón y tomó asiento frente a él, llevando la taza a sus labios para esperar su respuesta y analizarlo completamente.
E. Grayson Warren
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Manhattan

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