The New York City
¡Bienvenido a New York! ¿Siempre quisiste vivir en la Gran Manzana? ¿Si? Bueno, no podemos regalarte un viaje ni una casa allí, pero podemos ofrecerte una nueva experiencia en nuestra pequeña ciudad. No lo dudes y ¡únete!
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Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mensaje por Jack Skellington el Mar Nov 01, 2016 1:45 pm
House on Haunted Hill

¡Bienvenidos ciudadanos de Nueva York! Me presento, soy Jack y seré vuestro anfitrión en ésta terrorífica noche. Por motivos diversos que ya contaréis habéis decidido entrar en mi hogar... ¡muy buena elección! Eso sí, tengo que daros una pequeña advertencia y es que una vez que entras no se puede salir hasta que mi función termine. No os preocupéis, os va a gustar, ya veréis que bien lo vamos a pasar.

La casa es bastante grande para todos pero evitemos apelotonarnos todos en un mismo sitio ¿sí? Mira que he decorado mi casa de catálogo porque quiero que la veáis entera. También que no se os olvide que tengo una serie de invitados... bueno unos invitados agradables, ya veréis.

No sabéis las ganas que tenía de que el 31 de Octubre llegara....

NORMATIVA

  1. Este es un mero tema introductorio en donde cada uno de los personajes apuntados a la trama narrarán cómo han decidido entrar en la casa. En este caso no hay límite de líneas pero sólo se podrá postear una sola vez. Todos deberéis pasar por éste tema para luego pasar a la siguiente fase.
  2. De momento, y hasta que Jack no habrá las puertas de las distintas partes de la casa, no se podrá abrir ningún tema en ésta.
  3. Todos los apuntados serán distribuidos en cuatro grupos y cada uno de ellos será enviado a una de las partes de la casa. No os preocupéis, lo sabréis a su debido tiempo.





P.D.  La organización no se hará responsable de los robos así que las manos quietecitas.

NEW YORK CITY ©
Jack Skellington

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Mensaje por Laurelyn Cavendish el Miér Nov 02, 2016 12:14 pm


Nunca había estado tan emocionada en mi vida, y ahora mismo tenía dos buenas razones.  La primera y la más importante, era que vería a Bram, la segunda, asistiría a uno de los eventos más divertidos eso creía yo— de Nueva York, ya que no se conseguían boletos con facilidad. Y me parecía que tenía que agradecerle a mi tía, porque sin ella, yo no hubiese tenido el valor suficiente como para asistir a un lugar como éste, o mucho menos, pedirle a Bramwell que me acompañase. Aquel día había tenido los nervios a flor de piel, a pesar de los múltiples consejos de mi tía, donde me invitaba a relajarme, a inhalar por la nariz y exhalar por la boca, pensar positivo al creer que me diría que sí y mostrarse segura —que era algo que no me salía para nada bien—. Después de charlar con Bram sobre pelis terroríficas, y sobre lo que hacía en estos días, no fui capaz de resistirme más y solté la pregunta rápido y con torpeza, había querido meter la cabeza en el fondo de la tierra apenas había hecho la pregunta, pero su respuesta, tranquila y bastante clara, me había dejado con la boca abierta por un buen rato. Él me había dicho que sí, y ahora mismo me preparaba para encontrarlo.

Mi tía se había ganado los eventos comprándose un montón de lencería de Victoria's Secret. Había sido la clienta número 50 000 en el establecimiento del centro comercial y ni ella misma se lo había creído al momento en que la dependienta le entregó los boletos y le explicó las bases de aquel sorteo. Dos pases para asistir a una de las casas más terroríficas de la ciudad, ahora con motivo de las fechas. Eran boletos contados, o eso le habían dicho a ella.
Mi tía no se lo había pensado mucho más, apenas los tuvo en sus manos pensó que sería una buena idea que yo asistiese a dicho evento, no sola, por supuesto, y es que todo conspiraba a mi favor, pues mis padres se habían ido a Londres por dos semanas, por cuestione de la tienda, lo que me daba a mí, la oportunidad de asistir sin preocupación a que mi madre llamase al ejército para dar con mi paradero. Bram siempre fue la primer opción de mi tía, yo le había comentado de él, y ella había notado lo mucho que me sonrojaba al hablarle de aquel muchacho de ojos preciosos y nombre inolvidable. Por eso me había aconsejado pedirle que me acompañase, y aunque yo me había encontrado más que dudosa en hacerlo, al final, lo había logrado.

Ahora mismo terminaba de estar lista. Yo iba a ser la Daisy Buchanan buena en ésta historia, una que no se iba ni prefería el dinero por sobre el amor. Bramwell y yo habíamos acordado no revelar nuestros disfraces, queríamos sorprenderlos el uno con el otro. Y al momento de mirarme al espejo, supe que mi tía había hecho magia conmigo. No me reconocía en absoluto, me sentía salida de aquella preciosa película que me había hecho llorar por más de un rato. Emocionada, nerviosa, con un poco de pena, pero muy feliz, me marché, deseando que a Bram le gustase la forma en cómo me veía.


Última edición por Laurelyn Cavendish el Dom Nov 06, 2016 7:44 pm, editado 1 vez
Laurelyn Cavendish
Localización :
Manhattan, New York.

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Mensaje por Charles E. Weber el Sáb Nov 05, 2016 8:43 am
Outfit

Aún no aceptaba la idea de tener que pasar la víspera de todos los santos observando a paganos e infieles dedicados a hacer su teatro, disfrazados y hasta las botas de alcohol. No entendía si quiera por qué había puesto el pie en la calle para encontrarse con todo eso, él estaría de lujo acompañado de sus fieles perros y aprovechando el poco tiempo libre que tenía para reorganizar su calendario de conciertos. Pero tenía unos amigos muy pesados que tenían la intención de sacarle y hacerle ver que tal ''festividad'' no era tan mala como él creía. Su cara de confusión por ver a toda una generación de jóvenes paseando sin vergüenza alguna con las pintas que llevaban, era de lo más graciosa.—¿Alguien me recuerda por qué estoy aquí?. —Recalcaba al tiempo que caminaba junto a sus otros compañeros, sin dejar de analizar todo aquel paraje con el que se iba encontrando.

En la medida que iba avanzando se llevaba la mano al pecho, acariciando la superficie de su sudadera ojeando a cada quién que iba pasando por su lado. El chico tenía tatuado tras toda esa ropa una cruz bien hermosa, así que es de entender que casi se sentía un infiel por hacer acto de presencia en un lugar de dicha naturaleza. La cara de pasa iba acentuándose por los disfraces y por los puestos. Solo empezó a mejorar cuando algunos transeúntes fueron parándole para pedirle fotos y autógrafos. Ese lado de estrella era lo único que podía hacer que el cantante llegase a seguir con vida en aquel lugar.

Pero la cosa no acababa, conforme iba adentrándose en la feria se topó con una especie de atracción; La casa encantada. Enarcó una ceja observando la emoción de su mejor amigo por entrar y ver lo que había. Las caras de Chuck eran dignas de colgar en una pared, ¿De verdad tenían que entrar en ese sitio?. Al final se vio casi arrastrado haciendo cola para entrar en aquel sitio infestado de infieles. ¿La gente se creía estas cosas? Pero si era más fácil entender las diez plagas de Egipto que aquel absurdo teatro. Los fantasmas y derivados eran puro circo para el cristiano.
Charles E. Weber
Localización :
NY

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Mensaje por Édith K. Wellesley el Sáb Nov 05, 2016 11:46 am
Outfit

Era curioso ver a una chica como Édith siendo amiga de un chico como Chuck. No por otra cosa, sino porque el hecho de que ella se auto-declaraba anticlerical chocaba con el catolicismo o, como ella a veces decía, fanatismo de Charles. Sin embargo estaba en aquel momento cogida de su brazo mientras se dirigían a la casa encantada. En un principio, su Halloween se iba a basar en una noche con todas sus mascotas y su hermana viendo una película de miedo, aunque en primer lugar Georgia se fue con su madre a una fiesta para la clase alta de esa misma festividad, y en segundo recibió una llamada de Audrey para que fuera con ella a otra fiesta. Bueno, era mejor idea que emborracharse sola en su apartamento, se dijo antes de comenzar a arreglarse.

¿Porque nos quieres un montón a todos? — le dijo, con una sonrisa antes de darle un pequeño pellizco en la mejilla antes de reírse y seguir caminando con él. Sabía que estaba haciendo un esfuerzo para ir a la fiesta con el resto debido a sus creencias, pero esperaba realmente que los cuatro pasasen un buen rato. Pretendía beber bastante, tal vez no hasta perder el conocimiento, pero sí lo bastante para soltarse un poco. Llevaba aún con los ánimos bastante bajos, aunque se preocupaba por mantener la imagen de que todo iba bien. Se separó de él y comenzó a caminar a la par que James y Audrey mientras Chuck se entretenía con las cámaras y demás. También las habían fotografiado a ella junto a su mejor amiga, pero prefería no estar justo al lado de los paparazzis por una vez.


La decoración de la casa estaba muy bien ella, tanto que le salió un suspiro de admiración mientras la veía desde fuera y caminaba por la feria hasta la cola. Entonces, volvió a estar junto a sus amigos cuando esperaban para entrar. En el tiempo que esperaban para entrar, se encendió un cigarrillo.— Yo sólo digo que he leído libros de esoterismo. Si hay algo ahí, sabré como enfrentarlo. Si es que es cierto todo el rollo de los fantasmas.— dijo, antes de soltar una carcajada y volver a mirar cuánto tiempo quedaría para que accediesen al lugar. Por un momento, echaba de menos ser VIP y no colarse colas en determinados eventos.
Édith K. Wellesley
Localización :
New York.

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Mensaje por Aaron Jacobs el Sáb Nov 05, 2016 4:19 pm
Halloween. Una de las fiestas favoritas de Henry, junto a la Navidad. Siempre le ha encantado que vaya con él disfrazado por las calles para jugar y para pedir chuches con su carita de ángel. Encadila a cualquiera. Recuerdo muy bien la del año pasado, nos vestimos de pokémon, yo de Blastoiste y él de Sceptile. Este año desde luego no iba a pasar desapercibido, Henry ya estaba empezando a hacer dibujos de la fiesta para decorar la casa, además de las calabazas que suelo comprar para decorar tanto el jardín como la entrada de la casa. Para este año tengo pensado usar un disfraz sencillo, un traje negro con el dibujo de un esqueleto. En un día cualquiera reviso el correo cuando llego a casa de trabajar en la película, pero me llama la atención una correspondencia. Una invitación a una fiesta de Halloween en una casa decorada. Una invitación sin remitente. Miro varios segundos la extraña invitación.

Dudo aceptarla por unos instantes, pero pienso que quizás sea algo preparado de manera oficial por la misma ciudad de Nueva York. Se lo he comentado tanto a Elena como a Víctor. Pensé que les haría ilusión de disfrutar de un verdadero halloween. Por lo que me han contado, en España celebran la fiesta a su modo, pero no es lo mismo allí que aquí, donde parece que la fiesta se puede hasta respirar. Me sorprendí ante la negativa de Víctor, resulta que no le gusta los disfraces. Acabe de encontrar una diferencia marcada entre su hermano mayor y él. A Elena tampoco parecía darle mucha ilusión, además de alegar que Víctor no puede quedarse solo, así que este año Henry y yo disfrutaremos del día nosotros solos, como sucedió el año pasado, el primer halloween sin su primera madre. Se que a él le encantará la idea de asistir a la fiesta, así que me lo he traído con el coche. Así que aquí estoy con mi hijo mayor. Me sorprende mucho la decoración, está muy bien trabajada. Algo me dice que este halloween será inolvidable, tanto para él como para Henry.
Aaron Jacobs
Localización :
Queens, New York

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Mensaje por Henry Jacobs el Sáb Nov 05, 2016 4:33 pm

"This is Halloween, this is halloween..." no he parado de cantar la canción de una de mis películas favoritas, "Pesadilla antes de navidad" ya que su temática mezcla mis dos fiestas favoritas, la navidad y Halloween. Da igual cuantas veces la vea, jamás me aburro, siempre la disfruto como el primer día. Canto la canción mientras estoy bañándome, cuando voy en el coche, cuando voy en el autobús escolar, cuando me estoy bañando y sobre todo cuando me pongo a dibujar murciélagos, calabazas, telarañas con su arañita en una esquina, cuando me ayuda papá a hacerles las caras a las calabazas de verdad y luego nos comemos también el interior, ya que muchas veces me ha dicho que no hay que desaprovechar la comida. Siempre me encargo de ser yo quien le ponga las velas dentro para que den ese aspecto tan característico.

Pensé que este año sería parecido, salir a las calles a jugar con otros niños y con mi padre, yendo también a las puertas de las casas a las que ya se cuáles me dan caramelos y cuales no... este año pensé en obtener muchos más para compartirlos con mi hermano, pero parece que los planes cambian por lo que nos dice papá, sobre ir a una casa a la que nos han invitado. El entusiasmo rebosa por todo mi cuerpo... ¿Qué será? ¿Será como una casa encantada? ¿O como una casa de vampiros o brujas? la curiosidad me puede y no he podido parar de pensar en esa casa durante el trayecto, cantando la misma canción con más energía. En cuanto entre daré un grito de entusiasmo. Eso tengo pensado, pero se me corta la respiración y me brillan los ojos como nunca cuando veo el interior de la casa. -Feliz Halloween!- digo alzando la voz y las manos, teniendo en una de ellas una cesta mediana-grande en forma de calabaza.
Henry Jacobs
Localización :
Queens, New York

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Mensaje por Hugo Duque el Sáb Nov 05, 2016 5:16 pm
disfraz:

Había recibido una invitación para una fiesta de Halloween para mí y para Lena exactamente no sabía cómo era esa fiesta porque no había ido a ninguna y de la infancia no recordaba mucho solo algunos instantes  y no eran recuerdos buenos exactamente pero bueno  no rechazaría la invitación a parte de que le pedí ayuda a Lena para un disfraz y entre tantos elegí uno de vampiro que me gusto a parte de ver como aquí celebraban la fiesta está, allí en Madrid algún que otro disfraz pero como en los negocios míos no había disfraces solo violencia y droga a parte de robos ese era mi mundo.

Cuando llego el día de la fiesta me vestí con el traje pensé un instante si me llevaría la pistola o no pero pensé que sería peligroso en una fiesta además de que no podía pasar nada malo y era bastante fuerte por lo que la deje en la caja fuerte de nuestro dormitorio detrás del cuadro donde guardaba algo de dinero también era un buen sitio para que ni cuando naciera el niño hubiera problemas, cuando estuve preparado fuimos en mi coche aunque era descapotable le puse la capota cerrando el techo del coche para que no hiciera frio ya que se iba notando cuando llegamos  aparque el coche en un sitio que vi bien aparcado y salimos tras ello cerre bien el coche. - Vamos.  Digo mientras vamos hacia la casa donde tras llamar entramos quedando allí esperando a ver cómo sería la fiesta y mirando alrededor todo aquellos adornos eran nuevos para mi jamás vi algo así aunque no era miedoso y estaba tranquilo.
Hugo Duque
Localización :
En Nueva York Mahatan

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Mensaje por Lena Petrova el Sáb Nov 05, 2016 5:46 pm

Según se acercaba el 31 de octubre me he ido preguntando si a él le gustaría la idea de disfrazarse. No solo los más pequeños disfrutan de la fiesta, los más mayores también aprovechan para montarse las suyas con disfraces. Mayores y niños disfrazados, es como si de repente Nueva York fuera una ciudad encantada con todo tipo de criaturas. También me preguntaba si, en caso de que lo quisiera celebrar, cómo lo haría. Estas preguntas se disipan cuando Hugo me menciona un par de invitaciones que nos han llegado, en una casa montarían una fiesta. Me resulta un poco extraña, pero tengo la sensación de que valdrá la pena. Ayudé a Hugo con el disfraz, además de pillar el mío, uno adaptado a las embarazadas, simple, pero espeluznante al mismo tiempo, como si Dimitri ya estuviera mostrando sus brazos y piernas. El hijo del Conde Drácula los asoma por no caber en la barriga.

En el coche he estado riendo con él hablando de algunas bromas. Me pregunto cómo reaccionará el resto de gente cuando me vean. Una vez dentro, algunos miran mi barriga con asombro después de mirarme de pasadas, como cuando uno se dice "¿Qué acabe de ver?" y no puedo evitar sonreír. Dimitri siente cómo lo paso bien y reacciona moviéndose, parece que tiene ganas de ver las maravillas que mis ojos contemplan, desde luego han hecho un trabajo impresionante, es como si viajara a otro mundo u otra época en cuanto atravieso las puertas. De vez en cuando noto alguna patada, hoy está inquieto, se nota que las emociones que siento se transmiten a él. -Es precioso para una noche como esta, se nota que lo han trabajado mucho.- digo más bien para mí misma observando a mi alrededor. Me pregunto qué es lo que se hará aquí, por ahora parece que lo único que tenemos que hacer es esperar a que la fiesta de su comienzo.
Lena Petrova
Localización :
Manhattan, Nueva York

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Mensaje por James Aoki el Sáb Nov 05, 2016 5:50 pm
Para James, era un martes como cualquier otro, pues no solía celebrar nada más que navidad y los cumpleaños de sus seres queridos. Esa noche se encontraba tranquilo estudiando en su apartamento cuando oyó el timbre. Le pareció raro porque no le habían avisado desde portería, así que decidió ignorarlo, pero la persona tras la puerta se puso bastante insistente y a tocar los timbres de las tres puertas principales, lo que terminó irritando al joven un poco.

Molesto, salió a abrir y no vio a nadie, se dio media vuelta enfadado y escuchó risas desde el otro lado del pasillo, siguió su oído y descubrió a su amiga Bunny, disfrazada y roja de tanto reírse. Suspiró y negó con la cabeza; despues esbozó una sonrisa y la miró de arriba a abajo, pasaron al departamento y la atendió como de costumbre, sirviéndole un vaso de pepsi mientras él bebía un vaso de whisky que tenía servido desde antes que llegase. Ella le contó de una misteriosa invitación que había recibido a una fiesta de halloween en la ciudad.

-Ni de coña voy a salir.-
respondió, dando vueltas al vaso mientras miraba los hielos chocarse.-Para esas cosas está tu novio, ¿no?-respondió con un tono sarcástico. Bunny insistió, pero él la rechazó nuevamente.-¿No ves las pintas que llevo?-se señaló a sí mismo, llevaba gafas de leer, una coleta mal hecha y estaba en pijama.-Estoy ocupado, tengo mucho que estudiar.-le respondió, algo frío. La verdad es que su próximo examen sería dentro de dos semanas y ya estaba bastante preparado, pero él nunca estaba conforme y tenía como tradición no salir entre días de semana al menos hasta acción de gracias. Bunny le insistió nuevamente, así que James se rindió, pues sabría que aquella chica no aceptaría un no por respuesta.-Bueno, vale, iré contigo; pero no te prometo gran cosa.-terminó su vaso de un trago y se puso de pie.-Voy a cambiarme, ya sabes… Mi casa es tu casa.-abandonó el salón y atravesó el largo pasillo de su apartamento, hasta llegar al vestidor.

Una vez allí, se quedó mirando por un momento su ropa, ¿qué se iba a poner? ¿acaso se disfrazaría? masculló entre dientes algunas maldiciones, pues la verdad es que no tenía muchas ganas de salir y encontraba que era una festividad americana muy estúpida, pero decidió no amargarse más, se sacó el pijama y lo dejó tirado en el suelo. Solía ser un chico ordenado, pero no estaba de mucho ánimo aquella noche. Se cambió de ropa en un minuto y se refrescó la cara en el baño, donde dejó sus gafas y se desató la coleta. Con cierta pereza, volvió al salón, aunque su amiga ya no se encontraba allí. Suspiró y se palpó los bolsillos para ver si llevaba todo.

-Venga, déjate de jueguecitos y vámonos ya, si tardas mucho te espero en el coche.-
respondió antes de apagar las luces, ella volvió asustada a su lado corriendo y salieron juntos por la puerta y tomaron el ascensor hasta el aparcamiento. James le abrió la puerta a ella primero como de costumbre y después entró él, una vez dentro, ella lo guió, algo torpe, pues dieron muchas vueltas por el mismo lugar varias veces, pero finalmente llegaron al lugar donde se encontraría esa fiesta. Aparcó el coche y se pusieron a la cola.-¿¡Mansión embrujada!? A qué tonterías me traes, eh; si quiero pasar la noche en una mansión embrujada mejor me quedo en casa…-bromeó, pues siempre decían que su edificio estaba maldito por todos los sucesos desconocidos que habían pasado allí dentro. Él no creía en fantasmas porque jamás había visto uno y encontraba que el culto a ellos era algo totalmente infantil. Más de alguna vez habría deseado encontrarse con el fantasma de su madre o de algunos de sus antepasados en el apartamento, pero nada. Negó nuevamente con la cabeza.-Espero que tengan mucho alcohol dentro, eh.-replicó, aunque después recordó que habían venido en coche. ¿Acaso tendría que llamar un taxi para la vuelta?
James Aoki
Localización :
Manhattan

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Mensaje por Chad Nickols el Sáb Nov 05, 2016 6:46 pm

Otro día igual... o casi igual. Me despierto como todos los días, hago las mismas cosas... me aseo, desayuno, leo un poco el periódico, hablo con mi hijo sobre el día a día, por ejemplo en cómo le va en la universidad, él se va a las clases, recojo un poco todo, salgo un momento de casa para comprar algunas cosas que hacen falta y al volver abro el buzón para aprovechar que subo otra vez. Guardo la correspondencia, subo, abro la puerta y cuando entro y la vuelvo a cerrar voy mirando de qué tratan cada una. Son pocas, unas cuatro. Dos de ellas publicidad, lo típico, otra sobre la beca de Jason, esa sí que es importante. La última es un tanto extraña. Decorada con motivos de Halloween. La miro antes de abrirla y me fijo de que no tiene remitente, pero sí que indica que es una invitación... ¿A mí? ¿A un simple dueño de un pequeñito negocio? que yo sepa no he conocido a alguien especial como para recibir una invitación como tal a una fiesta... bueno, supongo que no tengo nada que perder por asistir, ya por la decoración parece una fiesta muy interesante.

Una vez llegado el día me pongo el disfraz que he estado preparando junto con una máscara con pelo detrás y algunas cosas con tutoriales para hacer un disfraz de manera manual, así podré llevarlo orgulloso a la fiesta. Tengo curiosidad por ver los disfraces de los otros disfraces. -Bueno hijo, yo ya me voy, disfruta de la fiesta con tus compañeros de clase, seguro que lo pasarás genial, yo me voy ya a la casa misteriosa a la que me han invitado, a ver si logro saber por parte de quién ha venido la invitación. ¡Nos vemos, Jason!- me despido alzando la mano a manera de despedida y salgo de casa. Tomo el coche, pongo en el GPS la dirección que figura y pongo rumbo a la fiesta.

En cuanto doy un paso dentro del establecimiento sonrío muy divertido. -Sabía que esto iba a prometer, pero esto me lo asegura aún más...- acabo incluso pensando en voz alta. Todo esto es muy interesante, me pregunto qué aguardarán las siguentes puertas o con qué sustos me encontraré.
Chad Nickols
Localización :
Queens, NY

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Mensaje por Audrey K. Waldorf el Dom Nov 06, 2016 5:17 pm
Vestimenta.

Halloween, Halloween, Halloween. Tan divertido para unos y tan desgraciado para otros.

Por regla general las mujeres tendían a ser catalogadas por asustadizas y débiles; dos cualidades que no describían en absoluto a Audrey. Apasionada de la anual festividad de Halloween no tardó en reclutar a todos sus amigos para la ocasión. La gran mayoría aceptaron sin problema, y aunque Charles fue un hueso duro de roer; logró convencerlo. Claro que lo hizo, es Audrey. La principal debilidad del cantante.

Cogida de la mano del pintor andaba con toda la felicidad del mundo, aún siendo el día de los muertos, quedándose embelesada por la decoración de las calles y las vestimentas que portaban los habitantes de la ciudad.—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! MIRA MIRA MIRA MIRA MIRA MIRA MIRA.—Apuntaba a cada rincón, cada persona, cada elemento decorativo, todo lo que exclamase Halloween; lo gritaba. A los pocos metros de divisar, a la lejanía, la casa encantada se aproximó a su amado y odiado novio para comenzar a preguntarle sus inquietudes.—¿Habrá muertos de verdad?—Preguntó en un susurro entrecerrando su oscura mirada.—¿Se podrán tocar?— Segundos más tarde de su segunda cuestión, su boca formó una especie de "O".—¡Tenemos que hacer una ouija!—Exclamó con una esbozada sonrisa de oreja a oreja mostrándola a todos sus compañeros en un mero intento de conseguir que su imagen VitalDent lograse convencerlos a medida que se iban aproximando a la tenebrosa vivienda que emocionaba tanto a la temerosa modelo.
Audrey K. Waldorf
Localización :
Upper East Side, NY.

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Mensaje por Bramwell T. Cárthaigh el Jue Nov 10, 2016 3:43 pm
Tenía un nudo en el estómago, hasta tal punto que supuse que podría ser fácilmente una buena excusa para no ir a la famosa fiesta de Halloween. Es decir, podía ser fácilmente alguna emergencia de salud que terminaría arruinando toda la cita, ¿no? Momento, no, nada de cita, no era una cita, Laurelyn tan solo me había invitado a ir con ella a la fiesta, no era como si hubiera algo por detrás de esa invitación. Además, ¿cómo podría haberlo? No existía algo así como una cita en Halloween, ¿verdad? Claro, era un motivo más que poderoso para dejar de pensar en tonterías. Todavía no sabía cómo era que había aceptado tan rápido y con la seguridad con que lo había hecho, pero a medida que habían pasado los días mi resolución se había ido viendo menguada claramente y ahora que la fecha había llegado finalmente era todo un manojo de nervios, todo porque aquella chica no me dejaba indiferente. Vale, yo no era indiferente a la gente, pero ella... ¿cómo ponerlo? Me atraía, me gustaba más de lo que podría haberlo adelantado, y simplemente no sabía cómo lidiar con ello.

Fuera de mis nervios y demás que no creía que me fuesen a abandonar durante el resto de la noche, decidí que tampoco podía dejarla plantada, especialmente sin aviso previo, así que me puse el disfraz que había elegido, el de Gatsby inspirado en el personaje que había interpretado Leonardo di Caprio en la película homónima. Eva también asistiría a la fiesta, según tenía entendido, pero lo normal era que fuéramos cada uno por nuestra parte, así que tomé un taxi desde el hotel a la dirección donde se realizaría el evento, bajándome cuando llegamos y esperando que al menos hubiera alguna distracción o excusa para que mi nerviosismo pudiera ser redirigido a otro lugar cuando finalmente la viese.
Bramwell T. Cárthaigh

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Mensaje por Evangeline Cárthaigh el Jue Nov 10, 2016 5:22 pm
Después de recorrer casi todos los lados claves de la feria, acabó enfrente del lugar que menos querría ver. Había bastado sólo 5 minutos de llamada telefónica para que sus acompañantes en aquél día de Halloween decidieran que sería buena idea irse pues, ¿qué tan difícil podría ser para Evangeline encontrar a tres personas entre una cientos de ellas? Sin contar que iban disfrazados, eso lo hacía más complicado. El sedoso vestido lila de Evangeline desentonaba entre toda aquella negrura de trajes terroríficos. Ella, tan poco aficionada a las películas de terror, había optado por vestirse parecido a una hada, con una corona de flores reales adornando toda su cabeza, cuya cabellera estaba recogida en un moño sencillo. Si hubiera sido ella a la que hubieran tenido que buscarla, seguramente les hubiera resultado más sencillo. Y si Evangeline no conociera a sus amigos tan bien como los conoce, después de buscarlos por casi todos los lados, hubiera pensado que se habrían marchado a casa. Lo único que le quedaba era la casa de terror, como la odiaba.

Se paró allí y supo que estarían allí dentro. Ahora ella tendría que entrar sola.... ¡esa noche se tornaba en una pesadilla nunca mejor dicho! Y es que Evangeline era incapaz de ver una película de terror. La última que vio fue The Ring, la versión americana, y casi muere en el proceso. Todavía recuerda aquella noche con estupor, cómo tapo todas las televisiones y durmió en pleno verano tapada hasta la cabeza. Era miedica y no podía ocultarlo. A pesar de no creer en cosas del diablo y demases, prefería dejar esas cosas en paz por si las moscas. Y tampoco es que hiciera falta que viera algo, hacía poco tiempo que Connor le había comentado, seguramente en plan coña, que el hotel estaba encantado y esa misma noche no durmió allí.

Esto se lo iba a pagar bien caro los graciosillos.
Evangeline Cárthaigh

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Mensaje por Bunny Kennedy el Vie Nov 11, 2016 5:14 pm

Halloween, el día favorito de Bunny después de su propio cumpleaños. Le encantaba disfrazarse así que esperaba que día con paciencia de niño. Aquel día sin embargo, no tenía planes, pero una misteriosa invitación había aparecido en su puerta. La primera persona que pensó, era su novio; pero se encontraba lejos de gira, así que se quedó pensativa durante un par de minutos.

Se le ocurrió una idea y subió corriendo a las escaleras de su cuarto, se duchó y rebuscó en su ropa porque sabía que podía improvisar un disfraz con las cosas que tenía, se puso un body de raso, al que le añadió un pequeño pompón que sacó de un peluche y complementó con unas orejitas de conejo que tenía por ahí, se maquilló y guardó sus objetos más imprescindibles en un pequeño bolso. Salió a la calle y cogió un taxi que la dejó en el edificio de un viejo amigo, James Aoki.

Convenció al guardia del edificio para que la dejase ingresar al edificio haciéndose pasar por su novia, de modo que pudo subir hasta su piso y lo vaciló hasta que la encontró escondida detrás de una columna. La hizo pasar a su casa y se quedó dentro, bebiendo la pepsi que él le ofreció. Lo intentó convencer para ir a esa mansión encantada, pero aquel chico tenía una cabeza demasiado dura.

-Venga, si lo vamos a pasar bien, te lo prometo, ¿o es que acaso te da miedo?-le preguntó, picándolo. Bastó para convencerlo, pues el chico accedió de inmediato. Se quedó sola en su gran salón así que se dio el tiempo para cuchichear en las cosas que tenía por ahí. Sabía que aquel departamento tenía pasadizos secretos pero jamás había encontrado uno, de modo que empezó a coger libros como si alguno se fuese a mover, con la ilusión de una niña. Lo intentó varias veces más hasta que desistió. Así que caminó alrededor de los pasillos en busca de algo extraño.

(…)


James apagó las luces de la casa, así que salió tras él corriendo, le dio un poco de miedo quedarse en esa casa a solas a oscuras, así que se agarró a él del brazo como acto reflejo y bajó en silencio, hasta subir al coche. Cuando se montaron en él, puso música y se encargó de guiar a su amigo, equivocándose un par de veces y dando fuerzas en círculos, pero finalmente llegaron a su destino, aparcando una manzana más allá de aquella impetuosa casa.
Bunny Kennedy
Localización :
Brooklyn

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Mensaje por Jack Skellington el Mar Nov 15, 2016 6:44 pm
Aviso
Debido a la inactividad mostrada en esta parte de la trama, se otorgará un plazo de tiempo hasta el Viernes para aquellos que todavía no hayan posteado. De no ser así, la trama será cerrada y los puntos correspondientes otorgados a los que haya participado en este tema.
Jack Skellington

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Mensaje por Jack Skellington el Sáb Nov 19, 2016 9:55 am
Aviso
Nos volvemos a reiterar en el anterior mensaje que debido a la inactividad del tema se procede a cerrar el tema y la trama no continuará. A todos los que han posteado se les recompensará con 40 puntos por su participación y desde aquí les damos las gracias por haber participado. El resto de participantes que se apuntaron en el tema correspondiente, que son más de la mitad del total, se les restará 15 como sanción, lo cual se llevará a término en los próximos días. Cabe destacar que aquellos que cuenten con una ausencia anterior al día 17 no serán sancionados. Todos nos quedamos con un sabor agrio por la inactividad y la consecución de la trama.
Jack Skellington

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Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 5:41 pm
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