The New York City
¡Bienvenido a New York! ¿Siempre quisiste vivir en la Gran Manzana? ¿Si? Bueno, no podemos regalarte un viaje ni una casa allí, pero podemos ofrecerte una nueva experiencia en nuestra pequeña ciudad. No lo dudes y ¡únete!
¿Quién está en línea?
En total hay 24 usuarios en línea: 16 Registrados, 1 Ocultos y 7 Invitados

Bernard DeSoto, C. Allegra Findley, Circe D. Quinn, Devanny O'Callaghan, F. Killian Graham, Idunn Haraldsson, Jo M. Xanders, Kaori Tōdō, Layla Rutherford, Marion Y. Ackermann, Nando S. Morelli, Nathan Balogh, S. Jacob Nguyen, Vienna A. Mason, Viggo L. Grønkjær, Viviane Humphrey

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 67 el Lun Ago 08, 2016 5:58 pm.
Últimos temas
» Scaffolding to the Moon || 0/2
Ayer a las 10:38 pm por C. Allegra Findley

» Solo para ti
Ayer a las 9:33 pm por Invisible Friend

» REGISTRO DE GRUPO Y RANGO
Ayer a las 9:22 pm por Viviane Humphrey

» REGISTRO DE PUNTOS
Ayer a las 8:56 pm por Franco Morghulis

» CIERRE DE TEMAS
Ayer a las 8:53 pm por Franco Morghulis

» REGISTRO DE APELLIDO
Ayer a las 8:49 pm por Viviane Humphrey

» REGISTRO DE NOMBRE
Ayer a las 8:09 pm por Viviane Humphrey

» REGISTRO DE PB
Ayer a las 7:57 pm por Viviane Humphrey

» TEMAS LIBRES
Ayer a las 4:34 pm por Everly Haas

» ¡Wildlife Sanctuary busca!
Ayer a las 12:32 pm por Nathan Balogh

Nuestros afiliados
ΞHermanosΞ

ΞSourcesΞ
ΞEliteΞ
Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
Awards
Mejor Chica
Édith K. Wellesley
Mejor Chico
Nathael Haggard
Mejor Roler
Evangeline Cárthaigh
Mejor Recién llegado
Eleanor K. Cárthaigh
Mejor Grupo
Stardom
Twitter
Otoño
Censo
Kids
1
Teens
13
University
20
Workers
48
B. Owners
21
Stardom
26
Artists
21

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Mar Ene 26, 2016 1:49 am
Aujourd'hui tu te sentiras une déesse



Ella había cumplido su parte del trato y había tomado todas las cervezas que Paul le había llevado con tal de recibir ese premio. Tal vez Lucie en su inocencia no supiera aun cual era el premio que la esperaba, pero a Paul no le importaba. Él creía que realmente ella sabía que estaba pasando pero que no decía nada porque no quedaba bien a ojos de él. Paul nunca la había visto con otros ojos que una amiga, pero en ese momento la estaba mirando como a una mujer. Le parecía tierna e indefensa, pero tal vez eso era lo que le llamaba la atención, ¿Quién sabia? La cuestión es que Paul la estaba llevando a su casa para supuestamente ver una película como premio a haberse tomado todas esas cervezas. Seguramente pondría cincuenta sombras de grey porque era una película que calentaba a las mujeres, las ponía cachondas. Y justamente ese era el efecto que quería tener en ella. Ver esa película era prácticamente ver una porno solamente que no había imágenes sexuales explicitas.

Mientras Paul manejaba en el Lamborghini hasta la casa de él había puesto su mano en la rodilla de ella. No se la había corrido así que eso era una ventaja más, Paul estaba completamente seguro que ella sabía bien que estaba ocurriendo. Era raro, porque no parecía una chica que se conociese todas las manías de los hombres. Pero ella había soportado bien, con entereza el hecho de que Paul le pusiera una mano ahí. Mientras manejaba el francés pensaba en que debía subir la mano, pero no lo hacía no quería hacer nada hasta estar seguro de eso, y para estar seguro de eso debía poner en marcha el plan ver películas en la cama. Además en la habitación de Paul había un televisor led de cincuenta pulgadas que tenía Blu-Ray. Ver esa película sería casi vivirla, y vivirla tal vez lo harían, solo que sin el sado y esas cosas raras de la filmación.

Una vez llegaron a la casa, Paul se bajó rápidamente y le abrió la puerta como todo caballero. Se la quería voltear, pero eso no significaba que no debía ser un caballero. La invitó a pasar y fueron para la cocina. Paul sacó una botella de vino, una cosecha de 1997. – Para brindar por Lucie la borracha. – Dijo Paul a modo de burla. Luego de servirle toda una copa le explicó que tenía en mente. – Pues tu premio es ver una película con este caballero tan solicitado en estos días. – Fue su explicación que iba a modo de broma pero también con certeza aunque no fuese cierto lo de estar requerido. Sin esperar que ella respondiese Paul perfiló hacía la habitación. Tenía como había descripto antes un televisor gigante con un reproductor de HD. La cama era una de dos plazas tendida con colores grises, las almohadas eran de esas que regulaban la posición cervical y tenía lámparas muy bellas de ambos lados. Paul le hizo un ademán para que se siente y puso la película. Apagó las luces y se acostó al lado de ella. – Espero que no le copies. – Le susurró al oído cuando empezaron a pasar las primeras imágenes de la tira.




Lucie - Casa de Paul Lacaze

NEW YORK CITY ©


Última edición por Paul Lacaze el Mar Feb 02, 2016 1:24 am, editado 1 vez
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2016 2:19 am
Tomó las bolsas de la ropa que había comprado y las cervezas antes de seguirlo al auto, sabía que a el no le importaba, pero a ella no le gustaba derrochar el dinero. No tenía claro si más tarde se las tomaría alguno de los dos, pero supuso que tampoco estaban de más. Una vez en el auto, se quedó mirando hacia afuera mientras el joven manejaba, había dejado la ventana un poco abierta para que el aire frío le quitara el calor del cuerpo, pero no sirvió de mucho. El Francés puso su mano sobre su rodilla, y sin saber por qué, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. No estaba acostumbrada, y se sorprendió al no sentirse incómoda. Recordó que alguna vez, había discutido con un ex novio por haber deslizado su mano hacia su entrepierna, en esa ocasión se había sentido muy extraña e incómoda, le gritó miles de cosas que nunca pensó que saldrían de su boca y días más tarde, prefirió terminar la relación ya que era imposible verlo como algo más que un amigo. Con Paul era distinto, ellos no tenían una relación más que de amistad, pero a pesar de esto quería seguir adelante con lo que él le proponía.

Una vez en su casa, Lucie lo siguió hasta la cocina y mientras él habría una botella de vino y le servía en una copa, se sentó en la misma silla que cuando había llegado. - Para brindar por mi victoria. - Le refutó tomando la copa que el joven le había servido. - Y mi premio. - Volvió a abrir la boca antes de que le explicara por fin de qué trataba el premio. Lucie sonrió divertida por la broma del chico, y lo siguió hasta la habitación. - Espero que sea buena. - Le habló dejando la copa en un mueble donde no molestara. - ¿Puedo ponerme cómoda?. - No esperó respuesta y comenzó a desabrocharse la chaqueta que llevaba puesta, la dejó en una orilla de la cama y se sentó donde el Francés le había indicado, no sin antes sacarse los tacones también, no estaba acostumbrada a hacer aquello en casas ajenas, pero era su premio y esperaba recibirlo de la mejor manera.
El joven se sentó a su lado y Lucie aprovechó para acomodarse, la cama era muy suave y estaba algo distraída pensando en eso cuando sintió los labios de Paul cerca de su oreja. Lo que sintió al tener su respiración y voz tan cerca la hizo acalorarse más de lo que estaba. Su corazón se comenzó a acelerar y pensó que no sería capaz de ver la película, cuando se dio cuenta de cuál era. - ¿50 sombras?. - Preguntó alzando las cejas, de seguro el chico se sorprendería, pero Lucie era inocente sólo para algunas cosas. - Leí los libros. - Admitió sin avergonzarse. - Supongo que si me ayudas puedo intentar hacerlo mejor. - Lo miró de reojo con una sonrisa coqueta, y luego volvió a fijar su vista en el televisor.


Última edición por Lucie G. Peverell el Vie Ene 29, 2016 9:33 pm, editado 1 vez
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Miér Ene 27, 2016 3:11 pm
Aujourd'hui tu te sentiras une déesse



Paul levantó la copa cuando ella dijo que el brindis sería por su victoria, Paul prefería que fuese por Lucie la borracha pero ella era la que decidía, después de todo era la que había ganado. Claro que con ayuda, pero había ganado. – No sé si será buena, tu premio es mi presencia. – Dijo Paul a modo de broma para molestarla un poco a esa joven que tenía de acompañante por ese momento. A Paul no le gustaba la película, pero sabía bien que efecto tenía en las mujeres. En las salas de cine de Brooklyn hubo denuncias de exhibicionismo de parte de las mujeres que se metían los dedos a mitad de la película. Era algo raro, los hombres no gustaban de verla, pero las mujeres perdían aceite cada vez que se las ponían en frente. Era como si a las que le gustase el sado fueran ellas no los hombres. Paul de todas maneras nunca practicaría lo de la película exceptuando claro, la parte de la unión de los cuerpos. Eso era lo único rescatable de una película.

Una vez en la habitación Paul, Lucie empezó a ponerse cómoda quitándose la chaqueta, y los tacones. Paul si hubiera sido un patán le hubiera dicho que siguiera con el resto, pero no lo era así que solo la contempló mientras se acomodaba en la cama. Una vez que Paul se acostó a su lado y le susurró al oído ella le respondió de forma coqueta. A Paul eso solo lo inspiraba a seguir haciendo lo que venía haciendo. - ¿Ah… sí? - Fue también la respuesta de Paul a modo de susurro, pero solo que Paul no volvió la vista al televisor. Tenía unas ganas terribles de atacarle el cuello, pero en cambio jugueteaba con su oreja con los dedos. Hasta que no pudo más y lentamente bajó su cabeza hasta el lóbulo derecho de Lucie. Lo mordió suavemente, Paul esperaba que ella entendiera que no quería ver la película.





Lucie - Casa de Paul Lacaze

NEW YORK CITY ©
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Vie Ene 29, 2016 9:32 pm
La película seguía avanzando y las voces parecían salir de la nada, tenía la vista en dirección a la pantalla, pero no se fijaba ni analizaba nada de lo que ocurría, a lo más había reconocido a los actores principales y la escena de inicio, pero con Paul al lado era imposible concentrarse en lo que ocurría. Su hermana, que era la verdadera dueña de los libros, le había ofrecido hace un tiempo ir a ver la película al cine, y Lucie se había negado, siempre había pensado que si la película salía al aire, sería prácticamente pornografía y no se había equivocado. Su hermana había terminado hiendo a verla con un amigo, y le contó que no alcanzó a llegar a ninguna escena importante cuando escuchó gemidos a sus espaldas, y claro, más tarde, su amigo y ella tampoco pudieron aguantar mucho la presión de estar en una situación como aquella. A estas alturas Lucie se alegraba de que no hubiera ido a ver esa película, y que al Francés se le hubiera ocurrido ponerla ahora.

Seguía con lo ojos pegados en la televisó cuando el joven abrió la boca otra vez. El aliento del joven pegando en su oreja la hacía arder, y no sabía por qué se sentía de aquella forma, aquello era tan nuevo para ella, de por si el beber sin parar había sido algo que no había hecho nunca, y lo que veía a continuación era una experiencia mucho más radical, pero lo había pensado con cuidado, y ya había tomado una decisión, no quería retroceder ni parar. - Sí. - Murmuró apenas cuando el Francés atacó su oreja, no sabía lo que podrían provocar sus mordidas y sus labios en otra parte de su cuerpo, pero si era una sensación tan intensa como aquella, estaba segura de que lo disfrutaría. Sentía que su cuerpo estaba a punto de quebrarse y al girar su rostro hacia el contrario, su deseo de más sensaciones aumentó. - ¿Me ayudarás?. - Preguntó mientras sus labios se rozaban, tenía unas ganas incontrolables de darle un beso, tenía las ganas hace ya un rato, pero ahora parecían ser más fuerte, en especial al verlo tan cerca.
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Vie Ene 29, 2016 11:40 pm
Aujourd'hui tu te sentiras une déesse


Paul tenía muchas críticas para la película, porque para él la película no era erótica ni estimulante. Pero para algunas mujeres sí. De todas maneras, Paul aportaba el punto de vista masculino. Y sinceramente los actores no encuadraban con el personaje, el actor del señor grey, no parecía en lo absoluto un millonario, parecía un modelo, y sinceramente eso no le aportaba calidad para el punto de vista neutro. Si hacía que a las mujeres se les hiciese agua la cuca, pero si un buen director quería hacer una buena película debía cautivar a todos los espectadores. La mujer como actriz lo hizo bien, pero el personaje era absurdo. Una mujer honrada y curiosa, íntegra e incorruptible. Para su punto de vista, tanto la novela como el libro eran una caca literalmente. El éxito estaba en que supieron vender el producto, porque de otra manera no se explicaba porque tanta euforia con esa película calidad baja. Bajo contenido total, bajo contenido artístico, bajo contenido sexual, baja elaboración.

Paul sentía como la cerveza había hecho algo de efecto en él, porque de otra manera no estaría tan atrevido. No era el Paul de siempre, pero a Lucie parecía que le gustaba ese Paul así que él seguiría haciendo lo que estaba haciendo. Ella respondió bien a su mordisquito a la hora, y luego giró su cabeza para quedar frente a él, labios contra labios y todavía no era un beso. Paul perdió lo último de autocontrol que tenía y empezó a besarla sin preguntarle si quería o no. Se giró sobre ella para quedar encima. Le gustaba estar así, se sentía dominante. Además no la aplastaba porque estaba lo suficientemente en forma como para mantenerse arriba pero sin apoyarse en ella. Sus labios seguían siendo uno. Paul empezó a sentir como se apretaba algo en su pantalón, ya no había vuelta atrás. Eso terminaba como lo había planeado. Paul paró un poco para separarse un momento. Se paró sobre sus rodillas y le guiñó antes de sacarse la camiseta. En la habitación no hacía frío, estaba prendido el aire acondicionado, así que podía estar sin remera tranquilamente. Ya sin ella volvió a Lucie, pero esta vez se dirigió a su cuello. Al cual atacaba con chupones y mordiscos tenues. – Ayudarte… ¿así está bien? – Preguntó Paul acariciando con su mano izquierda las piernas de Lucie.




Lucie - Casa de Paul Lacaze

NEW YORK CITY ©
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2016 10:45 pm
No le pilló por sorpresa el beso, estaba segura de que si él no actuaba en aquel momento, ella lo iba a hacer. Le echaba la culpa al alcohol, porque desde que había terminado de beber que su cuerpo no paraba de arder, sus acciones se habían vuelto incontrolables y ahora eso desencadenaba en caer ante el deseo. No iba a mentir, si le preguntaba, no iba a ocultarlo. Hacia tiempo que sentía una atracción física por el chico, se había preocupado de que no pasara más allá de eso, pero aquel pequeño gusto seguía latente. Pensó varias veces en decirlo, pero luego se arrepentía creyendo que alguna confesión como aquella podría arruinar su amistad. El joven sabía como era Lucie y pensaría cosas equivocadas, creería que la lastimaría, cuando ella nunca le tomó mucha importancia como para echarse a llorar. La situación era perfecta para soltar su secreto, le quería decir que lo deseaba, pero prefirió callar, correspondiendo el beso con pasión y lujuria.

Se apoyó sobre la cama dejándose llevar por su dominio. Había terminado debajo de él, y sentir el calor que emanaba su cuerpo la hacía estremecerse. ¿Cómo había podido perderse de aquello por tanto tiempo?, pensó cuando el joven paró el beso. Estaba a punto de seguir sus labios cuando se dio cuenta de lo que iba a hacer. Sonrió coqueta mientras lo veía guiñar y quitarse la polera, podía notar a simple vista que el chico se preocupaba de su cuerpo, pero verlo sin la camisa puesta era algo diferente. De pronto le entraron unas ganas enormes de acariciarlo, si que apenas lo tuvo cerca llevó sus manos a su abdomen. Alzó la mandíbula para dejar más espacio para sus besos y no alcanzó a responder antes de que su mano se fuera a sus piernas. - Necesitaré más ayuda. - Murmuró a la vez que apretaba suavemente el cuerpo del joven con sus manos. Esperaba que por ello entendiera que no quería parar, que quería seguir y que quería más.
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 02, 2016 1:24 am
Aujourd'hui tu te sentiras une déesse


Alcohol o no, eso le estaba gustando a Paul. Le estaba gustando sentir el calor de los dos cuerpos, él estaba caliente, muy caliente, sentía que ardía, mil fuegos tenía dentro. Lucie nunca le había provocado esa sensación, pero ahora que la tenía debajo de él, sabía que la quería, la quería para él, no para siempre, pero en ese rato, quería hacerla suya. Quería que sintiese algo de Paul, y Paul quería sentir algo de Lucie. A Lucie nunca la había visto más que como una amiga, ni siquiera la había visto como una amiga sensual, pero las opiniones de uno cambian. Paul ese día había cambiado su forma de mirarla, e inteligente logró su cometido al llevarla a tomar unas cervezas. En la cama, Paul sabía que Lucie no sería la inocentona que parecía fuera de ella. Y si lo era, Paul la haría ver estrellas, o por lo menos eso creía él.

Paul aun no sabía porque había tardado tanto tiempo en intentar hacer eso con ella. Ahora que le veía debajo de él, y con más ganas que cualquiera, sabía que ella lo deseaba. Y si lo hubiera probado antes capaz que también hubiera recibido una respuesta afirmativa. Paul hasta caliente no era una bestia, porque tenía unas ganas terribles de empezar a desvestirla y empezar a hacer lo que mejor sabe, pero aun así iba lento. Lo más lento que uno puede ir cuando tiene ganas de comerse al otro como caníbal. Paul al sacarse la polera vio en ella ese fuego en los ojos, no estaba totalmente marcado como las personas de la televisión, pero sí que se preocupaba por su cuerpo. Paul aún tenía puesto el jean negro que había llevado puesto, y sentía como iba a explotar en cualquier momento pero no se lo sacaría aún. Volvió a buscar la boca de Lucie, ella la abrió más aún, y Paul aprovecho para introducir su lengua y moverla frenéticamente. Su mano izquierda subía y bajaba por la pierna de Lucie, mientras usaba la derecha de apoyo. Paul se decidió a tomar el control, y se retrajo un poco para dejarle espacio suficiente para sacarse las prendas que cubrían su dorso. No importaba si no quería Paul la alentaba a hacerlo ya que la ayudaba a sacar su cuerpo de los ropajes. Una vez la tuvo con corpiño nada más, volvió a abalanzarse hacía ella buscando su boca y subiendo su mano izquierda hacía uno de sus pechos, el izquierdo. No eran muy grandes, pero se veían muy sabrosos detrás de la última prenda.




Lucie - Casa de Paul Lacaze

NEW YORK CITY ©
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 13, 2016 12:43 am
Apretó los dedos contra su piel cuando sintió su lengua introducirse en su boca. Nunca había dado besos como aquellos, y si no hubiera sido por el alcohol y la excitación que dominaba su cuerpo, de seguro se hubiera sentido temerosa. La situación era muy diferente a lo que se había imaginado sobria, se sentía con la suficiente confianza para querer complacerlo y recibir lo mismo. Sabía que no era una experta, leer literatura erótica solo la había consciente de que habían cosas que ella no hacía, pero aun así, por alguna extraña razón, se sentía confiada. Aquello era fácil de notarse, pues al sentir la lengua de Paul actuó de la misma forma, provocando un roce frenético entre ellas. El corte del beso no le cortó la inspiración, tomó las orillas de su polera y la levantó para deshacerse de esta, en parte porque quería que la tocara más y porque sentía que la prenda le estorbaba, pero el aire de la habitación no logró controlar su calor.
Una vez de nuevo debajo de él, su tacto la hizo estremecerse. Correspondió su beso mientras los bellos de su piel se iban erizando, y mantuvo sus manos en su espalda hasta que el tirante de su corpiño se cayó de su hombro. Entonces, bajó sus manos poco a poco hasta tenerlas delante para acariciar su abdomen. Cuando el joven se había puesto encima de ella había sentido un pequeño relieve en su parte baja, pero quería alargar más la espera y mantener sus manos arriba. A ese punto la espera ya había sido suficiente, sus manos quedaron en la orilla de su pantalón y buscó el botón, sabiendo que este no la pararía. No se demoró mucho en desabrocharlo. La prenda le apretaba si que la bajó un poco pensando en cómo había aguantado de aquella forma. Una vez así, se guió por el tacto, y tocó su entrepierna sobre la ultima prenda que la separaba de su piel. Tenía intenciones de mirar pero mantuvo sus ojos cerrados mientras correspondía él beso que aun mantenía, no quería interrumpirlo si que siguió acariciándolo esperando que fuera de la forma correcta, o que de lo contrario, este le enseñara como hacerlo, ya se lo había dicho, iba a necesitar ayuda, sería capaz de complacerlo pero no podría hacerlo sola.
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 16, 2016 6:39 pm
Los besos de lengua eran una de sus especialidades. Después de todo era francés, y cuando se dice que los franceses besan bien no están faltando a la verdad.  Desde chico Paul recordaba como daba besos con lengua, al comienzo no era más que un simple juego de niños. Pero hoy en día agradecía el tupe que tenía cuando era más joven. Además eso también servía para otras cosas, el que daba buenos besos de lengua también sabía mover la lengua en el momento del sexo oral para las mujeres. Así que si bien parecía algo egocéntrico pensar que era un experto, realmente lo era así que no podía llamarse ególatra.

Paul sentía un deseo formidable en él, sentía como su cuerpo estaba a cuarenta grados y también sentía como el de ella también estaba de esa forma. A ella también se le podía agregar que estaba erizada como si de un puercoespín se tratase. A Paul le alimentaba el ego que eso pasase. Le hacía feliz saber que tenía a una hermosa mujer debajo de él que quería lo que mismo. Las ganas de terminar con todo ese rodeo estaban. Paul quería hacer volar toda la ropa y empezar a hacerla suya y empezar a moverse frenéticamente para delante y para atrás. Pero esperaría, no había esperado tanto tiempo para luego ser un patán en la cama.

Ella dejó de tomar su abdomen para pasar a tocar lo que más quería ser tocado. Ella le bajó el pantalón, aunque solamente fue un poco, sirvió para dejar a la vista el bulto marcado en el bóxer que llevaba puesto. Ella tocaba suavemente y para su gusto era un poco lento, pero justamente, al ser lento era mucho más estimulante. Ya sentía un incendio dentro.

Paul bajó a estimular uno de los pechos de Lucie con la boca mientras con la mano y el pulgar estimulaba el restante. Los movimientos circulares que su lengua formaban sobre la tetilla izquierda de Lucie provocaba en ella un pequeño escalofrió. O por lo menos eso parecía ya que se erizaba aún más que antes. Y por si fuera poco, el pulgar de su mano derecha jugueteaba y pellizcaba la tetilla del pecho derecho. Había que reconocer que esos senos se veían muy pero muy apetecibles. Además de que sabía que eso le estaba gustando al sentir las tetillas duras como rocas.
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Miér Feb 17, 2016 10:14 pm
Siguió acariciando su entrepierna por encima por unos segundos, la tela era suave pero quería mucho más que eso, y al igual que él iba a avanzar. Decidió dejarlo de tocar para acariciar su torso y espalda, pero pronto volvió a bajar, esta vez levantando la prenda interior para tocar directamente. La sensación de tenerlo en la mano la excitó más, él chico se mantenía enfocado en sus pechos pero Lucie necesitaba más que eso. No sabía si era por qué nunca había pasado por una experiencia igual, o por que el chico lo estaba haciendo demasiado bien, pero sentía apuros de que pronto desabrochara su pantalón y se deshiciera de él.

Lucie estaba pensando en aquello cuando algo pasó por su cabeza. El joven era su amigo, siempre había pensado en alguien dominante en la relación, de aquellos que les gusta llevar el control de la situación. No sabía exactamente si lo que se le había ocurrido le gustaría, sabía que la gente tenía posiciones favoritas en la cama, pero quería experimentarlo y aquel era el momento indicado. Él no se lo podría impedir, aunque quizá después cambiarán otra vez, quería por lo menos estar unos segundos arriba de él, dominando sus movimientos.

Volvió sacando la mano del interior de su ropa y parando el beso, esta vez llevó sus manos hacia sus hombros, y con suavidad lo tiro hacia atrás. Tenía que ser rápida y lo logró. Lo dejó de espaldas sobre la cama y rápidamente se subió encima, rodeando su cadera con las piernas. La sensación de estar arriba de él era diferente, pero no sabía decir si aquello le gustaba más, pero era algo diferente. Apoyó las manos a los lados de su cabeza y volvió a sus labios, introduciendo su lengua en su boca y enlazándola con la de Paul, el chico besaba bien, y aunque era el primer francés que besaba, supuso que en cierto modo también se debía a su origen. Se dijo a sí misma inventar una excusa para visitar a sus tíos en París, así podría comprar si de verdad era una habilidad especial de los Franceses.
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 23, 2016 6:14 am
Lucie seguía moviendo su mano de manera lenta y muy detallada para estimular a Paul. Paul seguía mordiendo suavemente sus pezones y jugueteando con sus senos.  Lucie paró por un pequeño momento de sobarlo por encima del bóxer para acariciar su espalda. Ese detalle hacía pensar a Paul que ya estaba lista para el siguiente paso. Ya no quería más sobes ni juegos previos, ella ya quería ganarse la lotería. Pero la lotería no era tan fácil de ganar. Paul siguió haciendo un trabajo de hormiga en los pechos de ella y ella volvió a buscar su miembro pero esta vez con más vehemencia y quitando el bóxer que hacía de intermediador. Ahora a Paul le gustaba más, el tacto era más directo y por ende más sabroso para quien lo recibía.

Si él se ponía a pensar en lo que estaba viviendo si le preguntaban eso ayer no se lo hubiera podido creer. Lucie era una linda chica, muy linda tal vez, pero en el tiempo que se conocían nunca se había imaginado sus pechos, y ahora estaba mordiéndolos y estimulándolos como si su vida dependiera de ellos. Nunca había pensado en ella como una mujer que podía masturbarlo, y aun así allí estaba ella tocando su miembro y disfrutando con ello, de otra manera no lo estaría haciendo. Nunca la había visto como una mujer, y ahora ella estaba demostrando que lo era.

Ella paró de mover su mano y luego la sacó, Paul no le dio importancia pero luego supo porque lo había hecho. Ella subió las manos hasta sus hombros y lo empujo suavemente, pero con la fuerza suficiente para voltearlo y quedar ella con el control. Una vez abajo ella volvió a buscar su boca introduciendo esta vez la lengua ella. Paul claramente devolvió el beso, si bien le gustaba dominar, valoraba a las mujeres que compartían su gusto. Después de todo, el sexo no tenía que ser monótono. Y tener dos dominantes en una cama, era mucho más divertido que roles definidos. Cuando tuvo un momento Paul se contrajo un poco para poder decir algo. - ¿Das el siguiente paso vos, o vuelvo a tomar el control yo? – Preguntó Paul con una sonrisa en la boca y sin volver a buscar esos labios en espera de una respuesta.  
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 12:05 am
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.