The New York City
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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Stardom
26
Artists
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Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2016 7:57 pm
Esto cuenta como cita?
 

 
Estos días mi mente estaba en otro lado, de viaje seguramente con la ideas que debían estar plasmadas en un papel y próximas a realizar, en vez de eso tenía un papel en blanco y a mi padre tras de mi  presionando como era ya su costumbre. Nos encontrábamos remodelado ciertos hoteles  con diferentes temáticas y algunos diseños necesitan unos ajustes ...ajustes que yo debía realizar  rápido porque teníamos un presupuesto específico y el tiempo encima pues manejábamos a la vez una fecha de apertura e inauguración que a mi padre obsesionaba de sobremanera.
La noche anterior había estado frente a la computadora y hojas regadas por todos lados pensando en algo que pudiese servir, estuve horas tratando con diferentes tangentes pero no cuadraba nada y hoy por la mañana  vi el techo agobiada porque me sentía bloqueada, necesitaba distraerme por hoy para después volver al trabajo así que llamé a Paul para verificar que se encontrara en casa y así era ,quería que viéramos un par de películas que hace tiempo había tenido la idea de verlas con él,hace unos días que no lo veía.... yo estaba muy ocupada con el proyecto que no  tenía tiempo ni para comer y la verdad me estaba acostumbrando a su constante presencia , tanto que ya lo extrañaba.
La corta mañana me dio tiempo de buscar las películas y envolver un pequeño pay de manzana que había cocinado la noche anterior  cuando me encontraba toda descontrolada, algunas personas comían mucho , otras limpiaban exageradamente pero yo cocinaba!. Tomé las llaves del coche y las cosas que llevaría para después salir de mi casa hacía la de Paul , una amiga tenía una fiesta en la tarde pero mi idea de distracción en este momento era demasiado tranquilo ...para lo que estoy acostumbrada, pero era lo deseaba en ese momento , un simple rato agradable en la comodidad de la casa de Paul.


Al llegar aparqué el coche frente a su casa y baje junto con las cosas, había llegado un poco más tarde pero lo más probable es que él ya estuviera esperándome , toque a su puerta esperando a que abriera y cuando vi su sonrisa no pude evitar sonreir de la misma forma, quería abrazarle pero tenía una bolsa y un pay en la mano así que no era del todo el momento  - Me extrañaste? -  moví las cejas divertida.


 

 
Con Menganito en Candyland el 00/00/2000
 

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Última edición por Maggie Lancaster el Lun Feb 08, 2016 10:13 pm, editado 7 veces
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Jue Feb 04, 2016 8:59 pm
Si había algo que lo entusiasmaba era un mensaje de Maggie Lancaster. Esa mujer que le daba vuelta su mundo. Si bien ella no sabía exactamente cuánto la quería, sabía que lo hacía. Era mayor que él, y eso no le gustaba a su padre, Robert. Pero a Paul no le importaba, ella muy bella y además era una mujer muy inteligente. Tenía sus arranques de locura y de enfados, pero Paul le perdonaba todos. En ese momento estaban en la fase de darse besos y alguna que otra noche de pasión pero no eran novios. No porque Paul no quisiese, sino, porque no sabía cómo reaccionaría ella. Tenía miedo de que fuese rechazado, Paul quería algo serio, y no sabía si ella también lo quería. Pero las ganas de su parte estaban y un día de esos, quizás hasta tal vez ese se lo pediría.

La noche anterior Maggie le mandó un mensaje para saber su disponibilidad. Y Paul estaba libre, había estado estudiando todos esos días y no había salido de casa enfocándose en algo que le iba a dar un futuro en el mundo de la política. Ella iría a la mañana siguiente con películas y algo para comer. De todas maneras Paul prepararía todo de manera espectacular. Esa misma noche le pidió a una empleada de su padre que limpiase el hogar, obviamente le pagaba más por hacerlo a mitad de la noche. En lo respectivo a la limpieza la casa estaba impecable. Estaba limpia en todos sus rincones. Paul había decorado la habitación lo mejor posible, había cambiado el foco por uno de color rojo. Le daba al ambiente un aire pasional. Había comprado rosas en la mañana y las había puesto sobre la cama. Había sacado de la bodega los dos mejores vinos que tenía y dejó en la mesada de la cocina para que ella los viese y pudiesen brindar por lo que tenían, que no era muy preciso en ese momento. El Televisor de la habitación seguía igual de grande con sus 50 pulgadas, había comprado medialunas rellenas para que ella pudiese comer en caso de querer comer algo suave. Básicamente estaba todo perfecto.

Esa mañana Paul se bañó para poder decir que estaba limpio a la hora de recibirla. Se puso uno de sus perfumes caros y la mejor ropa que tenía disponible. Toda ropa elegida por asesores de moda que Paul visitaba a la hora de las compras. Básicamente estaba todo perfecto. El Lamborghini Reventón estaba con el tanque lleno por si tenían que salir a algún lado, el equipo de música tenía temas tranquilos que le daban al ambiente serenidad. En lo que Paul estaba en la cocina esperando, tocaron el timbre y automáticamente supo quién era y con los ojos iluminados se levantó para abrirle la puerta. Ella le sonrió al verlo sonreír a él. Y como todo buen caballero Paul tomó las bolsas y el pie para llevarlas hasta la cocina. Ella cerró la puerta porque ya conocía la casa y sabía que debía hacerlo. Cuando ella llegó a la cocina y Paul dejó las cosas en la mesada. Paul no pudo contenerse y rodeó su cintura con sus brazos y le dio un suave beso en la boca. No quería que fuese suave, quería hacerle de todo, pero los caballeros entendían las etapas. – Estás hermosa. – Dijo cerrando más aún sus brazos para atraerla hacía él y volver a darle un beso.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2016 9:56 pm
Paul se veía arreglado, como el acostumbraba el hacerlo siempre y eso me gustaba aunque aveces el estilo despreocupado que traía yo en ocasiones desentonaba con él  y era algo gracioso de ver .El me ayudo con las cosas como el caballero que es y yo cerré la puerta para después seguirlo hasta la cocina, Paul tenía una hermosa casa y a mi me encantaba pasar  mucho rato allí cuando tenía tiempo, algunas veces el estaba estudiando y yo me paseaba de un lado a otro comiendo o leyendo o cualquier otra cosa, no sé si yo lo distraía pero si era así nunca me había dicho nada, se concentraba tanto que es posible que no lo hiciera. El me encantaba, había despertado algo en mi que nunca sentí antes pero yo a su padre no le agradaba mucho por el echo de ser mayor que él, yo no quería causarle problemas con su padre  pero  por otro lado mi padre no quería problemas , se la pasaba diciendome que ya conocería alquien más pero yo no quería a alguien más... como fuese , aquel tema era difícil de tratar con unos padres como esos. Sin embargo yo seguía viendolo y hasta ahora él aún quería verme... era lo que me importaba realmente.

Al momento que él me tomo por la cintura yo automáticamente le rodeé el cuello con ambos brazos y accedí a su beso gustosa -Tú estas guapísimo  - dije entre sus labios  antes de volver a caer en un beso , me separé un poco mirando esos oscuros ojos que tanto me gustaban  - Te extrañe ...-  dije por fin sin poder evitarlo , él sabía que me gustaba pero no sabía cuanto - fueron... ¿que? ¿ 15 días?- pregunté sin dejar de mirarle ,él también solía estar ocupado, en eso nos parecíamos... nunca parábamos de hacer cosas, todo el tiempo cumpliendo con lo que debíamos y aveces nos descuidábamos un poco en cuanto a dormir lo suficiente, o comer a nuestras horas. Antes de darle tiempo de hablar, me puse un poco nerviosa, por lo que había dicho con anterioridad y me separe de él para ir por el pay - Te gusta el pay de manzana? - dije evadiendo lo que acababa de decir  y es que nunca le había dicho eso - Lo hice yo misma - sonreí viendolo. Yo nunca me ponía nerviosa con nadie, pero con el no podía evitarlo .... simplemente pasaba.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Jue Feb 04, 2016 10:54 pm
Ella tenía un hermoso vestido color clarito, sobre ella una campera de tela de jean y unas medías que se subía hasta la rodilla. Seguramente una persona que sabía del tema podía decirlo con más precisión, pero él no sabía mucho de moda, por lo tanto para él toda esa ropa no era más que un simple pedazo de tela. Maggie siempre venía gustosa a su casa y Paul siempre la recibía porque le encantaba tenerla de compañía. Es más, la chica rubia le servía para estudiar ya que su simple presencia le hacía que se concentrase más porque le daba un enfoque bárbaro. Era su inspiración para todo lo que hacía, y principalmente para el estudio. Porque la veía a ella y Paul veía una mujer hecha y derecha con estudios completos, y Paul no quería ser menos. Paul quería ser alguien en la vida por deseo propio, pero también para que ella le quisiese aún más. Para que ningún padre tuviera problemas ya que los dos eran personas independientes.

Ella le rodeó el cuello con los brazos al momento de los besos. Mientras Paul estaba un poco más arriba de sus nalgas con sus brazos. Ella le dijo que estaba guapísimo, y la verdad era que Paul no era feo y él lo sabía, peo no se andaba alabando por ahí. Ella luego le dijo que lo había extrañado y la verdad es que Paul también lo había hecho, no había elaborado tanta producción de su casa al vicio. La extrañaba y por algo había dejado su casa en condiciones óptimas. – Yo también te extrañe blonda. – Fue su respuesta, y le volvió a dar un beso antes de que ella se alejase. Se la notaba insegura, algo raro en ella, pero lo importante es que se notaba que ella lo quería. Paul tenía muchas ganas de decirle que él quería ser más que un amigo con derechos, pero no era la oportunidad. La oportunidad sería en la torre Eiffel en Francia o por ahí, algo romántico.

Ella luego le dijo que había elaborado un pie con sus propias manos. Y a Paul le encantaba que lo hiciese. Ya que a fin de cuentas, no era su especialidad ser cocinera, pero allí estaba ella haciendo eso por deporte. Los hobbies de las personas era de lo más bonito que podía pasarle a una persona. Ya que ellos eran la esencia de una persona. – Me encanta todo lo que salga de ti hermosa. – Dice Paul que se pone a abrir un vino de los dos que tenía sobre la mesada para aquella situación. Una vez descorchados lo sirve en dos copas de muy alta clase y luego le da una de las copas a ella para que brindasen. – Por lo nuestro. – Dice Paul, dijo eso porque no sabía que era exactamente que es lo que tenían ahí.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2016 11:31 pm
El siempre era tan lindo que yo creo que por eso me podía y me aguantaba tanto , porque no tenía el carácter más tranquilo de todos y aveces explotaba sin más, pero el siempre era así de lindo y de echo ahora que lo pensaba nunca se había enojado conmigo.Una personalidad un tanto diferente de la mía  y quizá por eso empatábamos tan bien .
Mi corazón palpito fuertemente cuando el dijo que también me había extrañado , deje que el aire que estaba contendiendo saliera lentamente y entonces los nervios se fueron , me gustaba llevarle comida siempre por lo mismo que siempre estaba ocupado y estaba feliz de que a él no le gustara también. Miré hacía donde se dirigía y sonreí más ampliamente pensando en que el hombre hermoso frente a mi había adivinado lo que necesitaba  , tome la copa y la alce al momento de sus palabras - Por nosotros - asentí para después darle un ligero trago  -Delicioso - dije dando un sorbo más, esa era otra cosa que Paul tenía... buen gusto , comenzando por las chicas .

Me acerque a el mientras tomaba las películas con la otra mano  - Vamos a ver una película , no ? - le di un pequeño beso y con copa y películas en la mano corrí a su cuarto donde estaba una televisión enorme , que era perfecta para una tarde de pelis. Entré con efusión al cuarto pero paré en seco chocando casi con la orilla de la cama, me quede unos segundos viendo la cama sin decir una palabra, estaba llena de flores ...¿No era un lindo? - Pa... Paul? - dije sin saber siquiera si me había seguido inmediatamente  y yo no quería voltear porque había sido tan lindo que quería verlo , no subirme porque entonces desacomodaría todo lo que en ese momento se veía perfecto.Alcé la vista y sonreí nuevamente viendo que el foco también era de color rojo , ahora podía decir que Paul definitivamente me sorprendia  y ami me encantaban las sorpresas.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Sáb Feb 06, 2016 12:39 pm
Si alguien le preguntaba cinco años atrás si él se veía junto a una mujer seis años más grande, respondería con un rotundo no. Pero la vida tiene esas cosas que te da vuelta la ecuación, y te hace hacer cosas que uno nunca pensó que haría. Paul estaba en la fina línea entre el afecto y el amor, afecto estaba seguro que le tenía, pero el amor era algo que lo traía desvelado. Paul sentía algo con ella que no sentía con otras personas, pero tal vez no fuese amor. Paul intentaría adivinarlo, y descifrarlo, y el día que lo hiciese, ese diría vería si era correspondido en su amor o no. Maggie era la rubia que le podía dar vuelta su mundo, eso debería ser amor. No había otra explicación para ese deseo interior de querer estar con ella siempre y que ella fuese su inspiración, tampoco había explicación sobre el porqué Paul enfrentaba a su padre por ella, así que o era amor o Paul estaba zafado.

Ella también brindó por la relación, y luego acotó que estaba delicioso. Era uno de los mejores vinos que Paul había logrado conseguir, parecía un poco cursi todo lo que hacía, pero así había sido educado, y si bien no la había puesto en práctica hasta que llego a Estados Unidos, la enseñanza siempre está en uno. Que diferente era la vida que llevaba en su país natal con aquella, hasta cierto punto extrañaba a los paparazis y las noticias sobre las chicas de una noche o las nuevas relaciones que tenía.

Ella comentó que verían unas películas, y básicamente esa era la idea para esa jornada. De todas maneras Paul no se concentraría en ver unas películas. Estaría atento a ella, juguetería con su pelo o mordisquearía su oreja, pero no vería la película. Ella salió disparada para la habitación con copa y películas en mano, además de darle un beso antes de dirigirse ahí. Paul la seguía a un paso más lento y como él esperaba ella se detuvo a asimilar lo que veía. Paul solo se acercó y le quitó suavemente las películas y la copa de las manos. Con una sonrisa muy dulce en su boca. Las dejo sobre una mesa de luz y se acercó lentamente por atrás de ella. Primero le dio un beso suave en su cuello, y la abrazaba desde atrás. Y una vez que se detuvo, la levantó con sus fuertes brazos para tirarse juntos a la cama. Paul rio, para él era divertido todo eso. Y una vez en la cama, solo se quedó observándola y le dio un tierno beso en los labios.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Sáb Feb 06, 2016 6:21 pm
Me quito lo que llevaba en las manos y yo deje que lo hiciera , seguía un tanto sorprendida  y la gente no solía provocar eso tan fácil en mi , me tomó en sus brazos para luego tirarse conmigo a la perfecta y acomodada cama que momentos antes yo no quería ni tocar  , reí y sonreí por su beso . Le mire y sonreí aun más - ¿Que tanto me vez? - fruncí las cejas mirándole, el tenía eso... algunas veces sólo me miraba y no me molestaba en lo absoluto pero nunca le había preguntado que es lo que observaba y porque lo hacía tanto , algunas veces hasta lograba sonrojarme , sentía que sus ojos penetraban los míos sin yo poder hacer algo . Recuerdo que alguna vez en los momentos de lucidez de mi abuela , me había volteado a ver y dicho  "No dejes ir al que te trate como una princesa"  y mirando a Paul frente a mi no pensaba en mejor persona que él, digo.... en mi vida me he topado con varios hombres que fueron mis novios pero ninguno me trató como una princesa , este chico que me miraba ahora tenía 6 años menos que yo y aún así era quizá hasta más centrado que yo en algunas situaciones ...yo creo que esos años no eran muchos , según yo pero a mi padre le parecían 20 y cuando algo no le gustaba no existía poder humano que le hiciese cambiar de opinión , por ahora eso no me importaba porque cuando estaba con él esas cosas me parecían tan simples.
Me acerque para recargarme en su pecho y sentir su habitual aroma que en ese momento inundaba mis sentidos  - Me gusta mucho Sr.Lacaze  - salió de mis labios de forma juguetona mientras me levantaba ligeramente para verlo y darle un pequeño beso es los labios.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Sáb Feb 06, 2016 6:46 pm
Estaba en la cama, rodeado de los pétalos de rosa bajo la tenue luz roja que salía desprendida del foco que había comprado.  Ella notó que él la estaba mirando, saboreando con la vista y ella se animó a preguntarle que tanto veía. Paul veía tantas cosas, en esas pequeñas miradas veía futuro con ella, era todo muy rápido, pero sus pensamientos hasta llegaban a la vejez. Era raro en él ponerse a ver un futuro con una mujer, con ella veía hijos, veía discursos al lado de ella frente a la tarima de alguna alcaldía. Veía acciones sociales donde ella lo acompañaba, veía entrevistas para las cadenas más prestigiosas con ella a su lado. Sería un poco controvertido que los dos fuesen extranjeros, pero Paul ya tenía preparados discursos para esas ocasiones. Tenía todo un plan de vida, y si bien decían que los planes nunca salían como uno quiere, por lo menos la parte de un casamiento con ella lo quería. Pero eso era quemarse etapas, ya que ni siquiera habían formalizado un noviazgo.

Ella admitió que él le gustaba bastante y Paul agradecía que ella lo hiciese. Paul también tenía mucha atracción por ella, pero Paul ya empezaba a dudar sobre si era o no era una simple atracción física. Paul creía sinceramente que eso ya era más, que no era unas ganas de follar y listo. Follar con ella claro que quería, después de todo era una mujer tan bella que hacerla propia por unas horas era lo mejor del mundo, pero el resto de las horas Paul también quería estar con ella, y algunos podían llegar a decir que eso era amor. Amor era el follarte a una mujer y quedarte mirando como su pecho subía y bajaba, amor era pensar en el disfrute de ella y no en el propio, era en hacerlo lo mejor para ella sin pensar si eso demoraba bastante el placer propio. Eso era amor, o por lo menos eso creía que lo era, y Paul tenía todos los indicios de que eso era amor.

- Tú también me gustas, y lo único que estoy viendo es lo hermosa que eres. – Comenta Paul acariciando los suaves cabellos rubios que ella tenía. Unía de vez en cuando sus labios con ella, Paul además empezó a acariciar su espalda, intentaría ver si ella estaba dispuesta a “hacer el amor”. Eso también era una prueba, una prueba para ver si era amor o sexo. Cuando uno tenía sexo se sentía sucio luego, pero cuando uno tenía amor, directamente sentía que era la mejor persona el mundo y que necesitaba hacerlo todos los días de la semana.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Dom Feb 07, 2016 12:12 am
Su respuesta me complació lo suficiente como para no preguntar más y dejarme besar y acariciar, sentí su mano acariciar mi espalda y un ligero escalofrío pasó por toda mi nuca , sentía lo que aquello significaba , se suponía que era una tarde de películas pero mi cuerpo me estaba pidiendo otra cosa  en esos momentos, quizá abría sido la cama o simplemente su tacto pero la idea pasó por mi cabeza en cuestión de segundos- Desacomodaste la cama - murmure antes de levantarme , pasar una pierna a un costado de él  y quedar sentada encima suyo  - y se veía tan acomodada - dije jugando un poco mientras tomaba unos pétalos que quedaban a la mano y los dejaba caer sobre su pecho , sonreí mirando los pétalos caer ... apostaba a que por su mente pasaba lo mismo y no era que siempre que nos veíamos esto sucedía , solo que esta vez había transcurrido mucho tiempo .
Segundos después de que los pétalos terminasen de caer , tomé sus manos estirándolas  cada una a su respectivo lado y las lleve lentamente  por arriba de su cabeza, mientras más arriba los brazos estaban , mi rostro se acercaba más al suyo y cuando por fin las manos chocaron entre sí mis labios ya estaban sobre los suyos , sumergiendo a estos en un beso profundo demostrando el deseo que sentía por tenerlo dentro de mí , de sentir su tacto sobre mi cuerpo como ya anteriormente había sentido - ¿Pongo la película entonces? - yo sabía que la pregunta no iba al caso en ese momento y es que la respuesta era más que obvia , pero me gustaba jugar con el tiempo ahora que lo teníamos .
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Dom Feb 07, 2016 11:58 pm
Ella entendió rápidamente las caricias en su espalda, habían pasado dos semanas. Paul tenía muchas ganas de ella y por lo visto ella de él. Aun así los juegos previos a él le encantaban así que tardaría bastante en darle lo que quisiese. Primero haría sentirla una reina, como sabía que debía hacer. Y por eso Paul seguía insistiendo en que era amor, porque quería que ella disfrutara más que disfrutar el. Igual quería que disfrutase con él, no con algún tipo de stripper. Si había algo que Paul quería es que ella fuese fiel. Y no sabía si lo sería, por eso también existía el miedo de decirle que fuese su novia y que tuvieran exclusividad.

Ella pronto hizo un comentario sobre que había desacomodado la cama y luego movió su pierna por encima de él para quedar sentada arriba de él. Paul tenía ganas de pasar a tener el control y tirarla abajo suyo y empezar a morderle el cuello y hacerle muchas otras cosas, pero dejaría que ella tomase la iniciativa, después de todo, le gustaba lo independiente que era. Una mujer hecha y derecha con un chico hecho y derecho. Linda combinación además había que agregarle la explosividad que tenían juntos y la capacidad de desarrollo que ambos tenían en sus respectivas ramas.

Ella jugueteaba con los pétalos sobre su pecho y luego lo tomó de las manos para hacer un juego bastante atractivo que finalizaba con sus manos atrás y un beso en su boca de la mujer que le motivaba sus días. – Pon lo que quieras, pero no creo que la miremos mucho. – Comentó Paul librándose de la atadura de sus manos y desde debajo de ella tomándola de su espalda baja atrayéndola hacía su boca. Volvió a besarla, esta vez probando su lengua y el interior de su boca. Sentía ese sabor a Maggie tan rico que le hacía excitarse. Definitivamente la amaba. Solo era cuestión de tiempo decírselo.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Lun Feb 08, 2016 10:13 pm
Su respuesta me hizo sonreír ampliamente , sonrisa  seguidamente bloqueada por un beso profundo que por unos instantes me hizo perderme en el juego del momento.Me hizo cerrar los ojos y percatarme sólo de su respiración,de su exquisito aroma que inundaba mi olfato  y debía ser  muy sincera , no estaba exagerando ...porque Paul besaba bastante bien .
Esos besos me hacían estremecer de sobremanera , no eran los típicos besos dulces que te hacen sonreír como boba-Olvidemos eso  entonces - dije sobre sus labios , alejándome lentamente de estos para jugar con mi legua cerca de su cuello  -Me gusta más esto - Sonreí maliciosamente dando pequeñas mordidas  en su oreja y cerca de esta .Esto era lo que me gustaba de ser espontáneo, no seguir un tonto plan establecido ... dejar que cualquier pequeña cosa te lleve por otro camino , era lo divertido de la vida .
Dí una pequeña mordida en su cuello para después incorporarme y besar la comisura de sus labios , me enderece  volviendo a quedar sentada sobre él, con ese aire de mando que me cargaba en estos momentos  - Apuesto a que mi ropa interior queda perfecta con los pétalos de la cama - enarque una ceja  para después quitarme la chaqueta  y por consiguiente  bajar el cierre del vestido, dejando la espalda descubierta y teniendo este como único agarre mis manos que lo sostenían sobre mi pecho .Pero aún no quería dejar caer el vestido, quería disfrutar del momento y de su cara deseando ver más, baje mi mano libre y subí lentamente la orilla del vestido por mis muslos , dejandolos descubiertos . Mis ojos veían los suyos en todo momento , mantenía una cara coqueta y mis dientes mordían sin evitarlo mi labio inferior.


Lenceria   :
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Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 09, 2016 12:18 am
La boca de Maggie buscaba la de él como un perro hambriento buscaba comida en los basurales. Paul también sentía ese deseo de unir su cuerpo al de ella mediante su boca, y por eso también la buscaba con vehemencia. Había tipos y tipos de besos y Paul en ese momento no le estaba dando uno de esposo a esposa luego de cincuenta años de casados, le estaba dando un beso de joven pasional que extrañaba a su pareja. La lengua de Paul se movía circularmente empujando la de Maggie en la misma dirección, era un beso húmedo, pero muy sabroso. No había placeres más grandes en la vida de besar de esa manera a la persona que uno amaba.

Ella entendió rápidamente que esa noche no acabarían viendo películas, y rápidamente empezó a atacar su oreja y las zonas aledañas. Paul era una persona muy erógena, era muy sensible al tacto y mucho más a los mordiscos y besos que recibía. No había cosa más excitante que recibir un mordisco en la oreja, Paul se estremeció ante el sentimiento. Por dentro era una máquina de lujuria que estaba a punto de explotar, cada vez que la respiración de ella se acercaba a su cuello los vellos de este se erizaban como si un puercoespín se estuviera defendiendo. Las ganas de girar y hacerla suya estaban, pero quería seguir disfrutando de eso. Ahora se había puesto egocéntrico y quería que ella siguiese, ya luego le tocaría su turno de ver estrellas. – Oh… - Dijo entre un pequeño jadeo, intentando recuperar el aliento. – También me gusta a mí. – Dice moviendo sus manos en la espalda de ella se manera muy lenta y lo más sensual posible.

Luego empezaría el show de ella, atrevida como solo ella sabía ser, coqueteó con la lencería que llevaba puesta. Paul ya sabía más o menos con lo que se esperaría, Maggie lo conocía y sabía que el color rojo le provocaba lo mismo que un susurro en la oreja. Cuando ella empezó a quitarse la chaqueta y luego el vestido por encima de sus hombros, Paul sentía algo duro ya entre las piernas. Ya quería acción, pero Paul no la daría todavía. Ahora seguiría el disfrute de ella. Una vez toda su lencería quedó al descubierto ella empezó a medirlo, a jugar con sus reacciones. Y si bien Paul no sabía que reacción tenía, era una de disfrute absoluto. En cuanto la vio se mordió el labio inferior y se contuvo para no derribarla y empezar a penetrarla sin romanticismo. Una vez terminó el juego de seducción, Paul tomó la batuta. – Ahora me toca a mí. – Se inclinó sobre ella y la quitó de su lugar. Ya no estaba más arriba, ahora le tocaba a él. Paul hizo volar toda ropa que tuviese sobre su torso, y luego con Maggie recostada bajó a buscar sus labios en una primera instancia. – Prepárate. – Fue lo que Paul le susurró al oído antes de empezar a disfrutar de ella. Lo primero que hizo fue empezar a lamer delicadamente su lóbulo izquierdo, y de manera muy lenta fue subiendo la intensidad hasta llegar a tenues mordiscos.  Usaba su mano izquierda para apoyarse en la cama pero la derecha acariciaba todo su lado derecho, subiendo y bajando lentamente su mano por ella. Una vez terminó de jugar con la oreja pasó al cuello, como si de adolescentes hormonados se tratasen, Paul empezó a succionar su cuello intentado dejarle una marca. También era delicado en esta zona, mordiendo suavemente y pasando su lengua por las zonas más lindas.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2016 9:04 pm
Si algo me excitaba era Paul tomando el control ,  era una chica con carácter fuerte y yo siempre trataría de tomar el control de muchas cosas pero Paul simplemente se metía en el medio y cambia todo.  En un par de movimientos el castaño  ya se encontraba sobre mí , una sonrisa maliciosa estaba plantada sobre mi rostro viendo como mi vestido salía de mi cuerpo quedando solo la sexy lencería de color rojo , que seguramente le había encantado a Paul - Yo siempre estoy lista cariño - dije con altanería a forma de broma después de responder a su beso .
Por mi cuerpo recorrían ligeros escalofríos provocados por su jugueteo en mi cuello y oreja , cerré los ojos disfrutando de esa acción que podía conmigo. - Hey! - me queje un segundo por la presión de su boca en mi cuello ,abrí los ojos  y con una mano tome su barbilla para que me mirase -¿ Acaso quieres marcarme?- Dije refiriendome a la posible marca que tendría en el cuello , mi tono no era de enojo ni molestia, quizá en otro momento aquello me abría enojado pero ahora mismo nada podía hacerme enojar - Porque si es así... no me molesta, que todos sepan que soy tuya -  dije aún con su mano en la barbilla , la que acerque a mis labios para probar su dulce sabor mientras que mis piernas subían a sus caderas para presionarlas y pegarlo más a las mías  , sintiendo así su miembro duro entre mis piernas. Y aunque era ligero el roce , era suficiente para estremecerme haciendome victima de su presencia, Deje de besarle para así llevar mis manos  hacía el inicio de los botones de su camisa y desacerme de esta de una vez en pocos segundo, no era justo que yo estuviese casi desnuda y el super vestidito.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Miér Feb 10, 2016 12:19 am
Cada vez que ella abría la boca en momentos como ese, era para decir cosas que hacían que Paul se empecinase más en lo que estaba haciendo. En esos momentos lo que uno esperaba era un silencio acompañado de jadeos y gemidos, pero las palabras que se pronunciasen eran palabras como esas, palabras que no cortaban el rollo, palabras excitadoras. En cualquier otro escenario eso no sería visto como algo excitante, pero cuando uno estaba arriba de otra persona buscando sus labios con desesperación hasta que lo llamasen gordo era excitante. La mirada que Maggie tenía sobre su rostro era otro tópico que hacía que Paul estuviese tan apasionado en ese momento, la mirada que Maggie tenía emanaba deseo. No había nada más sensual que ver en los ojos de otra persona que te desea. No había ningún tipo de lencería que pudiese con aquello. Esa mirada era la perdición para cualquier humano, por eso había muchos infieles, porque ante cosas como esas era imposible decir que no. Aunque en algunas circunstancias había que hacerlo aunque costase, ese era el precio del amor.


Cuando Paul estaba haciéndole un chupón, Maggie reaccionó, como esperaba que hiciese. Ella primero largó un “Hey” que luego sería acompañado por la pregunta sobre si él quería marcarla. Antes siquiera que Paul pudiese confirmarle sus dudas, ella le aclaró que eso no le importaba, ya que quería que todos supiesen que era suya. A Paul se le ocurrió una broma para hacerle, pero no era momento. Era momento de seguir pasando su boca por el cuello de ella intentado excitarla. Paul no respondió nada a lo que ella decía solo seguía haciendo su trabajo al intentar estimular las zonas más erógenas del cuerpo de su amada. Ella le dio un beso después de agarrarle la barbilla, cuando ella lo liberó de sus besos volvió al cuello, su lugar preferido en ese momento. Ella empezó a desabrocharle la camisa, Paul dejó que ella hiciese lo que quisiese. Él era de ella y ella de él, no importaba nada más en ese momento. Ella le quitó la camisa en cuestión de segundos y dejó así libre el torso de Paul. No era un fisiculturista, pero tenía un cuerpo envidiable. Lo mismo decía Paul de ella al poder ver su cuerpo solamente tapado por esa lencería que tan caliente le ponía.


Paul ahora estaba casi en el mismo nivel de desnudez que ella, exceptuando que el aun llevaba su jean negro. Por el momento no se lo sacaría, quería hacerla sufrir. Quería que lo desease tanto que intentara recuperar el control y desvestirlo arrancándole la ropa si fuese necesario. Y como Paul quería provocar esta reacción, aun desde su lugar, arriba, y con las zonas íntimas en constante roce por encima de la ropa, fue que empezó a quitarle el sostén delicadamente. Una vez sus hermosos senos no estaban cubiertos por nada, Paul puso su cara más maligna posible y se dirigió al derecho. Primero lo tocó suavemente con toda su mano, pero luego empezó a apretujarlo mientras con el pulgar le movía la tetilla que se encontraba tan dura como el miembro de Paul. Paul entonces acercó su boca hacía ese lugar y empezó a juguetear con su lengua acompañando con los movimientos de su mano.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Miér Feb 10, 2016 9:23 pm
No sabía si el silencio de Paul me desesperaba o me agradaba, estaba en ese maldito punto medio donde no sabía si hablaba sola , y si bien no me respondía tenía la certeza de que me prestaba atención ¿Como no podría hacerlo? ,me tenía justo debajo de él casi desnuda.
Instantes después quito el brasier  y yo no podía estar más cómoda , era como cuando hacía calor...sólo querías quitarte la ropa y ahora mismo, sentía que las pantis eran mucho para llevar puesto .
No pude evitar percatarme del rostro de Paul , era su cara de maldad ... se leía en sus ojos el deseo puro de tocar cada centímetro de mi piel , su ya ligero tacto me provocaba y no pude evitar dejar escapar un gemido de entre los dientes, cuando su legua comenzó a juguetear con mi pezón. Mantenía una sonrisa coqueta en el rostro mientras una de mis manos se enredaba entre sus cabellos y mi mirada disfrutaba de la vista . Paul tenía un cuerpo increíble , el tipo de cuerpo que me gustaba en un hombre , su piel que se veía un tanto rojiza por el foco estaba cálida como siempre, no sé pero el foco daba un cierto acogimiento al momento en que estábamos.
Tome su rostro una vez más haciendo que subiera a besarme como anteriormente,me estaban gustando sus juegos pero el día de hoy venía creativa y con ganas de seguirle el juego , no tendía el control en definitiva ...me excitaba si! pero esto también.
Una vez que atraje su boca afloje las piernas para ponerlas al lado, le di un empujón mientras tomaba fuerzas con mis piernas y así lograr estar nuevamente encima de él , sabía que no se esperaría lo que acababa de hacer y por eso mismo lo había echo - Cariño, creo debes hacer ejercicio - Brome un poco , no era nada débil pero yo tampoco y con ayuda del peso de mi cuerpo era muy sencillo lograr aquello. Me acerque a su boca después de pronunciar aquellas palabras para callarle , me aleje de él para bajar por su cuello en lo que sería un camino de besos y mordidas, pasé por su cuello y luego por su pecho , costillas hasta llegar a la orilla de su pantalón . Toque levemente por encima mirando coquetamente su rostro, pero unos segundos después mi mano subió por su torso y mi otra mano desabrochó el pantalón.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Jue Feb 11, 2016 1:38 pm
Paul sabía que ella estaba disfrutando, lo sentía, sabía perfectamente cómo identificar el goce de una persona. Y ella estaba gozando. Paul no podía decir que era un actor porno que se sabía todas las mañas de la cama, pero su juventud promiscua le hizo conocer las zonas erógenas y lugares sensibles donde morder y juguetear para el disfrute ajeno. Para el disfrute propio había muchas zonas estimulables, pero todos los hombres preferían que estimulen su miembro y se dejen de rodeos. Era así en las relaciones de un día, pero en relaciones como esa, en las que uno se ponía a pensar si sería seria o no, ahí, había que disfrutar de los juegos previos y demás.

Mientras Paul jugueteaba con el pezón de su amada sentía como ella contenía gemidos, alguno de vez en cuando se le escapaba. Paul levantaba la vista mientras trabajaba como minero en su cuerpo, y lo que veía le gustaba. Mirase desde donde la mirase ella era hermosa, y cuando ponía esa cara coqueta, picarona, no había nada más que darle. Paul la quería solo para él, nada de compartir. Ella sería su mujer, lo sabía, por lo menos lo intentaría. Pero ahora era momento de seguir trabajando en sus senos.

Ella le levantó la barbilla para que dejase su pezón tranquilo, tal vez ya estaba tan duro que le dolía. Y su boca cambio pechos por boca, tetilla por lengua. Y Paul no se quejaba, seguía siendo algo excitante y reconfortante. Su lengua volvió a girar en círculos dentro de la boca de ella. Y en un descuido, Maggie retomó el control de la situación.

Paul no se esperaba que intentase retomar el control tan rápido, pero era algo esperable en ella. Era dominante, no podía estar debajo de alguien y no hacer nada. Ella era así, y era otra cosa que le encantaba de esa rubia tan hermosa. Ella bromeó, atacando el orgullo de Paul y justo cuando Paul sonrió de forma picara para contestarle ella lo cayó con un beso. Paul se preguntaba qué haría ella, y antes de que siquiera pudiera terminar de pensarlo ella empezó a bajar por su pecho dejando un rastro de mordiscos y pequeños chupones. Ella bajó lentamente hasta la orilla de su pantalón, Paul ya sabía perfectamente que haría y eso lo ponía más excitado todavía. Ella palpó suavemente por encima del pantalón a su miembro, y seguramente lo había sentido duro y listo para la acción. Luego de eso Maggie volvió a subir una mano por el pecho mientras con la otra desabrochaba la prenda. Ahora le tocaba a Paul disfrutar, Maggie sabía lo que hacía.
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Lun Feb 15, 2016 1:58 am
El tener a Paul a mi merced me gustaba, su carácter también era fuerte y creo que eso hasta ahora nos mantenía siempre bien acoplados , el sexo siempre era genial  porque no éramos las personas más predecibles de todas. Subí hasta sus labios para besarlos con deseo mientras que una de mis manos comenzaba a adentrarse dentro del su pantalón, su miembro estaba duro y listo para cualquier cosa que yo necesitara así que para comenzar mi mano comenzó a acariciarlo lentamente , di una mordida sobre sus labios  y  mi boca bajo hasta su ombligo , con las dos manos baje el pantalón y los boxers que llevaba puestos para tener mejor control y comodidad ante mis acciones siguientes.
Pasé mis uñas sobre sus piernas antes de tomar su miembro y introducirlo lentamente en mi boca, esta se acopló perfectamente a su miembro y comencé a bajar y subir lentamente , a el le encantaba que yo jugara y tocara de aquella forma, lo veía en su rostro.

Mi lengua jugueteaba en su miembro al igual que la velocidad en que lo hacía , tenerle excitado de aquella forma me prendía a la vez , saque su miembro después de unas últimas estocadas y subí nuevamente para sentarme a acariciar mi intimidad con su erecto y perfecto miembro , aún tenía las bragas y sólo moví estas de abajo un poco para poder sentir su calor en mi intimidad.Comencé a moverme sobre este a forma de masaje sin introducirlo dentro de mí , mi cuerpo lo pedía pero no quería darle a Paul el placer aún, tomé ambas de sus manos para llevarlas hacía mis pechos mientras bajaba a su cuello y daba ligeros mordiscos , sin dejar de moverme sobre él.Los pétalos se movían a mi ritmo , la colcha se comenzaba a arrugar más y nuestros perfumes caros se combinaban perfectamente en nuestro entorno, era casi un poema perfecto.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 16, 2016 5:46 pm
Las cosas que hacía con Maggie eran inigualables. Paul sabía muy bien lo que era tener sexo, después de todo se consideraba un experto por el hecho de que en Rennes prácticamente conocía íntimamente a todas las mujeres de por ahí. ¿Sexo monótono? Nunca. Paul se sabía las mil y una cosas para complacer a una mujer, y no dudaría en usar todo su repertorio para hacer que ella se sintiese satisfecha. ¿Media hora en la posición del perrito? Nunca, y es más, pocas veces la usaba. Si había una posición aburrida era esa, pero había que destacar que las mujeres decían que en esa posición se sentía toda la dimensión del pene. De todas maneras, Paul no andaba buscando trucos para que se sintiese grande algo que ya lo era.

Ella volvió a buscar sus labios como si agua en el desierto fuesen. Los mordió y los probó a su antojo. Los labios de ella eran más finos, y a Paul le gustaba probarlos. Su boca era un imán para él. Paul sintió como una mano de ella empezó a buscar en su pantalón su miembro. Una vez que lo tomó entre sus manos, Paul profundizó el beso y sintió como se le ponía incluso más duro el miembro que antes. Si fuese posible una contractura en esa parte seguro ya la habría sufrido. Y cuando ella se separó de su boca sabía perfectamente que es lo que continuaba, empezó a bajar su boca por su pecho hasta llegar a su ombligo. Donde luego le quitó el pantalón y el bóxer que llevaba en un suspiro.

Ella ante de hacer lo que Paul tanto pedía con la mirada acarició sus piernas, el preludio le gustaba. Pero ya no quería más preludio, quería sentir como su boca trabajaba sobre él. Cuando por fin decidió hacer lo que él quería Paul exhaló fuertemente. Paul en una muestra de amor le corrió el cabello de su bello rostro ya que este le estorbaba a la hora de la felación. Ella subía y bajaba y el pecho de Paul subía y bajaba intentando contener los pequeños gemidos que salían de su boca. Era buena en eso, y era mejor no preguntar como lo había logrado. Solo había que disfrutarlo, y desde su posición Paul la miraba y con la mirada aprobaba lo que hacía. Le estaba gustando.

Ella una vez pensó que era suficiente pasó a sentarse arriba de él. Aun llevaba puesta la muy erótica braga roja con negro que tan cachondo le ponía. Ella se movía arriba de él, pero aún no estaban unidos en un mismo cuerpo. Si bien Paul quería más que nada que eso pasase lo más rápido posible y empezar a hacerle ver estrellas se controlaría. Ella tomó sus manos para que le acariciase los pechos y Paul obedeció moviendo el pulgar en forma circular por la tetilla mientras con el resto de la mano tomaba el pecho en toda su dimensión.

Paul otra vez tomó el control ya que con sus manos en el pecho de esta suavemente la empezó a empujar hasta que ella quedó recostada. Había miles de cosas para hacerle, pero Paul empezaría a devolverle el sexo oral. Una vez ella acostada, Paul empezó a quitarle la braga con una mirada picara en el rostro, buscaba su mirada porque sabía que en ella habría goce. Una vez estuvo como vino al mundo, Paul empezó a pasar su lengua por su parte íntima. Sentía el calor que emanaba. Jugueteaba con su clítoris y por el resto de la vagina mientras introducía primero un dedo y luego dos. Pero lo que más importaba es que ambos estaban disfrutando con eso.
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Mensaje por Invitado el Mar Feb 16, 2016 10:38 pm
Disfrutaba con el tacto de sus manos, con el roce de miembro y me perdía en el momento de sobremanera, mi entorno no importaba porque mi atención solo estaba en el momento . Me deje ir hasta quedar recostada nuevamente como Paul me indicaba, ese juego nuestro de dominio nuevamente presente sin poder evitarse por ambas partes, ahora quería tomar el control y yo no tenía  objeción alguna .
El juego era increíble pero no creía poder resistir más sin el actuando ya , pues aquel momento en que tomo mi cabello entre sus dedos me había provocado un poco más de cierta manera ,lo miré mordiendo uno de mis labios y disfrute ver que alejaba las pequeñas bragas de mi cuerpo . Sabía perfectamente hacía donde se dirigía y aquello me causo un ligero temblor en las piernas , no era de nervios si no más bien conocía aquel placer que solo podía causar él , ese placer que a pesar de haber tenido otras relaciones ... ninguno había complacido tanto mis ambiciones , eran ansias  por volver a sentirlo viniendo de él.
Un pequeño gemido salió de entre mis labios e instantáneamente cerré los ojos  disfrutando de sus juegos, dejé salir un gemido más audible cuando sentí sus dedos entrar en mi , estaba ya lo suficientemente mojada  para recibirlo de todas las maneras que a él le pasaran por la cabeza. Pasé un dedo por mis labios y cogí mi cabello hacía atrás pues el calor hacía que este me estorbara un poco , mi otra mano bajó por mi abdomen hasta llegar al cabello de Paul y meter los dedos entre estos indicando así que me estaba volviendo loca sus actos.
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Mensaje por Paul Lacaze el Jue Feb 18, 2016 1:30 am
No había nada más en el mundo en ese momento, no existían ambiciones políticas, no existían problemas familiares, no existían críticas por la diferencia de edad, no existían deberes, no existían responsabilidades, no existía nada más que Maggie y él. En momento como ese el mundo dejaba de girar, todo se paralizaba, en una habitación con una luz cálida y una cama llena de pétalos de rosas había dos chicos que daban rienda suelta a su amor. Y cuando dos personas daban rienda suelta a su amor, no había nada más para decir, para él solo existía ella y para ella él. Cada uno concentrado en dar placer al otro y al mismo tiempo disfrutar haciéndolo.

Paul pasaba su lengua por toda su feminidad, saboreando, degustando todo. Los dedos seguían entrando y saliendo al ritmo de una música inaudible. De vez en cuanto un tenue mordisco al clítoris, y mientras hacía todo esto sentía las manos de Maggie en su cabeza alentándolo a seguir haciendo eso, que continuase. Paul siguió mordiendo suavemente y aumentando la intensidad del movimiento de su mano. Sintió como ella se erizaba y gozaba con lo que estaba haciendo, pero no duraría mucho tiempo más.

Paul se dijo que ya la había estimulado bastante así que lo único que restaba hacer era poseerla. Volvió a subir a buscar sus bellos labios y abrió la boca introduciendo su lengua en la boca de ella. Mientras sus labios rozaban por fuera, por dentro las lenguas se abrazaban en un húmedo movimiento. Paul con su mano izquierda guio a su miembro hacía el interior de su amada. Empezó muy suavemente, rozando con su cabeza los labios exteriores de ella. Y empezó a introducir lentamente su aparato para que ella disfrutase, y no solo ella ya que él también estaba gozando con eso. Una vez llegó a introducir todo, empezó con los movimientos de cintura y de caderas, retrotrajo su cadera y dio la primera embestida. Y luego le siguió otra, y otra aún más fuerte. Mientras hacía esto arriba de ella, una de sus manos apretujaba uno de sus senos y su boca seguía pegada a la de ella. Se sentía el hombre más feliz del mundo poseyendo a esa rubia que tan loco le tenía.
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Mensaje por Invitado el Sáb Feb 20, 2016 5:02 pm
Paul subió hasta encontrarse nuevamente con mi boca, respondí aquel juego de la misma manera y ahogue un gemido entre los labios al sentir el miembro de paul entrar en mí, con la tranquilidad y deseo que un principio satisfacía demasiado .Los cambios de velocidad me estaban encantando y sus caderas se acoplaban perfectamente a las mías  ,mis manos que se habían deslizado a su espalda comenzaron a rasguñar esta sin intención de lastimarlo , mientras gemidos seguían saliendo de mi boca , gemidos que estaban siendo consumidos por los labios de Paul.

Mis caderas comenzaron a moverse al ritmo que el estaba marcando sin ninguna objeción , ese hombre sabía perfectamente como complacerme y yo por el momento lo dejaría a cargo, debía admitir también que me encantaba tenerlo arriba , pues los músculos por la fuerza puesta se marcaban en sus brazos y pecho, esto combinado con las pequeñas gotas de sudor que le delineaban las mismas marcas... me volvían loca.Me incitaban a querer cansarlo más pero eso sucedería, nuestra intimidad no era convencional , no era aburrido ni mucho menos... más bien era un tanto fuerte, ruda y nos complementábamos  de una forma perfecta .
El sonido de nuestros cuerpos chocando era perfectamente audible , atrapé uno de sus labios inferiores en una ligera mordida mientras otro gemido salía sin detenciones de mi boca,le abracé para poder mordisquear su cuello - Me encanta - dije cerca de a su oido para después jugueterar con el lóbulo de este mismo.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Mar Feb 23, 2016 11:15 pm
Paul sentía como Maggie contenía gemidos, sabía que lo hacía, porque los jadeos que sentía mientras la besaba no tenían otra explicación lógica. Ella estaba disfrutando teniendo dentro de ella a Paul. Maggie estaba disfrutando de Paul, y él estaba disfrutando aún más de ella. Las caderas de ella se acoplaban perfectamente a las de él, y cada embestida hacía sentir más placer en los dos. Paul se consideraba un buen amanta, nunca había tenido quejas y su duración era la media tirando para alta. Ella luego de un par de embestidas dirigió sus manos hacia su espalda y empezó a rasguñarlo sin intenciones de lastimarlo, y eso lo ponía más ardiente aún y subía la fuerza de empuje de las embestidas. Mucha gente en las calles desearía estar haciendo lo que él hacía, muchos miraban a su chica y soñaban con follarsela, y allí estaba él haciendo lo que ellos nunca podrían. Era un afortunado.

Paul estaba haciendo un esfuerzo físico, pero no de esos esfuerzos que uno quedaba exhausto. Estaba en forma, por lo tanto podía hacer eso mientras su miembro dure empalmado. Además no podía parar sintiendo como su aparato estaba siendo envuelto por una bella mujer que estaba completamente húmeda por él. No podía dejarla escapar, esa mujer tenía que ser suya por el resto de su vida. Como no imaginarse una vida con alguien cuando te la estas tirando y para el colmo los dos disfrutan. El sonido de sopapo que generaba el hecho de estar rebotando constantemente y a una velocidad considerable era un poco curioso. Ella mordió uno de sus labios, y Paul cada vez se sentía más vigorizado que antes. Ella le susurro unas palabras al oído para luego morderle el lóbulo. La reacción de Paul fue tomarla entre sus brazos y pararse con las caderas aún unidas. Su cuerpo tenía los músculos necesarios para esa posición y con ella sujetándose en su cadera siguió penetrándola. 
Paul Lacaze
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Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2016 10:50 pm
Paul era tan enérgico , tan atrayente para mi que yo simplemente  no podía mas que ceder a sus encantos, encantos que tenía bien dotados... no estaba de más decir y remarcar que Paul me hacía sentir bien su excitación y desearla más de lo que era normal.Me tomo entre sus brazos y me acomodó en otra posición , parecía que me leía la mente; pero es lo que él tenía... sabía perfectamente cuando cambiar y cuando no ¿Como había adquirido la experiencia? ... bueno, eso me lo imaginaba pero era de esperarse con semejante hombre apuesto mirándote de aquella forma que él sabía era imposible decirle que no. Porque si!, era un coqueto de lo peor, pero conmigo había chocado con pared y eso me encantaba.
Me sujete con fuerza a sus caderas y con las manos en su cuello, quede perfectamente adecuada a él- Amor... - dije entre gemidos para que  después mis labios juguetearan con los suyos y así terminar uniéndolos en un profundo y placentero beso.Mis manos se enredaban en su corto cabello mientras le dejaba manejar mi cuerpo a su antojo, siempre moviendo mis caderas y pelvis a su goce.

¿Es todo lo que tienes? - dije  mirandole y sonriendo entre sus labios ,alentándolo más y sabía perfectamente que él podía hacer mucho más, más fuerte y más agresivo y más de todo  pero simplemente me tomaba el gusto de provocarlo e indagar de que era capas en esos momentos, quería que me volviera más loca de lo que ya estaba y que enloqueciera conmigo.
Invitado

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Mensaje por Paul Lacaze el Dom Feb 28, 2016 3:08 pm
Paul sentía como la sangre fluía por sus venas y tenía cada vez más hambre de ella. En esa posición podía admirar como sus senos subían y bajaban cada vez que el hacía fuerza para subirla. Agradecía tener la fuerza suficiente para poder hacer esa posición ya que era totalmente gratificante y además placentera. Paul sentía como su miembro entraba en ella y como la zona alrededor de su intimidad golpeaba con la pelvis de Paul. El día siguiente estaría todo magullado, pero esas eran magulladuras placenteras que cada vez que te acordabas que las tenías sabías que habían sido fruto de un buen rato de placer con una chica a la que amas.

Ella lo incitó a que diera más de sí mismo incluso al preguntarle si era lo que tenía. Paul encendió su mirada como si dentro tuviera mil infiernos y empezó a moverse tan frenéticamente que hasta le dolía el solo hecho de hacerlo. Sus músculos se tensaban y seguía empujando, el dolor en la pelvis no era nada comparado con lo placentero que estaba resultando aquello. En cierto momento se cansó de esa posición y con algo de delicadeza la volvió a depositar en la cama, pero esta vez en cuatro patas y las de atrás bastante separadas. Paul se arrodilló para volver a juguetear con su lengua en la zona, sintiendo ahora como estaba más húmeda que antes. Cuando creyó que era suficiente, volvió a pararse y después de acariciar por ultimo vez su chocho, introdujo su miembro en ella. Volviendo a embestir con vehemencia, parecía un espectáculo grotesco, pero anda, Paul lo estaba disfrutando. Tenía que aprovechar las energías mientras las tuviera, porque una vez que se le acabase volverían a la típica posición del misionero que costaba mucho menos esfuerzo.
Paul Lacaze
Localización :
Manhattan

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