The New York City
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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mensaje por Invitado el Vie 5 Feb - 14:55


Mire la fachada del lugar al cual ingresaría y enarque mi ceja izquierda. Cada día que pasaba me convencía mas de que las cosas en mi cabeza no estaban en orden, ¿Que demonios estaba pensando? No podía ofrecer nada al hombre con el que había concretado una cita, solo porque había escuchado que su fortuna era lo suficientemente significativa como para que el no extrañara algunos miles de dolares de su cuenta. Para mi ser ladrona era lo mismo que ser estafadora, representaban los mismos juegos de engaños y como consecuencia arrojaban los mismo resultados, era lo mismo solo que en este caso no iba a meter mi mano en su chaqueta para robar su cartera, era mas un robo psicológico que físico aunque aveces el lo físico también era primordial para ganar. Solté un suspiro seguido de una risa, ya estaba metida en todo el enrollo por lo que lo mínimo que podía hacer era actuar según el personaje.

Entre al lugar sonando los zapatos de aguja negro que complementaban mi vestuario de ese día, hice mi cabello hacia atrás y pregunte por el hombre con el cual debía de citarme ese día para una posible propuesta de mercadotecnia que al el podía interesarle. Lo que el hombre desconocía era que yo no sabia un demonios acerca de publicidad y tampoco me llamaba Emma Ross, era solo un personaje que había creado a base de virtudes falsa de otra mujer que vicia en Louisana. Sonreí y espere hasta que se me indico pasar hasta donde el me esperaba. Baje la cabeza y sonrei un poco gracias a la diversión que me comenzaba a invadir, Quizás estaba loca pero era mucho mejor que morir en la rutina. Arregle mi vestido antes de pasar y dibuje la sonrisa mas grande que mi expresión permitió.

-Hola Señor Warren, es un placer finalmente conocerlo en persona- Estire mi mano aun con la sonrisa en mis labios y espere el me respondiera el saludo. Habíamos hablado hacia algunos días por lo que el negocio estaba prácticamente hecho, ahora solo faltaba hacerlo que confiara en mi su dinero, el mismo que no vería jamas luego de finalizado el trato. Mi cara era angelical por lo que era imposible que el desconfiara en el personaje que yo estaba actuando, mucho menos cuando se trataba de una mujer sola y sin otro recurso mas que su trabajo.. falso. -Ansiaba hablar con usted, ¿Como se encuentra el día de hoy?- Mi voz era dulce y baja, justo como una mujer con buenos modales debía de escucharse. No necesitaba que el supiera nada mas ademas de lo que yo ya había dicho por teléfono, sin embargo había estudiado muy bien a mi personaje como para equivocarme en cualquier cosa, mucho menos frente a un hombre que probablemente estaba dotado con buenos estudios y percepción de negocios.
Invitado

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Mensaje por E. Grayson Warren el Dom 7 Feb - 4:49



“La señorita Ross, lo espera en su oficina” fueron las palabras de mi secretaria cuando seguía al teléfono con uno de los directivos de Chicago, asentí y agradecí apenas mientras pasaba a un pequeño apartado y deje unas galletas que Nicole me había traído hace un rato, diciéndome que necesitaba azúcar a mi vida porque iba a morir viejo y amargado, mi hermanita era la adoración de mis ojos y sé que también era un poco dulcero en ese tipo de cosas, no les hacía el feo porque la comida que hacia Nicole era deliciosa, las deje a un lado del microondas que ahí se encontraba, mientras escuchaba de fondo a Doolittle hablar sobre cifras y números.

Entre a la habitación en la que estaba aquella mujer y sonreí, estreche la mano que me ofrecía –El placer es mío señorita Ross- dije mientras soltaba su mano y le hacía un movimiento con el dedo para que me esperara un segundo –Ryan, ya te dije que el presupuesto es muy elevado ¡Joder! Lo he repetido como mil veces- me irritaba de sobremanera que mis trabajadores no me dieran más de su capacidad, era hasta estresante que tuviera que repetirles una y otra vez las cosas –Hazlo, mándame las cifras y los papeles del seguro- colgué y estuve a punto de tirar el teléfono al suelo, pero lo deje sobre mi escritorio y la mira –Lamento la llamada, un gerente tiene muchas preocupaciones hoy en día- sonreí y entrelace mis manos por encima de la madera de mi escritorio –Estoy bien Emma ¿Puedo llamarla por su nombre?- pregunte con cortesía, era un poco estresante hablar con los apellidos, aún así, sé que había hablado con ella un par de días antes, no estaba seguro como es que había dado con mi teléfono, suponía que por alguien que conocía -¿Cómo estás tú? Como veras yo ando un poco ataviado con mis empleados- reconocí y alcé ambas cejas.

E. Grayson Warren
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Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 19:42
Sonreí por lo bajo solo con poder encontrarme con el. Usualmente los empresarios huían a mujeres que encontraban sus teléfonos y ofrecían mercadotecnia pero quizás el se encontraba desesperado lo que hacia todo mucho mas conveniente para mis intensiones. Mi postura era recta y profesional, ademas los lentes sin formula que había decidido llevar le daban un toque graciosos y tierno a mi aspecto que usualmente era provocativo, ese día era lo contrario, quería inspirar confianza. Escuche como hablaba con su subordinado y sonreí de medio lado, si tenia muchos empleados, tenia mucho dinero. -Puedes llamarme Emma- Asegure recibiendo el saludo.

Tome el asiento frente a su escritorio y le sonreí nuevamente. Mire los alrededores y mentalmente una sonrisa se formo dentro de mi, eran muchas cosas bonitas que el no iba a extrañar. Habia estudiado un poco la publicidad, no era una experta pero había leído lo suficiente como para saber todas las palabras elegantes que usar -Entiendo como son los empleados- Comencé acomodando el portafolio en mis piernas. Desconocía si el tenia problemas con sus clientes, tampoco me importaba, solo necesitaba su confianza -Tengo una propuesta interesante para ti, solo necesito saber los problemas que crees tener en el mercado- Pase un mechón de pelo detrás de mi oreja y acomode mis lentes -De acuerdo a lo que tu me digas yo creare la mejor estrategia para atacar todos los vacíos que encuentre- Sonreí nuevamente dejando que mi voz fuese cálida y calmada, como una muñeca que no podía ocasionar daños. Tenia que convencerlo de que me dirá la  oportunidad de mirar entre sus cosas para saber cual me gustaba mas, cuando fuese a buscar a Emma no la iba a encontrar, habría muerto con los otros millones de personajes que tengo que interpretar para subsistir -Puedo ayudarte a buscar lo que te falta si eso deseas- Mi portafolio vibraba con las cosas que había investigado, la mayoría de wikipedia por lo que no podría encontrarme fuera de lugar, era ladrona pero me sobraba inteligencia.
Invitado

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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér 10 Feb - 5:09



Algo me decía que este jodido día iba a terminar conmigo echando madres con uno que otro directivo, aún así y mientras pensaba en lo que el idiota de mi subordinado no podía arreglar, mira a la mujer que tenía enfrente, hablaba con una voz cálida y una seguridad en sí misma que me hacía replantearme un par de cosas. Iba abrir la boca cuando el pitido característico de llamada sonó en la oficina, el botón de led que tenía el aparato comenzó a brillar.

-Lo siento, Emma- dije y dirigí mi mejor sonrisa de disculpa antes de hablar con mi secretaria y pedirle que moviera las juntas para una hora después, no estaba seguro si me iba animar a contratar a esta mujer, aunque parecía muy confiada de que así fuera –Lo siento, ha sido un día de locos- comenté a modo de disculpa mientras me apoyaba en el respaldo de la silla y llevaba mi mano en puño debajo de mi mentón -¿Me decías? Es que he tenido tanto en la cabeza que hubiera cancelado a tiempo nuestro encuentro, pero mi secretaria al parecer no te localizó- puntualice, sin darle importancia al dato ese, tal vez está mujer tenía una vida tan ocupada como la tenía yo ahora –El mercado ¿Exactamente qué es lo que haces?- pregunte un tanto confundido, sabía que trabajaba en publicidad y podría ayudarme en algún slogan para atraer pequeños artistas y a la vez quería más referencias sobre lo que hacía, tal vez con eso conseguiría animarme un poco más y decidirme si la necesitaba para este trabajo.


E. Grayson Warren
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Mensaje por Invitado el Jue 11 Feb - 14:25
Recordaba las palabras que había leído en la pagina de Wikipedia acerca de todo el asunto de la mercadotecnia mientras el hombre continuaba la pelea con sus empleados. Era bastante conveniente que su cabeza no estuviese en la oficina prestándome atención, yo era inteligente pero joder, probablemente el había estudiado por muchos años aquello que yo había aprendido de la experiencia. Continué con la sonrisa dibujada en mi rostro y lo mire mientras analizaba su comportamiento. Sabia que podía hacer que confiara en mi, muchos decían que mis ojos transmitían calidez y confianza, eran traicioneros para lograr aquello que esperaban. Baje la cabeza y sonrei cuando hablo de cancelar nuestro encuentro, como si yo hubiese dejado de insistir, estaba sin dinero y este era mi trabajo, buscar victimas.

-Me encargo de crear una imagen para atraer a un determinado tipo de clientes dependiendo de aquello que tu necesites- Comencé leyendo las palabras en mi cabeza -Si por ejemplo tu empresa busca grupos nuevos y jóvenes de músicos yo entonces me encargaría de atraerlos hacia quienes se encargan de evaluar los talentos por ti.. O a ti en caso de que seas de esos hombres que les gusta estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor- Sonreí de medio lado para buscar alguna reacción en el y continué con mis palabras profesionales, amables y coquetas -Lo único que necesitaría es tu confianza para trabajar directamente con aquello que consideres necesitar, no con asesores de negocios, contigo para así poder hacer feliz directamente a quien pretendo complacer, es decir, a ti- Moví mis lentes un poco hacia abajo sintiendo la incomodidad de la montura en la parte alta de mi nariz. El perfil psicológico de aquellos que pretendían vender productos o servicios usualmente iba acompañado de un sutil coqueteo combinado con mucho conocimiento y egocentrismo, ese era el papel que yo jugaba en toda esta transacción -¿Que es lo que Necesitas tu? No tus asesores, ni tu secretaria, quiero saber tus necesidades.. Con respecto a tu negocio claro esta- Aclare con una sonrisa sutil y amable.
Invitado

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Mensaje por E. Grayson Warren el Dom 14 Feb - 4:44



Mi cabeza no estaba realmente en el mejor de las disposiciones porque no estaba convencido de tener que pagar para publicidad de esta índole, sin embargo debo decir que en el fondo probablemente no estuviera tan mal la idea de atraer nuevos artistas, claro que cada uno pasaba por filtros para saber si eran buenos candidatos y más aún, artistas. Sin embargo me gustaba el entusiasmo que demostraba esta mujer, creo que eso era lo que yo buscaba en mis trabajadores, que me dieran mucho más para ser recompensados al final, siempre había sido de las personas que en cuanto alguien hace un excelente trabajo se le ajusta un bono extra.

-Entiendo, aunque estás de acuerdo que tampoco quiero que sea algo como un concurso- inquirí, tamborileando mis dedos sobre mi escritorio de madera, recargando la espalda totalmente en el respaldo de mi silla y mirándola a los ojos, había un brillo peculiar en aquella mirada, como si yo fuera so objetivo y estaba deseosa de que así fuera, no sé si aquello me incomodo o me causa tonterías en la cabeza, sin embargo tampoco era de los que acechaba a mujeres bonitas, tenía un dicho exclusivo y era el de no meterme con la gente con la que trabajaba… excepto con Sienna. Solté el aire que no sabía que lo tenía retenido y la mire, sonriendo un poco de lado -¿Mis necesidades?- aquella pregunta podría tener doble sentido, pero yo lo hacía con total profesionalismo –Pues BMR es una empresa dedicada a la música, tal vez no busque darle a la empresa telemarketing, tal vez con uno de los artistas, promoción alguna gira o álbum- si ese era el caso bien podría trabajar con el nuevo material de Sienna, la rubia sí que se ponía en los veinte cuando se trataba de mis sutiles demandas -¿Crees que lo puedas hacer? Promoción de un artista con tus conocimientos- agregue, mirándola y sin perder detalle de sus expresiones, todo se basaba en leer a las personas si titubeaba no sería candidata para contratar y le agradecería su visita.

E. Grayson Warren
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Mensaje por Invitado el Mar 16 Feb - 15:26
Mi mente estudiaba sus palabras intentando no caer en un error que demostrara mi verdadera personalidad. Yo era una maestra de las personalidades excéntricas, jamas había usado a nadie que no fuese sonriente y alegre, incluso cuando mi verdadero yo muchas veces sentía ganas de agarrar sus pertenencias con violencia y salir huyendo. No era lo mas inteligente y tampoco quería terminar en prisión por no ser delicada con mis métodos, como si fuese una mujer de la prehistoria que no sabia controlar sus instintos -Puedo crear un proyecto de publicidad para impulsar la imagen de cualquier artista que tu desees- Mentía y mentía, no tenia idea de nada sobre la publicidad y probablemente un experto ya se hubiese dado cuenta de mi teatro solo con notar mis titubeos al hablar. No deseaba que llamara a seguridad por lo que mi sonrisa se mantuvo mientras pensaba aquello que responder -Solo necesito confianza de tu parte para poder presentarte algo que sea digno de satisfacer aquello que tu necesitas- Mi mente solo pensaba, dame tu dinero y olvídate de mi rostro, definitivamente la violencia funcionaba mucho mejor.

El arte de engañar a empresarios no comenzaba únicamente con ser bonita y lucir piernas bronceadas, ellos siempre tenían mujeres sobre sus virtudes que pedía poco menos de aquello que yo ofrecía, si no era una mujer de dos metros, rubia y de ojos azules entonces tenia que tener mas palabras y técnica - ¿De que artista hablamos en especifico? Suponiendo que ya tienes a alguien en mente- Abrí mi cuaderno y apunte mi bolígrafo pretendiendo anotar el nombre y la trayectoria de la persona de la cual el hablaba, necesitaba avanzar ya que comenzaba a pensar que un arma hubiese sido preferible para este caso en donde la paciencia no parecía querer colaborar -Solo háblame de quien es, lo que ha hecho y quieres lograr con su imagen- Pedí moviendo mis lentes hacia arriba ya que comenzaban a molestarme -Sabe que ahora las imágenes pueden variar mucho según el mercado que quiera atraer, es decir según quien quiera que compre sus discos y asista a sus conciertos-
Invitado

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Mensaje por E. Grayson Warren el Miér 17 Feb - 2:43



Aquella mujer era bastante extraña por decirlo de alguna manera, pero sé que también era un maldito cabrón que intimidaba hasta el más experto y eso lo sabía porque el último publicista termino por renunciar a la empresa, alegando que era demasiada presión y que necesitaba algo más relajado. Pero ese era mi carácter como el gerente de esta empresa, no podía simplemente contratar a quien fuera para que al final terminara haciendo un mugrero.

-Son artistas que van poco a poco despegando- dije tamborileando los dedos de mi mano derecha sobre la madera costosa de ese escritorio, mi padre lo había comprado en una de esas tantas remodelaciones y en mi cabeza dinero gastado de la manera más tonta posible, sobretodo porque casi nunca estabas detrás de este escritorio salvo para entrevistas de esta índole –Digamos que te doy dos artistas, uno que va con la música pop y otro country- la mire, porque me causaba hasta un poco de gracia la postura que tenía –Y te daré la información que me pidas para hacerlo, sí me convence el trabajo que haces te contrataré- de eso se trataba esto, no podía ir pagando a la gente por un trabajo que había que ganarse y sí me gustaba lo que hacía, puede que hasta tuviera un contrato con la empresa -¿Qué dices Emma?- deje de mover los dedos para colocar los codos sobre el escritorio, extendiendo los brazos –O necesitas algo de suma importancia para dártela y que me muestres tu trabajo, así yo podría decir sí realmente me interesa lo que haces o no- estaba dicho, tal vez sonaba frío pero así eran las cosas en este negocio.


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Mensaje por Invitado el Miér 17 Feb - 16:08
Artistas.. cantantes.. actores.. todos eran igual desde mi punto de vista. Se beneficiaban de sus talentos y eran los mejores pagados en todo el mundo a pesar de que solo brindaban entretenimiento digital y se veían bien, la cosa mas frívola que podía existir. No criticaba ninguna profesión, no estaba en mi lugar ponerme a ser moral y expresar mis molestias con respecto a una profesión sobre valorada, no en ese momento, mucho menos con un hombre que se aprovechaba de los talentos ajenos y del cual yo me aprovecharía también. Solo asentía sin interrumpirlo, mi cabeza ya comenzaba a volar a otros sitios y eso jamas era bueno para mis alrededores, perder la cordura y enloquecer en un edificio no era justo para los que me rodeaban y quizás tenían iguales problemas que los míos. Sonreí y asentí mientras el hablaba, no había nada que yo pudiese agregar mas que afirmaciones, necesitaba su dinero y nada mas, lo demás podía descansar en manos de verdaderos profesionales. -Podría trabajar con aquello que me ofreces, no sera problema- acepte sobando mi rodilla.

No esperaba que el cediera cantidades de dinero tan rápido, usualmente me costaba un poco mas de trabajo llegar a la parte de negociación, el iba directamente al grano y a mi eso me parecía mas que perfecto, facilitaba mi trabajo y hacia menos dolorosas las consecuencias para el - Obviamente necesito algo para comenzar a trabajar... y quiero ofrecerte lo mejor por supuesto- musite con una sonrisa -Podríamos llegar a un acuerdo con el monto. Si quieres un trabajo express necesitare moverme mas rápido, si puedes tener paciencia entonces puedo tomarme mi tiempo- Pase mi cabello detrás de oreja y mire a mi alrededor. Parecía que habían muchas cosas interesantes en este lugar, quería indagar y quizás encontrar mas cosas para beneficiarme, todo bajo el nombre de Emma, la empresaria graciosa, dulce y ciega.
Invitado

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Mensaje por E. Grayson Warren el Vie 19 Feb - 22:33



Realmente no era de los empresarios que soltaba el dinero a la primera de cambio, para eso tenía que ver como trabajaban, nunca me habían estafado de una manera tal ciega, al menos me gustaba mucho conocer a las personas que trabajaban para la empresa, después de todo no solo teníamos dinero de sobra, sino que tratábamos de mantenerlo y de seguir invirtiéndolo para seguir cosechan ganancias, eso era lo estresante de ser un gerente, mi familia era la dueña pero yo no, algún día iba a heredarla por completo y esa herencia siempre se dividiría con mi hermana pequeña.

-¿Cuánto quieres para empezar, Emma?- paladee su nombre porque realmente no estaba dispuesto a ceder hasta no tener algo que me sirviera, sí hacia el trabajo firmaría hasta un cheque en blanco, sino, creo que le desearía buena suerte y que se esforzara para la próxima –No es muy fácil cumplir mis expectativas y no daré más del cincuenta por ciento en lo que estés pensando cobrarme- dije resuelto, mientras apoyaba mi barbilla en mis manos unidas, desde esta posición podía mirar su rostro y leer sus expresiones -¿Estás de acuerdo?- inquirí más para darle a entender que en ese aspecto no cedería nada, después de todo suponía que ella tenía que tener muchos medios para estar aquí en mi despacho hablando de negocios, nadie entraba tan fácilmente a mi oficina para discutir de un negocio que podía manejarlo el área correspondiente.

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Mensaje por Invitado el Lun 22 Feb - 15:22
No me intimidaban palabras grandes de hombres poderosos, en el pasado había tenido que persuadir a grandes personas a un precio menor, el hombre frente a mi demostraba bondad en su  mirada a pesar de que quería demostrar egocentrismo, el no podía calcular aquello que media mis intenciones. Le sonrei mientras acomodaba mis anteojos -No te pido dinero aun, solo permiteme que yo misma determine las necesidades de tu empresa- Me acerque a su escritorio y sonrei a medias -Te pido confianza ante todo- Cruce mis piernas y solté un suspiro. Iba con la corriente del momento, para mi los tesoros iban mas allá del dinero, las joyas usualmente eran mucho mas convenientes.

La estrategia que quería desarrollar con el iba dibujándose en mi cabeza como un mapa, si el ponía aunque sea un tercio de su confianza en el personaje que yo había creado, iba a tener ventaja -Lo único que te pido es confianza para que me dejes evaluar aquello que necesitas y que quizás ni tu sabes- pase la mano por mi barbilla y mire a su alrededor -Digamos que lo que te pido es acceso a tu empresa para estudiar aquello que necesitas, como una evaluación imparcial.. Algo así como tener a un guardaespaldas silencioso cuidándote todo el día- si aquellos que lo conocían me veían junto a el no me iban a poner limitaciones a la hora de ingresar a los sitios que realmente tenían valor -Tu trabajas como normalmente lo harías, yo solo tomo notas- y robo cosas que ni siquiera pensarías tienen valor. Sonreí y acomode las manos en mis piernas -No pido dinero para eso.. si al final no te resulta lo que te presento después de evaluarte, salgo por esa puerta como si nada hubiese pasado- sonrei de nuevo y sentí algo de satisfacción al ver como las cosas comenzaban a tener rumbo y sentido. No era incoherente aquello que le proponía por lo que aseguraba el aceptaría, después de todo no le estaba quitando dinero directamente, solo tomaría todas las carteras que se me atravesaran a lo largo del día.
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Mensaje por E. Grayson Warren el Lun 29 Feb - 3:05



Solté una sonrisa un poco más relajado por lo que me decía y realmente pensé que primero quería alguna comisión, no me costaba nada firma un cheque por su tiempo y disposición, si hacía un buen trabajo le pagaría muy bien, así que era mejor hablar claro que irse por las ramas.

-Me parece bien entonces Emma- dije poniéndome en pie y acercándome a ella para darle mi mano y cerrar un contrato previo a esto, algo que me decía que esta joven mujer iba a ser más que solo un trabajo pero en el fondo estaba más preocupado por la rubia que tenía en la cabeza que por esta mujer –En ese caso claro que confiaré en ti- dije con suavidad  y sonriendo un poco, porque así eran las cosas ¿no? Depositar la confianza en las personas que lo merecían o que te hacían sentir que podías darle un poco más de crédito y no sé si estaba equivocándome con ella, pero ya lo diría el tiempo que le llevase terminar el trabajo que se dispondría a hacer –Sólo te pido que empieces en dos días más porque tengo mucho trabajo y la empresa también estará en un caótico caos, así que sí pudieras hacerlo en dos días, te daré acceso a los sitios que consideres necesarios- aun tenía la sonrisa, porque esperaba que no estuviera tomándome el pelo, la empresa estaba asegurada y en cuanto recursos humanos pusiera un ojo sobre ella estaría un poco más tranquilo -¿Si es que te parece bien?- agregue porque tal vez ella tendría otros planes.

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Mensaje por Invitado el Miér 2 Mar - 15:13
Bueno, al parecer había logrado aquello que había estado buscando, podía decirse entonces que mi misión había sido un éxito. Ahora tendría que ver aquello que necesitaría, quería muchas cosas mas allá del dinero, pertenencias con algún valor que pudiesen servirme para lograr mis propios fines. Me levante y sacudí su mano con una sonrisa, el no parecía demasiado concentrado en el trato que cerraba lo que era muy conveniente -No te arrepentirás-había logrado parecer angelical, después de muchas noches frente al espejo, finalmente mi malicia se había dignado a esconderse en algún lugar dentro de mi para no reflejarse en mi rostro. Olía a estabilidad desde cualquier rincón, aquello me aseguraba éxito en lo que yo estaba buscando. Arregle mi traje y le regale una sonrisa mas. El se notaba un hombre bueno, si yo hubiese tenido un poco de conciencia y arrepentimiento lo hubiese dejado en paz pero yo estaba muy necesitada y no me gustaba la caridad.

En algún momento de mi vida yo me podría a cuestionar todas mis malas acciones, quizás la vida me iba a presentar a Grayson y yo no iba a poder explicarle lo que estaba a punto de hacer pero ¿Que demonios? tenia cuentas que pagar y un espíritu libre que no me dejaba encadenarme a las ordenes de un empresario, mucho menos a un escritorio -Si ese tiempo necesitas me parece perfecto, podría pasarme dentro de dos días o antes si es que necesitas algo, ya tu tienes mi numero- Acceso a los sitios que necesitaba sonaba mas que conveniente -Solo no te estreses, prometo intentar ayudarte. Toma un vino hombre, invita a tu chica a cenar, en la vida no todo es trabajo, poco nos queda de aquello cuando nos quedamos solos- le sonrei y me aleje sabiendo que quizás era inapropiada pero aquella había sido Mariana hablando e intentando compensar el malestar que le causaría a su victima -Vendré entonces dentro de dos días- le sonrei e hice un saludo con mi mano antes de salir.
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Mensaje por E. Grayson Warren el Sáb 5 Mar - 3:45



Emma era una mujer muy bella y me transmitía un par de sensaciones extrañas, algo así como no confiar en una cara bonita y angelical, pero también puede que este paranoico porque no creo que tenga tan mala suerte de que meta a una chica con dobles intenciones, aún así y cuando se puso en pie hice lo mismo y me encamine hacia la puerta por detrás de ella, la abrí para darle acceso y devolví la sonrisa cuando dijo aquello sobre no estresarme y buscar a la mujer que robaba mis sueños, estaba tentando en decirle que no había que llegar a esos extremos pero no lo dije y solo sonreí por el gesto de sus palabras que curiosamente me parecían sinceras.

-Te veo en dos días Emma, cuídate mucho- le extendí mi mano para que la estrechase y no dudo en dármela para apretar nuestras manos, sellando un destino que estaba seguro iba a traerme buenas cosas o eso esperaba, cuando se alejo de la puerta me gire hacia mi secretaria y solté un sonoro resoplido, ya me esperaban un par de carpetas y la idea de perder parte de la noche en leer documentos no se me antojaban, seguiría el consejo de aquella mujer –Mañana los revisó- mi secretaria sonrió y asintió, yo fui directo por mi saco y las llaves de mi coche, camine de vuelta a la puerta y me gire para ver mi oficina, era enorme y me hacía sentir orgulloso de mis logros. Saque el móvil y mande un mensaje, no tardo en llegarme respuesta y sonreí antes de verlo, primero haría escala en la casa de mi viejo y luego buscaría a esa rubia que me volvía loco.
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Mensaje por Invitado el Mar 8 Mar - 13:47
Abandone el lugar sin saber exactamente como sentirme, para mi era una victoria haber conseguido que este hombre en si tuviese la suficiente confianza en si mismo como para confiar en mi, para mi conciencia en cambio estaba siendo un poco difícil de asimilar. Yo no tenia arrepentimientos, mi padre siempre me había enseñado a vivir sin arrepentimientos, tampoco tenia miedo así que debía de estar feliz por mis propias capacidades, no podía pasarme la vida intentando descubrir que era lo que había ido mal en el proceso de convertirme en una ciudadana común y corriente. Habia conseguido aquello que había llegado buscando, sabia que no iba a ser fácil entrar en todos los lugares prohibidos del edificio, también conocía perfectamente la memoria de los seres humanos, Grayson no se iba a olvidar de mi nombre pero mi mente me repetía lo que diariamente era mi pan de cada día; yo no tenia absolutamente nada que perder a esas alturas.

Dos días pasaron mucho mas rápido de lo que mi mente pudo procesar, había pensado y hecho muchísimas cosas y no había descansado absolutamente nada, los ojos se me estaban cerrando solos y el día de encontrarme nuevamente con Grayson había llegado. Quizás el si había seguido mi consejo y ahora se encontraba mas relajado que cualquier hombre después de sexo, yo en cambio necesitaba una dosis extra especial de cafeína con chocolate, endorfinas y muchas botellas de vino. Di un sorbo largo a mi café negro y limpie mis ojos, arregle mi chaqueta y le recordé a mi cerebro que mi nombre era Emma, no mariana -Buenos días- salude a la mujer que ya conocía de antes, solté un bostezo y limpie mis ojos -El señor Warren me debe de estar esperando- le regale una sonrisa sin emoción y espere ella me anunciara para así comenzar el maldito día para culminar un robo que se estaba haciendo mucho mas largo de lo habitual.
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Mensaje por E. Grayson Warren el Dom 13 Mar - 1:20


Habían pasado dos días, la verdad es que me parecía que en realidad eran dos horas y no los dos días que ya habían transcurrido, me sentía un poco más relajado por el simple hecho de que el trabajo había disminuido un poco de lo habitual, incluso había ido a pasar un par de horas con la rubia pero tanto su trabajo como el mío estaban al límite, sin embargo en cuanto mi secretaria me paso el recado de que Emma vendría hoy como habíamos acordado, supuse que la mujer era de esas que no dejaba nada pendiente, eso me gustaba de alguien que le gustaba trabajar.

Me encamine hacia mi oficina ya que había estado revisando un par de documento en el área de recursos humanos, por lo general había gente encargada de esos aspectos, pero desde que conocía a una joven más chica de lo que aparentaba me pase por el área, si tenía que aplicar alguna cosa de calidad era mejor hacerlo de una vez y cortar las cabezas que fuera necesario, cuando se trataba de ganar dinero no era muy cariñoso con nadie, mucho menos con mis empleados. Llegue a donde estaba la joven y sonreí en el acto.

-Señorita Emma, es un placer tenerla aquí como acordamos- dije con una sonrisa sincera, extendiendo mi mano para estrechar la suya y mirando a mi secretaria –Espero una llamada de una de las disqueras del centro, es muy urgente así que en cuanto llame me lo comunicas- la mujer me sonrió y me gire hacia Emma –Por aquí- coloque la mano en su espalda, de la manera respetuosa que debía ser –Gracias- agradecí a mi secretaria antes de pedirle a la morena que me acompañase –Quiero que conozcas el sitio donde puedes trabajar- le dije, seguro de que estaba prestándome atención y seguía a mi ritmo.

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Mensaje por Invitado el Mar 15 Mar - 15:44
El hombre se mostraba igual de amable que hacia dos días, no tenia muchos arrepentimientos y con las malas noches que había pasado no podía pensar demasiado en las culpas que iba a agregar a mi saco, solo me limite a sonreirle mientras acomodaba la maldita montura de los lentes que ya me molestaba. Usualmente los empresarios se movían rápido, yo había planeado una estrategia que cambiaba según el ritmo que el ponía frente a mi, no podía decir que me sentía abrumada pues mentía, yo estaba acostumbrada a un ritmo de vida mas rápido que un avión. Yo caminaba, venia, iba, hablaba, sentía y me escondía como pan diario, jamas me sentaba a descansar y mucho menos a planificar, para mis ganas de sobrevivir era mucho mas fácil andar con la vida como fuese apareciendo -Gracias, es un lindo día para trabajar- camine a donde me guiaba limpiando mis ojos con las manos esperando poder sobreponerme a mi malestar.

En el pasado yo me había enfermado y me había curado yo sola, con la epidemia de gripe que andaba en Nueva York no era extraño que todos saliéramos perjudicados, al menos los que vivíamos en Brooklyn donde tantas escuelas y niños recorrían las calles lanzando sus germenes a los ciudadanos que no hacíamos mas que sobrevivir -¿Como pasaste estos días? ¿Pudiste relajarte un poco?- cuestione para hacer un poco mas llevadera la caminata hacia donde me tocaría trabajar aunque mis ojos ya se encontraban analizando las cosas que se notaban con mas valor. Yo no quería hacer todo tan jodidamente formal, yo necesitaba de su confianza y hablando como un robot no la iba a conseguir, yo debía de ser amable y extrovertida para conseguir mis propósitos.
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Mensaje por E. Grayson Warren el Jue 24 Mar - 9:15


Mientras caminábamos hacia el lugar donde podría trabajar tranquila y sin mucho ruido quedaba en la planta de en medio, quería que se familiarizara con las cosas con las que iba a trabajar y había preparado un poco de material así que esperaba que al menos me diera un avance de lo que tenía pensado hacer. Fije mi vista en el camino y luego de reojo, me parecía que aquellos lentes le eran incómodos, pero inmediatamente coloco una sonrisa y se relajo.

-Para mí no es tan lindo, tengo muchas cosas que hacer- dije con una sonrisa amable mientras doblábamos para el elevador y pinchaba el botón para bajar una planta, la mire a la cara –Lamento que no sea cerca de mi oficina, pero tengo varias reuniones que van a requerir que salga y entre- en realidad pues si que tenía muchas cosas por hacer y no quería que nadie estuviera cerca de mi espacio, cuando utilizaba las cuentas bancarias prefería estar solo y sin ningún tipo de interrupción, si la tenía a ella merodeando podría desconcentrarme y no estaba para perder millones de dólares, el aparato por fin abrió las puertas. Escuche sus preguntas y apreté los labios, en señal clara de que estaba a punto de gritarle a todo el mundo –En realidad hemos tenido mucho trabajo, así que no me he relajado mucho que digamos- menos con una novia con la que peleaba cada dos por tres, le molestaba un poco que el tiempo que teníamos estuviera dividido por mi trabajo, pero en cuanto ella saliera de gira era seguro que no nos veríamos por meses –Supongo que ya cuando termine el cierre de presupuestos y demás voy a poder escaparme a las Bahamas- bromee, indicándole que saliera por delante de mí cuando las puertas del elevador se abrieron -¿Cómo la pasaste tú?- la tutee pues había notado que también lo había hecho conmigo.
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Mensaje por Invitado el Lun 28 Mar - 20:23
¿Que demonios le pasaba a mi maldito cuerpo? Me sentía fatal, no era dueña de mi estomago y los malestares me nublaban la vista, jamas había reaccionado así a ningún ambiente y mucho menos cuando estaba a punto de robar a alguien. Le sonrei a Grayson y cerré los ojos mientras apretaba mis labios cuando el se volteo. Escuchaba sus palabras pero mi cabeza intentaba no caer desmayada en el brillante piso de una empresa en donde caminaba bajo la mascara de un nombre falso -El trabajo puede ser muy intenso y afectarte- musite apretando un poco mi vientre que daba corriente. Quería recomponerme y ser fuerte como usualmente lo era pero aquello me traspasaba las emociones, sensibilidades y mi fortaleza -Igual recuerda que tanto trabajo nos puede enloquecer- mi voz sonaba entrecortada y si el me hubiese conocido tal vez hubiese reconocido mi malestar pero el era solo un hombre mas que no prestaba atención a los detalles.

Lo seguí pero finalmente lo que sentía me gano la batalla por lo que termine recostándome a la pared fría para encontrar un punto exacto donde yo pudiese encontrar coordinación -Yo la pase bien- mentí abanicándome a pesar de que había frió. El no me miraba y hacia mucho mas fácil que yo pudiese recomponerme sola, ¿Que demonios había comido? no podía recordar nada de mi semana pasada, nada fuera de lo normal, quizás el encuentro con Adam entraba dentro de las cosas que no habían sido comunes pero aun así no podía representar un cambio físico para mi que había hecho todo normal. Lo que me ocurría pudo mas que mis intentos por no desvanecer y mi vista se puso blanca, caí como una bolsa de nada sabiendo que ya lo había perdido todo, me desmaye y todo se borro.
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Mensaje por E. Grayson Warren el Lun 11 Abr - 4:49


Iba parloteando un poco de la historia y de lo que hacía cada departamento, miraba de reojo a la mujer que me seguía y no pasaba por alto su palidez, ni la forma en la que se quedo un poco detrás de mí, no me gustaba que no pidiera un poco de ayuda, deje que me siguiera hasta que cuando me gire para decirle algo, ya parecía a punto de desmayarse.

-¿Emma? ¿Estás bien?- al ver que ella asentía no le tome demasiada importancia y seguí caminando, escuchado apenas su voz –Pues tienes razón, trato de no matarme en el trabajo- comente un poco divertido por ese hecho, en realidad siempre había trabajo aquí. No había un día que pudiera decir que pudiera descansar, que lo tomara era muy diferente. Seguí caminando, esperando un poco porque la joven se había apoyado en una pared y se veía realmente mal, me mordí el labio incapaz de hacer algo –Y bueno, aquí será el área donde podrás trabajar- dije, asintiendo y mirando a las pocas personas que ahí se encontraban, salude a un par y en cuanto me gire, tome a la joven que iba directo a impactarse contra el suelo -¡Emma!- la tome con suavidad de la cintura, en una mala posición para mi mano pero pude sujetarla y cargarla hacia una de las oficinas donde había un sofá -¡Un poco de alcohol!- le grite a una de las jóvenes que se había acercado asustada y luego trajo lo que le pedí -¿Emma?- pase la tapa del alcohol debajo de su nariz, había visto que eso servía para cuando te mareabas. Si no funcionaba iba a llamar a una ambulancia.
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