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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
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Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Stardom
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Mensaje por Sinéad N. Barrett el Dom Feb 07, 2016 11:18 pm
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
 Martes. Un día como cualquier otro en la gran manzana. El invierno aún no abandonaba la ciudad así que los ciudadanos recorrían las calles presurosos envueltos en abrigos de todas clases y estilos, algunos costosos hasta que salías de Manhattan, al entrar a Brooklyn se veían personas hasta con el abrigo que les había heredado la abuela. Pero eso era en lo que menos pensaba la morena que protegida con un abrigo plisado color gris se adentraba al Carter´s best and finest. Había descubierto aquel lugar semanas atrás y últimamente había requerido visitarlo frecuentemente ¿la razón? Resulta que aunque no lo pareciera, el pertenecer a un grupo de crimen organizado no era nada sencillo y mucho menos ser una de las cabecillas, desde pelear por el territorio hasta llegar a la cima en el mercado de los compradores de droga y no solo eso. El cuidarse del ojo de la ley, conforme se iba adquiriendo más poder era mas difícil disimular las grandes cantidades de dinero en las cuentas bancarias. El problema radicaba en que en el departamento de policías ya habían comenzado a indagar, incluso la joven había recibido ya una carta solicitando una auditoria y eso la tenía sumamente tensa intentando encontrar una solución.

Uno de los pocos recuerdos que Sin aun conservaba de su niñez se trataba de cuando se escabullía a la oficina de su padre, era su lugar favorito de toda la casa debido a que en su interior escondía verdaderas reliquias valiosas por todo el salón que a la edad de 6 años la joven solo podía reconocer como simples adornos bonitos, el aroma a libros viejos y empolvados  era el que mas recordaba y también un hermoso tocadiscos el que siempre encendía cuando se adentraba en aquel lugar misterioso. El Carter´s best and finest le recordaba su antiguo refugió. Dieciocho años después el olor de los libros viejos y empolvados la transportaba a aquel lugar en donde se sentía tranquila y segura.

Por ello al entrar por tercera vez ahí, supo a donde dirigirse sin detenerse a observar a los presentes. Sin duda aquel lugar tenía bastantes clientes pues escondía invaluables tesoros. Para Sinéad el único tesoro invaluable era aquel tocadiscos. Deliberadamente se sentó en un sillón viejo y empolvado de incalculable valor que se encontraba a un lado, como invitándote a tomar asiento y disfrutar, acto seguido bajó la púa sobre el único disco de vinilo que contenía el tocadiscos y se limitó a relajarse y concentrarse solo en la música que este emitía, si existía una solución para aquel dilema que le molestaba la existencia en definitiva lo iba a encontrar ahí.
Con: Helen Carter


Última edición por Sinéad N. Barrett el Mar Feb 16, 2016 2:52 pm, editado 1 vez
Sinéad N. Barrett
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Mensaje por Helen I. Carter el Mar Feb 09, 2016 9:23 am
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
Como cualquier día entre semana, me levanto temprano para llegar con tiempo de sobra al Carter's Best and Finest y asegurarme de que todo está en orden antes de abrir la puerta a los clientes. Hoy especialmente salgo pronto de casa porque no tardo en desayunar tanto como cuando mi hija Jane está en casa. Me duelen un poco las piernas después de anoche porque tras haber aceptado la invitación de un buen amigo mío para jugar al poker en su casa, acabamos terminando la partida en su cama, pero es un dolor agradable que trae buenos recuerdos así que no le doy importancia. Miro por la ventana antes de salir y por cómo va vestida la gente adivino que hace un frío increíble. No está nevando así que me limito a ponerme mis tacones altos, como siempre, un vestido de invierno y un bonito abrigo marrón.

Soy la primera en llegar a mi tienda, aunque no pasan muchos minutos hasta que Pete, mi mejor empleado, y otros más llegan. Los saludo y tras intercambiar un par de palabras y darnos los buenos días, cada uno se va a su sección. A algunos los he puesto a analizar el pedido nuevo de piezas de ajedrez que trajeron desde Túnez el otro día. No tenemos ningún tipo de información acerca de su historia así que les dejo a mis trabajadores que investiguen y acierten la época a la que pertenecen. Por lo demás, a excepción de unos cuadros nuevos que conseguí la semana pasada en buen precio, no hay nada que requiera mi atención.

La tienda lleva ya una hora y pico abierta cuando de repente escucho unas notas que me son muy conocidas, por encima de la música que tenemos puesta en la tienda para hacer buen ambiente. Al instante reconozco la canción: Thunderstruck de AC/DC. ¿Por qué está sonando? Me dirijo a la zona donde tenemos los vinilos guardados y me doy cuenta de que una chica joven está sentada sobre el sofá barroco vienés que trajo Pete desde Austria el mes pasado. Arqueo una ceja, no muy contenta al ver a alguien aplastando los antiguos cojines y usando un tocadiscos valioso sin el permiso de nadie.

-¿Puedo ayudarla en algo? -pregunto, con los brazos cruzados.

Martes, 09/02/2016, 11:15 am
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Mensaje por Sinéad N. Barrett el Lun Feb 22, 2016 12:58 am
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
 La joven no era tan fanática de AC/DC pero como buena conocedora de la música de los 90s hacia atrás especialmente el rock y todos sus subgeneros, reconocía que aquella canción era una de las mejores del grupo, en general todo el The Razors Edge que aunque no fuera el mejor álbum lo prefería encima de cualquier otro de la banda. Mientras la francesa cantaba alguna que otra linea con voz apenas audible se pregunto si por ahí entre todos aquellos vinilos podría encontrarse Who´s Next, la guitarra de Angus Young le hizo recordar el sintetizador en Baba O´Riley, maldición, podía pasarse toda la tarde ahí, como en la oficina de su padre cuando era niña.  

Dejando de lado el tema de la música intentó concentrarse nuevamente, necesitaba un plan pero había más contras que pros. Llevó su mano a la barbilla como ya se le había hecho manía, miró hacia ningún lado en particular mientras en su mente la lista de posibilidades se idealizaba. Tenía el tiempo encima, también a los policías bastardos y los ingresos llegaban por toneladas, no había tiempo para comprar un negocio de actividades licitas ni mucho menos crear el propio, el dinero sobraba, también las influencias pero no era una buena decisión, demasiado precipitada para su gusto y que podría levantar aún más sospechas. Bufó y se cruzó de brazos, miro en torno al sitio en donde se encontraba. A continuación la voz femenina que escuchó a sus espaldas la tomo casi por sorpresa como la idea que al mismo tiempo cruzó por su mente, como un flashazo. Tomándose su tiempo para ponerse de pie, finalmente le dio la cara, dibujando una media sonrisa en su rostro —Sí, estoy casi segura de que Who´s Next está entre todas esas joyas —apretó los labios y tras ello giró hacía el tocadiscos apartando la púa con delicadeza para que la música se detuviera. —Aunque no estoy aquí para comprar música. — Aquella mujer parecía dura, de carácter fuerte que por un momento le recordó a su madre pero de inmediato descartó la idea pues su madre había resultado ser la mujer más sumisa pese a su semblante. —Perdona si he parecido mal educada, pero créeme que yo más que nadie sé lo valioso que es cada rincón de este lugar, he venido aquí seguido y comienzo a tomarle aprecio, sé lo raro que suena esto pero, tengo una propuesta que hacerte.—se encogió levemente de hombros pero sin borrar el atisbo de malicia que le caracterizaba —Me estoy anticipando al suponer que tú eres la dueña de esté sitio, aunque estoy casi cien por ciento convencida así que me arriesgaré. Soy Sinéad Barrett —
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Mensaje por Helen I. Carter el Vie Feb 26, 2016 7:00 pm
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
 Estoy apunto de responderle a la chica acerca de lo que me ha dicho del vinilo de "Who's Next" pero me callo al escuchar que no ha venido a la tienda a por música. Tiene un aire rebelde que me llama la atención y al mismo tiempo me pide que ande con cuidado a su alrededor pero aún así no hago nada. Veo cómo se levanta lentamente del sofá y la AC/DC deja de sonar.

-¿Entonces a qué has venido?
-le pregunto. Si su intención no es comprar nada de lo que haya en esta sección, tal vez pueda ayudarla en otra cosa. Es entonces cuando se disculpa por sus modales y lo que dice sobre mi tienda consigue ablandarme un poco y menguar la mala leche que tengo ahora mismo. Siempre es bueno saber que hay alguien que valora de verdad todo lo que hay en esta tienda, y no me refiero sólo a pagar mucho dinero al comprar algún artefacto, sino a valorarlos de verdad. A ver lo que significan, lo importantes que son, todo el trabajo que ha conllevado que esté aquí en perfectas condiciones después de tanto tiempo desde su creación.

No se me pasa por alto esa pequeña mirada que tiene en los ojos cuando me observa al hablar. Es un deje de malicia, que al igual que el aire rebelde, me advierte de andar con cuidado. La chica dice que tiene que hacerme una propuesta y se me pasa por la cabeza que tal vez sea una artista bohemia que quiera hacer negocios conmigo, pero no me cuadra del todo la idea. No, el brillo especial que le veo no tiene nada que ver con el arte.

-Un placer, Sinéad.
-respondo y después asiento levemente con la cabeza.- Y sí, estás en lo cierto, soy la dueña de esta tienda. Me llamo Helen Carter. -me presento. No puedo evitar que me pique la curiosidad por lo que me ha dicho y mientras la miro a los ojos, la insisto a que continúe.- ¿Qué es lo que quieres proponerme, entonces? Si lo prefieres podemos pasar a mi despacho. -sugiero, haciendo un gesto con la mano para que me acompañe. No tengo ni idea de qué negocios querrá hacer conmigo pero sean cuales sean, prefiero hablarlos en un lugar privado y no aquí por donde podría pasar cualquier cliente. Guío a Sinéad por el amplio establecimiento hasta llegar a mi despacho.

Martes, 09/02/2016, 11:15 am
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Mensaje por Sinéad N. Barrett el Miér Mar 23, 2016 1:10 am
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Sinéad creía que las personas más interesantes neoyorkinamente hablando, las encontrabas varias millas fuera de la isla de Manhattan pues ahí residían las personas más adineradas y superficiales de toda la Gran Manzana, en cambio en Brooklyn todo era muy diferente. Helen Carter lo era, Sin se dio cuenta a los pocos minutos de verle y oírle hablar que además de tener unas piernas de escándalo a aquella mujer no le interesaba salir en portadas de revistas ni tenía un esposo millonario que le había dado su apellido, con un penhouse en el edificio más alto de la ciudad con la mejor vista y que su concepto de poder era cuantas veces a la semana va de compras con sus amigas o cuanto dinero pueda gastar.  

Una vez en el despacho de Helen, la joven atisbó objetos que llamaron su atención pero sin interesarse mucho debido a que no sabía como iba a comenzar aquella propuesta que tenía en mente, era la primera vez que trataba con una mujer de mayor experiencia, con los hombres todo era mucho más sencillo.
La mujer le ofreció una copa de vino, la cual Sinéad recibió encantada, inmediatamente supo reconocer su buen gusto por el vino  —Mhm, está muy bueno. Siempre he creído que el mejor vino no es el más caro ¿tú que opinas, Helen?  —dijo como una forma de romper el hielo, la verdad se lo pensó dos veces pues había creído conveniente hablarle de usted pero la francesa odiaba ese modo, sonaba muy anticuado y formal además no servia si intentaba crear un vinculo de confianza entre ambas. Quería intentarlo.  
—Pareces ser alguien que gusta de hablar sin rodeos... —se aclaró la garganta  —Pero es un tema realmente complicado que no se le confía a cualquier persona —se mordió el labio, aun pensando el como comenzar su sermón  —Primero, Helen dime ¿que piensas de la política? Pareces ser una mujer independiente, que no depende ni del gobierno ni de nadie... suena extraño lo sé pero lo creo conveniente para después preguntarte ¿has oído hablar de The Ripper? —le preguntó sin titubear. Recargando su codo en el escritorio Sinéad entrecerró sus ojos llevando las yemas de sus dedos a sus propios labios como una forma de contenerse y no decir más, intentando descifrar lo que Carter diría a continuación y ansiosa por corroborar que el gusto por el vino no era la única cosa que tenían en común.
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Mensaje por Helen I. Carter el Vie Mar 25, 2016 9:12 am
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 Al llegar a mi despacho, hago sentarse a la chica y no tardo demasiado en servirnos a ambas dos copas de vino. Sonrío de medio lado cuando escucho lo que la chica me dice y asiento suavemente con la cabeza. - Opino lo mismo. Odio a las personas que alardean al comprar el vino más caro del mercado cuando ni siquiera saben apreciarlo como es debido. -pongo los ojos en blanco, recordando a varios de mis clientes más excéntricos y desagradables. Camino despacio hasta mi parte del escritorio, donde me siento en mi cómodo sillón mientras observo a Sinéad frente a mí. Tarda un poco en hablar después pero cuando lo hace, no puedo evitar que mi curiosidad aumente segundo tras segundo.

Asiento de nuevo cuando la chica asume que me gusta hablar sin rodeos. Desde luego, soy una mujer directa y prefiero que me digan las cosas sin titubeos. Me pregunta sobre política y arqueo un poco la ceja sin saber a qué se refiere exáctamente.- Pues me parece que comparto la opinión general... hay mucha corrupción en el gobierno y uno ya no sabe ni a quién votar porque al final la situación siempre acaba siendo la misma. -explico sin parpadear siquiera. En los últimos años, con la crisis y todo lo demás, hemos tenido que apretarnos un poco el cinturón en la empresa pero ahora va todo viento en popa y me gusta pensar que no dependemos de nadie. Lo que Sinéad me dice a continuación sí que me sorprende, bastante además. ¿The RIpper? Hace un par de meses no habría tenido ni idea de a qué se refiere pero desde que conocí a Jinx Tyler y me metí en el mundo de las peleas callejeras, he ido conociendo a más personas y eterarndome del mundillo criminal que hay en Nueva York.- He oído hablar de ello. Es una de las mafias más importante de Nueva York, tal vez la más poderosa. -hablo con cuidado, porque no sé a dónde quiere llegar con esto. En estos meses he conocido a gente que trabaja para esa mafia y aunque siempre he intentado mantenerme alejada de los criminales, hay muchos de ellos en las peleas ilegales a las que acostumbro a ir. Incluso he peleado contra alguno de los colaboradores de The Ripper (muy a mi pesar, porque parecen mejor entrenados que otros de mis oponentes. Frunzo un poco el ceño y tomo un sorbo de la copa de vino que había dejado sobre la mesa.- ¿Y bien?
Martes, 09/02/2016, 11:15 am
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Mensaje por Sinéad N. Barrett el Dom Mayo 22, 2016 10:38 pm
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
Sostenía la copa de vino entre sus dedos, con una pierna cruzada se las encargaba para mantener en movimiento la silla giratoria muy disimuladamente sólo por no poder quedarse quieta, una manía que había adquirido hace años. Le tomó un par de segundos meditar las palabras de Carter para poder responder acertadamente, asintiendo con precaución se acercó más al escritorio para poder juntar sus manos y antebrazos sobre este dejando a un lado la copa por el momento. —El sistema está podrido Helen pero sabes... A las altas esferas... Los políticos por los cuales votan la mayor parte de los estados unidos lo único que les importa es el dinero. Tienen el poder a su alcance pero eligen vulgarmente, ellos no saben que el dinero es cómo un edificio que comienza caerse a pedazos luego de 10 años. El poder en cambio es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. —hizo una breve pausa y miró a Helen a los ojos para después apartar la mirada y tomar un poco de vino. De repente sintió preocupación ¿y si las cosas no resultaban? ¿y si cometía un grave error? Tenía que arriesgarse —No vine aquí a pretender dar clases de política además sé que todos tenemos opiniones diferentes. Yo vine a este magnifico lugar para huir por un momento de una fatídica situación  y casualmente creo haber encontrado una salida —volviendo a su posición anterior con las manos unidas frente a ella prosiguió —No te equivocas Helen, respecto a Ripper. Es mi familia, yo soy parte de ellos—su voz no daba espacio a la duda, totalmente seria, sin titubear decidió darle unos segundos para digerirlo —Quiero que te unas al equipo... —

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Mensaje por Helen I. Carter el Miér Jun 22, 2016 7:05 pm
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
Por muy joven que parezca, he de admitir que Sinéad sabe hablar muy bien. Es una de esas personas capaces de convencer a los demás mediante la palabra, por ello no la interrumpo ni una sola vez cuando me habla de política e incluso luego, cuando dice que no ha venido para eso, sino en busca de huida. En su lugar, parece haber encontrado la solución a sus problemas y yo escucho atentamente, para ver qué se trae entre manos esta enigmática joven.
Alzo un poco las cejas en señal de sorpresa cuando Sinéad admite que forma parte de The Ripper. No me sorprende que forme parte de dicha mafia, sino que no tenga ningún reparo en decirlo frente a una total desconocida, con quien no tiene ni una pizca de confianza. Doy por hecho que o bien está muy orgullosa de pertenecer a The RIpper y le da exáctamente igual soltarlo frente a cualquier persona, o bien necesitaba decírmelo por alguna razón en concreto.- Bueno es saberlo... -musito contra mi copa de vino y le vuelvo a dar un trago, sin saber si estoy en un lío por encontrarme frente a frente con una mafiosa. Y no solo pertenece a ese grupo sino que también lo considera una familia, por lo que acaba de decir.
Unos segundos después suelta una frase que me descoloca completamente y tengo suerte de saber disimularlo bien frente a ella pero el asombro y la desconfianza se plasman claramente en mi rostro.- ¿Me estás proponiendo unirme a la mafia más importante de la ciudad? -lo repito con mis propias palabras como si así pudiera confirmármelo a mí misma y asimilarlo mejor. Frunzo un poco el ceño y la miro directamente a los ojos- Nunca he tenido nada que ver con ese tipo de grupos, ¿por qué debería empezar ahora a relacionarme con ellos... con vosotros? -le pregunto sin titubear, con toda mi sinceridad- Sin hablar del riesgo que supone, claro. ¿Cómo me beneficiaría a mí todo esto?
Martes, 09/02/2016, 11:15 am
Con: Sinéad N. Barrett
Helen I. Carter
Localización :
Brooklyn, NY.

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Mensaje por Sinéad N. Barrett el Vie Jul 08, 2016 3:16 pm
OLD THINGS AND SOMETHING NEW
Conforme las manecillas del reloj avanzaban y más palabras intercambiaban, Sinéad iba convenciéndose a sí misma de que era una buena decisión y Helen tal vez sin darse cuenta demostraba ser una digna candidata para el "puesto". Una mujer con experiencia en los negocios eso sin duda, pero lo que más llamó su atención fue el hecho de no haber actuado sobre manera tras la inesperada noticia, no todos los días se recibían propuestas cómo esas ¿o sí? Y encima su semblante se encontraba inquebrantable sin una pizca de temor o duda en la expresión de su rostro, al contrario muy en el fondo podía oler la curiosidad, sus palabras lo demostraban "¿cómo me beneficiaria a mi eso?" La joven sentía muy cerca el sabor de la victoria, por lo pronto ya podía retirar el dedo del gatillo ¿creían que no había venido preparada para cualquier improvisto?
—Verás... No voy a pedirte Helen, que te conviertas en traficante o aprendas a usar un arma para protegernos... Para nada, lo tuyo son los negocios y aquí, en el interior de esta confortable oficina puedes sernos de gran ayuda—sin olvidarse del liquido rojo, le dio un sorbo a la copa relamiéndose con calma las gotas de vino que quedaban en sus labios —¿Beneficios? Bueno, la entrada de mucho dinero, para la expansión del negocio. Seamos visionarias, a nivel mundial ¿te imaginas? Llámalo cómo quieras, ¿nuestra tapadera? Sí, queremos que laves nuestro dinero.—le miró seria juntando sus manos debajo de su barbilla —Todo se trata de ganar Helen, puedes pedir lo que quieras y nosotros sólo pedimos discreción y un buen manejo, eres inteligente lo sé, has llegado lejos por tu cuenta, es admirable.—su tono de voz se fue tornando más intenso, a eso le llamaba labor de convencimiento —Haz mencionado la corrupción, al lavado de dinero cómo lo consideras? Los políticos lo hacen tooodo el tiempo pero cuando nosotros lo hacemos es un delito! ¿no crees que son hipócritas?— guardó silencio y decidió esperar a escuchar lo que Helen tenia que decir.

Con: Helen Carter
Sinéad N. Barrett
Localización :
Your mind

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