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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

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Mensaje por Khendra Mattana el Dom Feb 14, 2016 12:40 pm
10/2/2016
17:00

Cuando tenía ratos libres o cuando volvía de la oficina cogía la guitarra de mi madre  y me ponía a tocar y cantar canciones que mi madre me enseñó desde pequeña me mandaron a clases de canto y música, siempre desearon que tuviera talento para la música y la jugada les salió bien era buena, pero ellos no están aquí para ver en lo que me he convertido ni cuanto he mejorado. Cuando llegué a Nueva York mi tía me llevó a comprar una guitarra, la primera que tuve era una de una gran calidad y la que su sonido era delicado y sutil, cuidaba a esa guitarra como un tesoro pero cuando entre en la academia del FBI deje una temporada de tocar mayormente realiza demostraciones para mi tía que siempre me animaba a presentarme a pruebas de talentos, pero nunca llegue a presentarme a alguna lo que más me interesaba en esos momentos era entrar en el FBI.

Aquella tarde había decido ir a por una guitarra nueva, y de paso vería si podían arreglar la mía, para ir a aquel lugar debía ir a una de las zonas de Manhattan, una tienda de la que había oído hablar y la que había abierto hace no muy poco según tenia entendido, espero que en ella puedan arreglar mi guitarra, tan solo necesito que funcione,  solo la quería para mantenerla como recuerdo ya que fue la primera que tuve y era muy importante para mi.

Salí de mi casa y me dirigí a la tienda llevaba conmigo la guitarra en su estuche original como la primera vez que la tuve. Aquella tarde hacia un viento muy frío no es una buena opción ir caminando , por lo que decidí coger el coche era mucho más práctico y más rápido, por suerte para la hora que era no conseguí encontrar mucho tráfico. Cuando estuve por la calle donde se encontraba la tienda empecé a buscar un sitio para aparcar, lo conseguí rápidamente vaya suerte estoy teniendo hoy espero que no se acabe .

Baje del coche y cogí la guitarra con sumo cuidado, y en la entrada de la tienda pude ver que tenia un cartel con el nombre de Dean Ross Guitars, me asome a la ventana para verificar que estuviera abierto, abrí la puerta y entre, - Buenas tardes, hay alguien que pueda atenderme? - pregunte esperando frente al mostrador, mientras me entretuve viendo varios de los instrumentos que estaban puestos a la venta.
Khendra Mattana
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Mensaje por Dean A. Ross el Miér Feb 17, 2016 4:07 am



Miércoles.
Dean Ross Guitars


Su mundo daba vueltas, todo parecía a punto de desmoronarse y aunque hubiese preferido quedarse en casa, se había obligado a sí mismo a trabajar. No se quedaría a ver como su vida pasaba nuevamente por sus ojos sin hacer nada al respecto como en otras ocasiones. Estaba cansado de ser el personaje secundario en su propia película.

Llevaba todo el día encerrado en el taller concentrado en los proyectos a futuro, intentando de esa forma evadir los pensamientos. Había apagado el móvil con el fin de no sentir la imperiosa necesidad de contactar a cierta persona, porque estaba consciente de que si lo hacía, no llegaría muy lejos. Ella era la única capaz de mover los hilos que le componían de la manera en que se le antojase y Dean, por algún motivo que no entendía, no quería que aquello sucediese otra vez.

Estaba acabando de agregarle la última capa de pintura a una de sus guitarras, cuando alguien golpeó la puerta súbitamente provocando que el castaño se sobresaltase. Se mordió el labio y se dirigió a abrir, encontrándose con una de sus empleadas, quien parecía estar demasiado ocupada en el teléfono como para atender a la nueva chica que había entrado. Soltó un leve quejido y miró a su alrededor, cayendo en cuenta de que tendría que tomar la venta pues nadie más estaba disponible.

Se revolvió el cabello, cerró el acceso a su guarida —no era buena visión para los clientes— y caminó a paso lento hacia el lugar donde se encontraba la castaña. —Buenas tardes, señorita —saludó sonriendo— ¿En qué puedo ayudarla hoy? —reprimió el impulso de llevarse las manos a los bolsillos, pero la verdad no era bueno tratando con desconocidos. Solo esperaba no echarlo a perder y que ella se sintiese a gusto con el trato.
Dean A. Ross

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Mensaje por Khendra Mattana el Miér Mar 02, 2016 11:39 pm
Mientras observaba los instrumentos que había en aquella tienda no pude notar que alguien había respondido a mi pregunta , me gire y me dirigí al mostrador.Allí pude ver parado a un chico joven, castaño y con unos ojos de un color verde que hacían que no apartaras la vista de ellos, esperaba mi respuesta con una sonrisa en su rostro. - Buenas tardes, venía a ver si podía realizar un pedido y si pueden ayudarme con una cosa- le respondí esperando a que me respondiera. Mientras que agarraba con ambas manos el estuche de mi vieja guitarra.

-También venia para preguntar si arreglaban instrumentos?- pregunté esperando que su respuesta fuera afirmativa. Es un chico muy joven para un trabajo tan laborioso, pero se ve que es bueno en su trabajo . Pero había obtenido tantas recomendaciones que no me hacían dudar que el realizaría un trabajo excelente. Solo espero que pueda arreglar mi guitarra .

- Lo que vine a pedirle es si puede confeccionarme una guitarra y si podría arreglar la que tengo- le dije alzando en alto el estuche de la guitarra. Recordaba el momento cuando vio cuando su guitarra ya no daba más de si, fue una tarde cuando Volvía de la oficina aquella tarde le entraron muchas ganas de tocar la guitarra y cantar la canción que le había enseñado su madre pero cuando se dispuso a tocarla empezó a hacer un ruido muy raro y decidió no forzarla  no fuera a ser que acabara rompiéndose.
Khendra Mattana
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Mensaje por Dean A. Ross el Sáb Mar 12, 2016 3:28 am



Miércoles.
Dean Ross Guitars


Escuchó con atención sus palabras, asintiendo de vez en cuando para que viese que estaba interesado. —Puedo hacer ambas cosas —murmuró cuando la castaña hizo silencio al tiempo que esperaba internamente que el daño hecho a la guitarra no fuese demasiado pues estaba al tanto de que por lo general, las personas no arreglaban sus instrumentos a menos que estos tuviesen un verdadero significado.

Tomó el estuche entre sus manos para echarle una mirada superficial, después levantó los ojos hacia la chica nuevamente. —Acompáñeme —dijo antes de dar media vuelta y dirigirse al taller con la excusa personal de que allí podría analizar mejor la falla. No, no admitiría que buscaba en parte refugiarse de las miradas ajenas, de toda la curiosidad que ese día por alguna razón, le hacía daño.

Entró en su guarida personal colocando casi de inmediato la guitarra sobre una de las mesas, la analizó con extremo cuidado para no echarla a perder y obtener un diagnostico preciso. —Cuénteme sobre lo que desea exactamente —le pidió sin despegar la vista del objeto que tanteaban sus manos. —Puedo lograrlo casi todo. Si desea tocar alguna para medir la calidad de su sonido, es libre de hacerlo —añadió al tiempo que le dedicaba una sonrisa fugaz.

Comenzaba a relajarse y a agradecer que la chica se encontrase en ese momento cerca suyo con un problema de esa índole, pues después de haber estado pensando tanto, un instante de distracción era todo lo que necesitaba. Siguió evaluando la situación a la espera de respuestas, fascinado una vez más con su capacidad de perderse cuando se estaba encontrando.
Dean A. Ross

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Mensaje por Khendra Mattana el Lun Mar 28, 2016 10:56 pm
Estaba atenta a cada palabra que decía aquel chico que parecía dominar sobre estos temas, parecía que le molestara la atención de las personas ajenas que pasaban por la calle y me propuso dirigirme a la  parte donde se encontraba el taller y donde suponía que era un lugar al que muy pocas personas tenia la opción de entrar, no se porque me puse nerviosa y seguí sus pasos. Cuando llegamos no pude evitar echar una mirada a cada detalle de aquel lugar tranquilízate y disimula tu sorpresa, aquel era un lugar amplio y con dos mesas como pude ver una estaba llena de papeles y de diseños, y la otra estaba  llena de varias herramientas y materiales con los que supuse que arreglaba y hacia las guitarras.

Deposito mi guitarra sobre una de las mesas, y veo que la observa y toca delicadamente viendo con sumo cuidado cada uno de los detalles, pude ver que aquel era un trabajo que le apasionaba y pudo notar que aquella guitarra era muy importante para mi. Me dijo que si quería podía tocarla para ver lo que le pasaba y ver como podía arreglarla, me acerque a el y tome la guitarra de la mesa. La cogí entre mis manos y empece a tocar  warriors de Imagine Dragons era una canción que sabia tocarla muy bien, cuando estaba por la mitad de la canción iba tocar una nota y una de las cuerdas se soltó y salio disparada hacia mi cara, por poco me dio en el ojo pero pude esquivarla. - Como ves,  sabia que algo no iba bien por eso la traje aquí, ademas parece que una parte de la caja esta desgastada- le dije con una sonrisa, mientras dejaba la guitarra sobre la mesa.

- Por eso sabia que era una buena idea traerla, ademas tenia pensado si podía encargarte una nueva  guitarra acústica- dije mientras esperaba su respuesta. Todo esto lo fui diciendo mientras observaba la cuerda que hace unos momentos me había atacado, y mientras intentaba apartarla para que no se dañara más pero como estaba suelta me acerque a ella y se me quedo enganchada en la camiseta que llevaba intente quitarla pero no lo conseguía justamente me tenia que pasar esto en este momento que vergüenza. -Podría pedirte un favor ?- pregunte con una voz muy bajita esperando que me haya llegado a escuchar.
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Mensaje por Dean A. Ross el Mar Mayo 17, 2016 4:57 am



Miércoles.
Dean Ross Guitars


La mueca que apareció en su rostro al oír el sonido fue inevitable. —Ya veo... —murmuró un tanto preocupado. Había arreglado varias guitarras, las suyas propias tendían a romperse con constancia por todo el uso que le había dado a las más viejas, que coincidían además con las primeras que había hecho. Sin embargo, a pesar de eso, no estaba totalmente seguro de ser capaz de dar con el problema que afectaba a esa pieza en específico.

Parpadeó varias veces al ver como la cuerda escapaba de su posición. Producto de un acto reflejo, se aproximó a ella con rapidez. —¿Está usted bien? —preguntó con ambas cejas en alto. —Me parece que le hacía falta un poco de mantenimiento —dijo para justificar lo que acababa de suceder. No le sorprendía desde cierto punto de vista ya que le parecía razonable que no se hubiese encargado de esos detalles al no poder tocar con propiedad el instrumento.

Asintió lentamente, distrayéndose un momento al escuchar nuevamente su voz. —Le aseguro que será hecha tal y como usted lo quiera —afirmó seguro de sus palabras mientras mentalmente trataba de imaginar que clase de gustos tendría la castaña, pues no podía deducir demasiado de su semblante.

Absorto como estaba no se dio cuenta de como la cuerda dañada se enganchaba en la prenda de ropa que vestía la chica, por eso se sobresaltó cuando el silencio de su cabeza fue interrumpido. —¿Un favor? —cuestionó extrañado, aunque se apresuró a dar una afirmativa a través de un movimiento de cabeza— Lo que desee, si está en mis manos —sonrió en un intento de ser cálido, aunque por dentro la curiosidad le invadía.
Dean A. Ross

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Mensaje por Khendra Mattana el Jue Sep 01, 2016 11:36 pm
Al ver que la cuerda que se acababa de romper salto sobre mi cara, pude ver como por acto reflejo aquel chico se aproximo a mi  y me pregunto si estaba bien. - estoy bien no te preocupes, supongo que si hacia unos cuantas semanas que no la tocaba por miedo a que esto pudiera pasar- dije con una media sonrisa apartándose y dejando que el fuera hacia la guitarra y la pudiera examinar más detalladamente. Cuando me disponía a alejarme vi que la cuerda rota se había quedado enganchada en mi camiseta por suerte pude ver  que me había escuchado y me respondió rápidamente a la pregunta que le hice -si, podrías ayudarme a desenganchar mi camiseta es que se ha quedado enganchada- dije con una voz un tanto tímida - es que lo he intentado pero no consigo desengancharlo.

Mientras esperaba que se aceptara a mi petición y se acercara a mi, volví al intento de desenganchar mi camiseta pero por más que lo intentaba no podía y tampoco quería tirar mucho para no estropearla -perdona por molestarte es que soy muy torpe - digo avergonzada -además le estoy quitando tiempo de su trabajo, perdone las molestias - digo con una media sonrisa intentando no moverme y esperando a que se acercara para ayudarme a salir de aquella situación tan embarazosa. Así podría continuar explicándole como quería que fuera la guitarra que me hiciera.
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Mensaje por Dean A. Ross el Sáb Sep 24, 2016 10:49 pm



Miércoles.
Dean Ross Guitars


Continuó analizando la superficie de madera, considerando mentalmente las opciones que tenía para reparar esa antigua guitarra que parecía ser una reliquia para su propietaria. Sabía que debería esforzarse más de la cuenta para lograr su cometido, pero valdría la pena si eso hacía feliz a la clienta, aunque no podía negar que también se relacionaba con el hecho de que se sentía identificado pues años atrás, él mismo había tenido que desvelarse varias noches consecutivas para arreglar un instrumento que, en algún punto de su trayectoria, había pertenecido a su padre.

Dirigió su mirada a la chica, un poco preocupado. —Está bien que no la haya tocado, hubiese sido peligroso... —murmuró, más para sí mismo que para ella, un poco ido en sus propias convicciones acerca de los posibles accidentes que hubiesen podido existir si las cuerdas hubiesen sido forzadas. Sin embargo, su atención fue captada rápidamente por la chica al pronunciar esas palabras. —¿Enganchada? —hizo una mueca, sintiendo como los nervios le invadían de inmediato pues no estaba acostumbrado en absoluto a tratar con las personas de cerca. Tragó grueso mientras, antes de acortar la distancia, retiraba el objeto en cuestión de las clavijas. —Será mejor que la quite primero, por seguridad —se excusó, intentando ganar unos minutos para calmar el ritmo con el que su corazón latía, puesto que la situación de alguna manera, le ponía incómodo.

Acabó lo que estaba haciendo para dirigirse a ella y en un movimiento diestro, retiró la cuerda de la prenda de ropa, observando con detenimiento segundos después el objeto entre sus dedos. —No se preocupe, ha sido rápido, ¿lo ve? —le dedicó una sonrisa al tiempo que, de modo veloz, volvía a su puesto de trabajo, incapaz de calmar la ansiedad que lo invadía. —Cuénteme acerca de su nueva guitarra, ¿qué es lo que busca exactamente? —trató de cambiar el tema, regresando la mirada al instrumento que yacía sobre la mesa.
Dean A. Ross

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Mensaje por Khendra Mattana el Lun Oct 10, 2016 1:51 am
Asentí cuando me dijo que debía quitar las clavijas de mi preciada guitarra todo ello por seguridad y lo observe quitarlas con detenimiento. Para después ver como se dirigía donde me encontraba y apartaba rápidamente la cuerda de mi ropa - si ha sido rápido, muchas gracias - conseguí decirle antes de ver como volvía rápidamente a s puesto de trabajo me arrgle la camiseta y me dirigí a donde se encontraba, lo mi mirando mi guitarra mientras me hacia esa pregunta -pues quiero una guitarra parecida a la que le indique si podía arreglarmela pero la que quiero es una guitarra eléctrica para poder combinar el sonido de ambas - digo con una sonrisa y me situó delante suyo mirando la guitarra con la que había vivido tantas cosas y gracias a la cual había conseguido recordar las canciones que me cantaba mi madre de pequeña.

-Y si puediera hacerla combinando los colores negro y verde seria más que perfecta, y estoy segura de que es capaz de crear una guitarra más que perfecta - digo con una amplia sonrisa mientras se me ilumina la mirada ante la idea de tener una nueva guitarra con la podría tocar varias de mis canciones favoritas y podría practicar otras. -ya estoy deseando tenerla conmigo, los materiales los dejo a su elección se que no me defraudara - digo con una amplia sonrisa y le miro esperando una respuesta ya que con lo qur estaba emocionada no paraba de hablar o tal vez seria por que estaba nerviosa sin saber que conseguirá lo que estaba buscando.
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Mensaje por Dean A. Ross el Mar Nov 01, 2016 6:48 pm



Miércoles.
Dean Ross Guitars


Dean asentía despacio, estaba absorto en la madera que componía la antigua guitarra, mentalmente se preguntaba de que modo lograría repararla. Sabía que sería un trabajo que llevaría bastante tiempo, pero por lo menos haría realmente feliz a su interlocutora. Al final del día, era eso lo que importaba, el poder revivir la magia en los instrumentos, la capacidad que tenía para traer de vuelta los recuerdos. Él bien sabía lo relevante que podría resultar, todavía conservaba las guitarras de su padre, eran reliquias. —Una eléctrica —asintió a la par que tomaba entre sus manos una libreta donde podría anotar cualquier detalle que la castaña le pidiese. Era meticuloso en ello, se aseguraba de captar la esencia de lo que deseaban. —¿Algún diseño en particular? —cuestionó a la par que dibujaba un rápido boceto, indicando en el mismo donde irían los colores. Le agradaba que tuviese tanta libertad para escoger, de esa manera se aseguraba de ver que tanto había avanzado en experiencia. —Se me ocurre algo como esto... —estiró la mano para enseñarle lo que había dibujado, con cierto deje de timidez característico de su persona. Esperaba que le agradara, aunque también necesitaba que respondiera otras preguntas. Era propio de su persona el realizar exactamente lo que le pedían, prácticamente una manía más. Sin embargo, se limitaba a creer que se debía al hecho de que era su pasión, la creación de instrumentos cuya perfección era su más alta meta.
Dean A. Ross

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Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 11:14 pm
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