The New York City
¡Bienvenido a New York! ¿Siempre quisiste vivir en la Gran Manzana? ¿Si? Bueno, no podemos regalarte un viaje ni una casa allí, pero podemos ofrecerte una nueva experiencia en nuestra pequeña ciudad. No lo dudes y ¡únete!
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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mejor Chico
Nathael Haggard
Mejor Roler
Evangeline Cárthaigh
Mejor Recién llegado
Eleanor K. Cárthaigh
Mejor Grupo
Stardom
Twitter
Otoño
Censo
Kids
1
Teens
13
University
20
Workers
48
B. Owners
21
Stardom
26
Artists
21

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Mensaje por Adam Stark el Dom Feb 21, 2016 10:52 am
Lo último que te esperabas que pasara un simple domingo de febrero es que tu madre te llamara bien de madrugada para contarte que tu padre había fallecido finalmente por el cáncer de pulmón que tenía. La noticia me pilló de sorpresa por el horario pero ya se veía venir. Los últimos meses la quimio no había mejorado su salud a pesar de que le había mandado a los mejores especialistas y oncólogos que mi dinero me permitía. Y lo único que se pasaba por mi cabeza era no haber sido un buen hijo y haberles acompañado yo, nunca iba a volver a mirar a mi padre a los ojos para decirle que le quería y a ese paso tampoco volvería a hacerlo con mi madre, habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos, pero no iba a volver a Irlanda bajo ningún concepto. Pero la conversación no iba a acabar ahí, había más malas noticias para mí, las cosas malas siempre venían de dos en dos.

-Mo mhac, hay algo que tengo que contarte que d'athair y yo nunca te contamos.

-¿Qué...? ¿Me vas a dar más malas noticias?

-Necesitas... necesitas saberlo.

-¡¿Y por qué ahora?!

-Porque... -hubo un silencio muy lejos al otro lado del teléfono- casi destroza nuestro matrimonio y quisimos dejarlo a un lado. Además... no volvimos a saber de ella.

-¿Ella? ¿Qué...? Máthair.

-Tienes un hermano pequeño, daor.

Se suponía que debía responder a eso con toda la ira y frustración del mundo, pero me quedé en shock, me acababa de enterar que mi padre había fallecido y ahora me decían que... ni siquiera sabía qué quería decir con eso.

-D'athair... no siempre fue el buen hombre que creías...

-¡Basta! No... no puedes soltarme dos bombas así a la vez. ¡Me lo teníais que haber dicho antes! ¡Me da igual los problemas que pudieráis tener tú y daid, yo merecía saber que tenía un hermano!

-Tá brón orm, mo mhac.

Mi madre estaba al borde de un ataque de histeria y yo no hacía nada más que recriminarla y empeorar la situación, normalmente la gente obviaba esto cuando le acababan de joder su vida, otra vez, pero yo no podía dejar de preocuparme por los demás, incluso aunque fuera yo el herido en ese momento.

-Mam... Cuéntame qué pasó.

Un nuevo silencio inhundó la conexión telefónica hasta que la voz temblorosa de mi madre volvió a resurgir, parecía un poco más calmada. Era una mujer fuerte de campo, lo superaría.

-No lo sé muy bien, daor. Fue una época difícil en la granja, y d'athair tenía tres condados más bajo su protección. No me enteré hasta unos años después que d'athair tuvo el valor de decirme que había dejado embarazada a una turista.

-No me lo puedo creer...

-Mo mhac... Tá an-brón orm.

-¿Y no volvisteis a saber de ella?

-No. D'athair no quiso hacerse cargo del niño y ella volvió a los estados unidos.

-¡¿Vive aquí?!

-Sea, mo ghrá.

-¡Joder! -golpeé la pared de enfrente con un puñetazo que debió de oír mi madre porque oí un leve suspiro al otro lado del teléfono. El silencio lo volvió a inhundar todo hasta que me volví a armar de valor. -Tengo que buscarles.

-Ya... ya lo hicimos nosotros por ti, mo mhac.

-¿Vosotros?

-El abogado y yo. Do athair lo puso todo en el testamento, debió de sentirse mal cuando el cáncer empezó a extenderse.

-¿Le ha dejado algo?

-Sólo los papeles de las tierras por si nos pasaba algo, mo mhac.

-Entiendo... Todo pertenecía a daid... ¿Y qué habéis sabido?

-Ella se llama Alice Scott y él... Liam.

-Vaya, parece que se lo tomó muy en serio llamando a su hijo de esa manera... ¿Y dónde viven?

-No nos costó mucho encontarle porque es famoso como tú, doar. Es jugador de baseball.

-¿En serio? Vaya... parece que llevamos el deporte en los genes. ¿Y dónde vive?

-En Manhattan...

Y una vez más el corazón me dio un vuelco. ¿A cuántas fiestas de famosos deportistas había ido en los últimos años? Podía haberle dado la mano o haberme emborrachado con él sin saber que era mi hermano... Y ahora mi madre me decía que mi hermano al que nunca había conocido ni sabido de su existencia era mi vecino. Tócate los pies...

-Mam...

-Te lo he dicho en cuanto lo hemos sabido, mo mhac.

-Está bien, está bien... Ahora necesito digerir todo esto, mam. Te llamaré cuando sepa algo más.

-Is breá liom tú, mac.

-Mise freisin, mam.

Colgué el teléfono sin siquiera esperar a que ella hiciera lo propio y me quedé lo que me pareció unos minutos mirando al infinito intentando colocar todas mis emociones en orden. Con todo lo que estaba pasando con Mariana y ahora esto... sentía como las cosas se me venían encima. A penas había empezado a superar lo de Vi, las reuniones de alcohólicos anónimos, el llevar la empresa... Finalmente todo me estaba empezando a superar y sentí unas enormes ganas de tomarme una botella entera de vodka. Por suerte no tenía en casa y no iba a ceder tan fácilmente a caer de nuevo.

_____________________________________________________________________________________

Me había costado tomarme esa última noticia mejor que la primera. Era duro enterarte de que tu padre había pasado a mejor vida, pero más duro era saber que tenías un hermano pequeño del que no habías sabido en veinticinco años. Me había pasado el resto de la madrugada mirando fotos e información que había de él por wikipedia e internet en general. Era un buen jugador y había tenido una vida al menos decente, en parte me había sentido mal por la idea de haber tenido familia por ahí que lo pudiera haber pasado mal pero parecía que se las había arreglado como yo para hacerse paso en la vida con decisión y ambición desde bien joven y no parecían haberlo pasado mal. Incluso casi empezamos nuestra carrera deportiva a la vez, sólo que él había sabido llevarla mejor que yo. No podía parar de sonreír con cada nueva barrera que ese "chico" había pasado a pesar de haber tenido una vida difícil en el Bronx con un solo padre, era de admirar. Mucho más que yo, eso me hacía sentir orgulloso.

Y fue en ese momento cuando decidí que no haría esperar aquello, quería conocerle ya y formar parte de su vida, había tantas cosas que quería saber que no venían en internet, cosas que nos hacían hermanos aunque a él seguramente nuestro padre le caería mal, casi como me estaba cayendo a mí ahora. Esperé a que fuera una hora decente para buscar su dirección y encaminarme a ella, algo que por suerte no era muy lejos de donde vivía yo, las estrellas de Nueva York se tomaban la molestia de encontarse pegaditas.

La verdad es que no me encontraba nada nervioso cuando pulsé el botón del telefonillo de aquel loft del centro de la ciudad, tenía esperanzas de que alguien como él tuviera curiosidad en alguien como yo, y siempre había querido tener más familia. A mi padre no le iba a hacer abuelo ya, pero ahora alguen sería tío y esa palabra no podía dejar de hacerme sonreír.

-¿Liam Scott? Hola, soy Adam Stark. ¿Podemos hablar? -no se me ocurrió otra manera de conseguir entrar en esa casa. ¿Sabría quién era por mi fama? ¿Nos habríamos encontrado en el pasado? ¿Le habría dicho algo su madre sobre mí?
Adam Stark
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Staten Island

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Mensaje por Liam D. Scott el Dom Feb 21, 2016 1:11 pm
Con Adam Stark
Manhattan - Residencia Scott
19h - 8ºC


Estoy en casa solo, viendo los playoffs del béisbol universitario, si que hay algunos chicos que tienen futuro como yo. Vaya que hacía frió, claro, era invierno y las temperaturas rondaban entre los 13 - 7ºC y lo se por que tengo un medidor de temperatura en mi casa, además hacía frío, para mí, por flojo, ya que tengo una chimenea eléctrica, pero es muy tedioso, bueno a la final soy un deportista y tengo que hacer ejercicio. Me levanto del sillón en el que yacía, anteriormente, echado. Bostezo, estirándome un poco, fui a la cocina a prepararme algo rápido, lo mejor, podría ser un sandwich o una tortilla.

Llamo a Lindsay, la mayordomo de la casa, si que ella era amistosa conmigo, y cumplía sus funciones tal como era. Le pagaba mucho dinero por hacer sus labores, barrer, hacer mi cama, prepararme la comida. Así todo el mundo sale ganador. Al escuchar el timbre, le digo a Lindsay que acuda para ver quien es la persona. Lindsay apurada, corriendo, va a ver quien es, yo no podía atender, por lo que Lindsay le contesta — Buenas noches, el señor Scott esta ocupado, déjeme ver si quiere hablar con usted, ¿Adam Stark?, espere por favor. La voz de Lindsay era suave, ya Lindsay se iría para su casa, cuando era muy tarde hacía que se quedara en el loft, me preocupaba que le pasara algo.

Me notifico que alguien me estaba buscando por el teléfono del loft un tal Adam Stark, ¿enserio?, creo que había oído hablar de ese nombre algunas veces, y en asuntos sobre autos... ah sí, era Adam Stark, el de la formula 1, creo. Le doy un leve mordisco al sandwich preparado, estaba muy rico mis dotes como cocinero mejoraban, de pechuga, lechuga, tomate y cebolla, algo bueno para mi digestión. Deje el sandwich, con un mordisco todavía no lo terminaba, en el comedor, me dirijo al teléfono y le hablo.

— ¿Sí, dígame? ¿tu eres el Adam de la Formula 1, osea el corredor? pregunte tocándome el cabello, acariciándomelo.— Entra y hablamos mejor o, ¿vienes por un autógrafo?, por que si es así serías el décimo hoy. Así que sí no, entra. Ya le aviso a Jimmy para que te abra. Jimmy era el que custodiaba el portón de dicha propiedad, le diré para que le abra rápido y, a lo mejor, viene en auto que se lo dirija al estacionamiento. Voy al comedor y tomo mi sándwich y le doy otro mordisco, le digo a Lindsay, que este pendiente de la puerta, para que le vaya abriendo a Adam, el invitado.


Última edición por Liam D. Scott el Lun Feb 22, 2016 9:53 pm, editado 1 vez
Liam D. Scott
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Mensaje por Adam Stark el Lun Feb 22, 2016 12:06 pm
Se me alzaron las cejas a la par cuando la mujer que me contestó le pasó el auricular-micrófono a un chaval bastante directo y extravagante que encima parecía conocerme de toda la vida. ¿De verdad que al final tendría razón y nos habríamos ido de fiesta alguna vez? Yo no podía acordarme porque bebía demasiado. Habría disfrutado un montón de aquellas fiestas en las que le ponía los cuernos a Vienna, pero no me acordaba de ninguna. Ahora ya daba igual, Mariana me había dado algo mejor, o eso esperaba que hiciera.

-No, no vengo a por un autógrafo -respondí con una voz un tanto tenue, molesto por la idea de que necesitara que alguien me diera un autógrafo, normalmente era a mí a quién me los pedían. Empezábamos mal si aquel chaval iba a ser tan... engreído... pero no podía culparle, se parecía un poco a mí hacía unos años, hasta con la fama a cuestas como si fuera el puto santo grial. Hacía tiempo que nadie me sacaba el mal humor. -¿Puedo pasar entonces?

La pregunta fue obviada cuando el puertas del edificio me dejó pasar abriendo la puerta que daba al pasillo de los ascensores. ¿Jimmy, sería? Le saludé con un pequeño gesto de cabeza, no era mucho más grande que yo, y le seguí hasta el ascensor, en otro momento de mi vida le hubiera saludado como Dios manda, pero la idea de que mi "preciado hermanito" fuera un chuloputas inaguantable como yo lo fui una vez, me estaba escamando la yugular. Suspiré con fuerza al entrar en el elevador e intenté pensar en verde, me había tomado demasiadas molestias con el mundo entero (especialmente con mi madre y con mi fallecido padre) como para que ahora aquello me saliera mal, aunque al fin y al cabo, si era mi hermano tendría que aceptarle de todos modos. La pregunta importante ahora sería, ¿le gustaría la idea de tener un hermano mayor? A lo mejor ya era tarde, a lo mejor odiaba demasiado a papá para querer aceptar el hecho de no ser el único. No lo iba a saber hasta encontrarme con él.

La misma mujer que me respondió al portero automático, o eso pude intuír por su voz, fue la que me abrió la puerta del loft y me invitó a entrar. Luego me acompañó hasta el salón de aquel habitáculo y me mostró a mi hermano, tirado en el sillón, comiéndose un sandwich y viendo baseball. Muy típico.

-Hola... -dije sin saber más cómo llevar aquella situación, no sabía si era buena idea emocionarme tan pronto. Lo mismo hasta me desilusionaba. Al menos yo me había llevado los genes de la altura. -¿Qué tal? ¿Podemos hablar?

Ahora venía lo chungo, explicarle la situación.
Adam Stark
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Staten Island

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Mensaje por Liam D. Scott el Lun Feb 22, 2016 10:38 pm
Con Adam Stark
Manhattan - Residencia Scott
19h - 8ºC


De lo más relajado hoy, con un sándwich de pollo, si que esta delicioso esté, bueno no me puedo quejar, pronto después que atienda a éste tío, escucho una voz saludándome, era el tipo con el que me había hablado hace rato, Adam, el famoso corredor de Formula 1. Bueno me levanté y le extendí la mano para saludarlo, le guiñe el ojo en forma de saludo— Liam, no me respondiste si eras el corredor dije previamente, sentándome— Claro, todo el mundo puede hablar conmigo... ¿conoces a ese? es David Ortiz, el gordito de Boston RedSox, le suelen decir "Big Papi", el tío si que sabe, aún que no es nativo de EEUU, es de República Dominicana ¿conoces a ese país?, el maldito nos elimino en las semifinales... dije con el sándwich en la mano apuntando al televisor, yo ya yacía sentado en el sofá mientras le explicaba, con ego, a Adam quien era el MVP de la temporada pasada.

Le miré y le dije que se podía sentar, que nada le pasaría. — ¿Champagne o Richebourg Grand Cru 1985? ¿sabías que el Richebourg es el más caro del mundo, sí? ahora mira. le señale a un costado del loft, si el se ponía a detallar la casa, lo más probable era que no le sorprendiera, eso si era el Adam corredor famoso por que si era una persona corriente, proveniente del Bronx, lloraría de la felicidad por ver todo esos gabinetes llenos de vinos y la majestuosidad del loft, me quede viendo a Adam, el tío parecía a uno de la NHL, era alto, muy alto, y vestía bien, según la moda, sabía como vestirse.

— ¿Entonces... que querías hablar... autógrafo?dije, dándole el ultimo mordisco al sándwich, si que estaba delicioso, Adam era como tonificado, me quede viéndole, después vi la TV y nada más y menos que yo. Estaba por TV, estaban pasando la reposición de cuando di un Grand Slam en nuestra casa el estadio de NY, en el Bronx, de repente llego Thomas, el guardaespaldas mio, junto con Lindsay diciendo al unisono Felicitaciones, Sr, Scott. yo les mire y sonreí, no dije nada.

Dime ya, ¿a que se debe tu visita? dije sin más rodeos, viéndole serio y entrelazando mis dedos poniéndole mucha atención.


Última edición por Liam D. Scott el Sáb Mar 12, 2016 6:01 pm, editado 3 veces
Liam D. Scott
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Mensaje por Adam Stark el Jue Feb 25, 2016 7:16 pm
A parte de algo engreído, aquel chico que tenía frente a mí podía parecer un poco hablador. Hasta daba igual que estuviera viendo aquellos partidos totalmente concentrado, no paraba de soltar palabras por aquella boquita como si fueran el oxígeno que su sangre necesitaba para vivir. Yo simplemente me quedé embobado mirándolo, buscando parecidos en nuestro rostro mientras me sentaba en el sillón como buenamente me ofreció. Al menos era un buen anfitrión. Pero no supe a cuál de todas sus explicaciones responder, salvo la que me pareció más importante a mí.

-Sí, soy el tío de la Fórmula 1, o más bien era -y me sorprende bastante que me hayas reconocido, estuve a punto de añadir, pero preferí guardármelo para mí. A lo mejor era una de esas conexiones misteriosas entre hermanos.

Ya sólo le faltaba también restregarme sus riquezas, como si yo no tuviera las mías. Ni siquiera sabía si verdaderamente era el piloto de Fórmula 1 que él sospechaba y ya me había invitado a su casa y me había expresado lo bueno que era sabiendo de baseball y lo capaz que era comprando bebidas para ricos, como si yo no lo supiera, también era rico. Pero qué le íbamos a hacer, era su forma de ser, no le iba a juzgar por eso.

-No, gracias. No quiero sonar descortés pero estoy dejando la bebida -me pareció de más en ese momento decirle que era alcohólico y llevaba a penas tres meses limpio, por si me atrevía a decirle que era su hermano, menos decepciones para los dos. -No, de veras, nada de autógrafos. Estoy aquí por otro asunto.

Suspiré con fuerza sin saber muy bien por dónde empezar, no era un tema que sacabas un día normal y no sabía cómo soltárselo sin parecer un loco que quería ser parte de su vida sin más. Aunque no era tan desbaratado si me dejaba explicárselo todo debidamente, después de todo nunca supo nada de papá. Así que lo mejor era demostrárselo con pruebas, saqué las carpetas que llevaba metidas en la axila y abrí una de ellas muy particular en la que salían los papeles de defunción de Craig Stark.

-¿Sabes quién era tu padre? ¿Te contó algo tu madre? -le dejé los papeles delante de él, no era necesario que le explicara de qué eran, se veía claramente la firma de defunción y el logotipo del hospital en el que estaba ingresado. No eran unos papeles que pudieran mainterpretarse fácilmente, aunque estuvieran en irlandés.
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Mensaje por Liam D. Scott el Mar Mar 01, 2016 3:45 pm
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La temperatura empezaba a descender a lo que hacía que, obviamente, hubiera más frió. Por lo que sabía Lindsay, tenía que prender la calefacción, mientras Liam hablaba con Adam, bueno. Le da un sorbo a la Coca-Cola que estaba en el mesón al lado del sofá-cama. Soltó un leve suspiro y lo miro fijamente cuando reconoció que no venía por autógrafos ni nada de eso. — ¿Por cual asunto? dijo dándole otro sorbo a la lata de Coca- Cola. Ladeo la cabeza un poco y lo volvió a ver. Fijamente.

Desde que entró, vio que este llevaba una carpeta metida entre los brazos, por lo que le hizo la pregunta de El autógrafo, un clásico. Pero se dio cuenta que esto fue enserio cuando dio un suspiro fuertemente. Lanzó la carpeta para que él pudiera ver la información que contenía esta. En la cual desembocó donde decía Acta de defunción: Craig Stark., pero resultó peculiar, por que estaba escrito con letras raras para Liam, a lo cual, no se por que entendió las palabras.

— Mi padre era Davis Scott. El maldito de murió de cáncer de próstata. Por eso mi segundo nombre... ¿Que me tenía que contar? dijo seriamente, mientras tenía sus dedos entrelazados entre si. Se le podía notar los nudillos gruesos de estos, no era para intimidación, sino, que en esa posición se sentía más relajado.

— Espera. No entiendo, ahí dice la acta de un muerto. A la cual no le conozco y ni he oído escuchar ese nombre y apellido, a excepción de ti. le dio otro sorbo a su lata de Coca-Cola, mirando seriamente a Adam, por qué pudo notar que él también hablaba enserio.

Ya el entorno se había puesto calentito, lo que le dio la razón a Liam de que Lindsay hizo su trabajo, bien. Apago la TV, y puso aún más atención en la conversación con el corredor retirado.


Última edición por Liam D. Scott el Vie Mar 04, 2016 7:18 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Adam Stark el Jue Mar 03, 2016 11:33 pm
¿Davis Scott? Así que le había "engañado", pero claro, ¿qué le ibas a decir a tu hijo pequeño el cuál sólo conocía a un hombre en su vida? ¿Que su verdadero padre era un golfo casado y que tenía otro hijo y que no quiso que formaras parte de su vida? Mi madre había dicho que mi padre no había querido hacerse cargo del hijo, no quería creerlo, que simplemente ella se fue y no quiso compartir su retoño con un hombre casado, pero la verdad podía doler. ¿Ahora cómo le iba a dar esa noticia a Liam sin cargarme la confianza en su madre? No quería ser el tipo malo de la película, pero necesitaba que supiera que tenía un hermano, que yo era su hermano, y que quería que formara parte de mi vida.

-Ya veo... -dije volviendo a coger los papeles sin saber muy bien cómo seguir aquella conversación. Era duro tener que decirle a alguien que no conocías que tenía otra familia y que, aunque no era justo lo que papá hizo, yo no tenía la culpa de sus decisiones ni quería tener que cargar con ellas el resto de mi vida. Teníamos la misma sangre nos gustara o no. ¿Sería suficiente para él? -Quizás ha sido una mala idea venir.

Pero al final me venció la compasión, no quería ser el que destruyera eso en aquel chico, no era quién para hacerlo, por mucho que tuviera todo el derecho del mundo para reclamar a mi hermano. Quizás debía haber ido a hablar con su madre primero.

-No quiero hacerte perder más el tiempo, Liam. Siento haberte molestado, por un momento creí... que esto sería fácil.
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Mensaje por Liam D. Scott el Vie Mar 04, 2016 7:46 pm
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No entendía nada de lo que ocurría. Estaba desconcertado, primero viene un tipo y me dice quien es mi padre, osea, algo raro y por último me dice que no es nada fácil, osea todo a la mierda, no entiendo una putada. ¿Mala idea venir? ¿Porqué coño me dice esto?, y si me doy de cuenta, todo empezó cuando él lanzó los papeles a la mesa y preguntó por mi padre, todo por eso, osea no entiendo, repito, no entiendo.

— ¿Que pasa?, deja los rodeos. Osea. No entiendo, explícame, no, no te vayas, esta misterioso ¿ocurre algo? solamente dije, eso. Llamé a Lindsay y dije que estuviera pendiente, esto me daba mala espina, si no querías venir, no fueras venido, o ¿quien se iría de la casa de un famoso? y no, no es por ser fanfarrón, es por ser lógico y, sí la lógica no me falla, es así. Me levanté y le mire directamente. — ¿Que pasa? repetí de forma que me diera respuestas.

Lo único que quería era respuestas, ¿por que se había puesto de esa forma?, osea era algo extraño.



Última edición por Liam D. Scott el Vie Mar 11, 2016 2:47 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Adam Stark el Mar Mar 08, 2016 8:08 am
No, claro que no podía irme como si no hubiera pasado nada, había conseguido llamar la atención de aquel chico y ahora quería saber de qué demonios iba todo aquello. ¿Cómo culparlo? La verdad es que me había tomado la molestia de hacer todo aquello en menos de seis horas, y la ilusión que me hacía tener un hermano era enorme, y no había nada que la verdad no pudiera tapar, a la larga se iba a enterar y aunque sabía que esas no eran las formas, yo no era el que le había mantenido oculta la verdad al hombre que ahora tenía delante, porque era un hombre, y estaba seguro que podría encajar un golpe así, si su madre no se lo había dicho era por razones personales que no iba a permitir que nos mantuviera separados. ¿Pero cómo decírselo sin meter a su madre en aquello y sin decirle que su padre, que no dejaba de ser tu padre, no era el biológico? Hola, encantado, soy tu hermano Adam, pero las razones de porqué soy tu hermano se las preguntas a tu madre. Vaya puta mierda.

-Bueno, la verdad es que... -intenté mantener la tensión un poco más mientras buscaba las palabras correctas y me arrascaba la nariz. -Estaba aquí para decirte que tienes más parientes de los que pensabas -genial, más misterios para la cabeza del pobre chico, ¿estaba aquello bien?- Y yo soy uno de ellos. Soy tu hermano.

Y así lo dejaba caer, como si no pasara una mierda. Pero era la razón verdadera de que estuviera ahí, si tenía preguntas las respondería, no iba a negarle la verdad si indagaba en ella, pero debía saber que tenía un hermano, y que nuestro padre y su madre no podían mantenernos alejados eternamente, sentía de veras que hubieran tenido un motivo para ocultarnos, pero ya éramos mayores y debíamos saber la verdad, saber de nuestra existencia y formar parte de la vida del otro, y más a tres meses de que nacieran sus sobrinos, porque eran eso, sus sobrinos.

-Di algo. Supongo que no te lo creerás, así porque sí.

Y que fuera lo que Dios quisiera, o lo que él quisiera mejor dicho.
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Mensaje por Liam D. Scott el Vie Mar 11, 2016 3:15 pm
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Este Adam me daba mala tregua, traía algo consigo, pensé, el tipo lleva algo. Hace pausas cuando le hablo. Y no es la excepción cuando me mira para y vuelve hablar, por cierta parte no sabía como me sentía. Ja, bastardos de cámaras escondida... ¿O acaso es verdad todo lo que esta diciendo el tipo este?, osea es algo que nunca me lo imaginaba, mejor llevar la fiesta en paz, osea, me calmare y tratare de dialogar pacíficamente, lo último que necesitaba era un golpe en la cara del tipo de 2 metros, prácticamente el tipo mide eso, es alto, antes de la semana de los Playoffs para empezar a jugar, dios si que necesitaba razonar.

— ¿Estas bromeando verdad? lo mire tomándome el pelo o colocandolo para atrás mientras lo veía con una cara extraña, ni sabía describir mi cara en ese momento, era algo... loco. Que alguien venga a tu casa a decirte Hola soy tu hermano ¿que te parece? Osea que mierda pasaba aquí. Osea si en realidad fuera mi hermano, aunque prácticamente lo dudo por qué el tipo parece Batman y yo el puto de Robin, es más alto que yo, osea ¿cómo si yo fuera su hermano tampoco soy alto?. Bueno muchas cosas pasan por mi cabeza, además si llegara a ser mi hermano, yo lo aceptaría pero por el momento creo que estoy un poco alterado, bueno sí, estoy alterado.

— ¿Crees que tengo cara de creérmelo?, no sé, dímelo tú. dije cuestionando toda la situación. Si soy tu hermano, ¿tienes pruebas, lo puedes verificar? ¿Que nos une? por qué lo que veo tu te llevaste el tamaño? bromee un poco para pensar mejor las cosas, no sabía nada, estaba desconcertado.

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Mensaje por Adam Stark el Sáb Mar 12, 2016 12:09 pm
Al menos el tipo era gracioso, o estaba intentando tomarse aquello con gracia. Podía decir que eso ya era algo que nos unía, yo también podía ser divertido cuando me lo proponía. Pero por mucho que le viera la gracia a esa situación no se la encontraba, y más cuando evidentemente, él cuestionó toda aquella situación y mi revelación al respecto. ¿Quién se lo podía creer así como así? Pero claro, ¿quién iba a tu casa y se molestaba en decirte todo aquello si no fuera verdad? Había que mirar todos los pros y los contras. Y seguía sin gustarme la idea de decirle la verdad. Pues mi padre dejó embarazada a tu madre y ella se piró del país sin decirle nada, aunque tampoco es que él se hubiera querido hacer cargo estando casado y teniendo otro hijo, ¿qué nos hubiera dicho? En parte podía entenderle, casi me había pasado lo mismo con Mariana. Los embarazados no deseados podían ser duros, pero luego recordaba la idea de que iba a ser padre y todo eso se me quitaba, ¿en qué demonios estaba pensando mi padre para no haber querido conocerle?

-Bueno... no tengo pistas muy sólidas, tan sólo lo que me ha dicho mi madre. Pero siempre podemos hacernos una prueba de ADN, no tengo porqué mentirte ni ocultarte nada. Y no hay nada que te pueda decir que te haga creértelo más que una prueba de ADN.

Nunca pensaría que tuviera que hacerme una, durante mucho tiempo, y mi extraña aficción por tener sexo sin protección, me hizo preguntarme si alguna vez una mujer llegaría a mi vida para decirme que su hijo era mío, pero jamás lo tomé realmente en serio y pensé que tendría que hacerme una prueba de paternidad.

-La verdad es que pareces tener una vida genial, unos padres geniales, y lo último que quiero es venir a romper una familia. Pero tengo derecho a formar parte de la vida de mi hermano y entiendo que no quieras creerme en una situación así, pero no quiero ser yo quien te haga dudar de algo así. Habla con tu madre y si todavía quieres hacerte la prueba te estaré esperando con ansias.

Entonces me fijé en que tenía los ojos azules, como yo y nuestra mandíbula era muy parecida. Supongo que heredó el color de pelo más oscuro de su madre, porque tanto Craig como Leonie eran rubios y altos, supongo que al final él acabó tomando más cosas de su madre y eso era lo que nos hacía diferentes, pero aún había cosas en las que nos parecíamos, aunque él en ese momento, no quisiera verlas. Le di una tarjeta con mi número.

-Llámame, ¿vale? Por favor.
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Mensaje por Liam D. Scott el Sáb Mar 12, 2016 6:20 pm
Con Adam Stark
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Pensaba que eso era algo como, un dejavu, algo raro, algo que no había sentido, si él pensaba que yo me pondría muy patético, llorón, o algo triste, pues se equivoca, pero sería algo... indecente, esa es la palabra, venir a mi casa y decirme Hola hermano, sí soy tu hermano, ah... ¡SORPRESA!, pues, sería bueno tener, un hermano pero no se si en realidad era mi hermano, ya no se que es lo que digo, mejor le escucho atentamente, para ver que es lo que me quiere decir, pero lentamente, por qué no le entiendo ni una mierda, sinceramente.

— ¿Entonces somos hermanos?, por qué, no es que sea de las personas que se la creen a las primeras pero, según como hablas lo dices seriamente, y eso me hace crees que lo que dices es afirmativamente positivo, 10-04. dije pensando según las palabras para seguirle responder, pero a lo menos, era algo también molesto, y no con él, precisamente con mi madre. ¿POR QUÉ COÑO NUNCA ME DIJO NADA. Me repito constantemente en mi cabeza, pensando toda la situación, menos mal, que soy muy observador y algo, introvertido en ocasiones, la mayoría, pero esta vez estaba muy extrovertido y me di cuenta a la primera que estaba así por la manera de hablarle de tal manera a Adam, por el telefonillo, por eso soy extrovertido en este preciso momento por qué sino no se como me sentiría en este momento, algo raro.

— Es qué la tengo y lo sabes, por todo esto, sin fanfarroneo. y después solo asentía todas sus palabras, lo notó y veo que tiene ciertas características a mí, mierda yo quería ser alto, coño. Pero en cierta forma, tiene una características parecidas a mí. Llevo mi diestra a tomarle su tarjeta. — Bien, te llamare. dije sin más viendo su rostro. Pensé que se iba a ir.
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Mensaje por Adam Stark el Mar Mar 29, 2016 12:18 pm
No había más que decir. Él estaba molesto y seguramente necesitaba quedarse a solas un rato para pensar en lo que le había dicho, no ra algo que te dijeran todos los días, "hola, soy tu hermano al que nunca has conocido y tu madre te ha mentido toda tu vida sobre tu verdadero padre". Yo hubiera preferido no enterarme de algo así, aunque también debía decir que me sentía bastante molesto cuando mi madre me lo contó, sabiendo que nunca podría enfadarme con mi padre y echárselo en cara ahora que estaba muerto, pero me lo habían dicho al fin y al cabo.

-Piénsalo bien, ¿vale? Estoy seguro de que podríamos llevarnos muy bien y hay muchas cosas que me gustaría contarte. De hecho -me mordí el labio tratando de contener lo que estaba a punto de decir, pero la ilusión me venció. -Estás a punto de ser tío.

Aquello me hacía feliz, nervioso y asustado porque no estaba seguro de mis capacidades como padre tal y como estaban las cosas actualmente con Mari, pero al fin y al cabo feliz, y me hacía más feliz saber que lo iba a compartir con alguien más de la familia. Aunque estaba pensándome muy seriamente traerme a mi madre a Nueva York, no quería que se quedara sola en la granja.

-Bueno, no te molesto más.

Y me fui de nuevo con la intención de volver a mi casa, aunque pasaría por el taller primero.
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