The New York City
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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mejor Recién llegado
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Teens
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Stardom
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Mensaje por Lucas Earle el Mar Mar 15, 2016 12:34 am
Thinking

Darwin F. Woodman Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo
Que era lo peor de un viernes por la tarde, pues seguir trabajando. Desde que una de las misiones no había salido como queríamos, mi jefe había estado sobre mi culo y no era literalmente, sino que estaba respirándome en la nuca como si yo o mi compañera fuéramos los culpables de que las cosas se hubieran ido a la mierda, Erika y yo teníamos algo en claro. Aquí había un topo con la capacidad de arruinarnos los avances y por eso, hoy mi jefe me había puesto una carpeta en el escritorio mientras guardaba unos documentos personales en mi mochila. No les había prestado atención hasta que me pidieron que lo hiciera, mejor no lo hubiera hecho o tal vez sí, necesitaba un poco de aire fresco para salir de la oficina, además que no iba a resolver nada estando en casa desperdiciando el tiempo en pensar tonterías.

Camine hacia el auto que había cambiado ese día, era un Ford fiesta de reciente modelo, nunca me habían gustado los coches ostentosos o de última tecnología, me gustaba pasear en un carro pequeño que tuviera las necesidades básicas, aire acondicionado y poder poner buena música, lo encendí y enfile hacia un sitio que me sabía muy bien de memoria. Mientras tarareaba la canción que había puesto en una USB, pensé en la persona que iba a ver después de un par de meses de no vernos. El semáforo quedo en rojo y detuve el coche, cambiando la canción por otra y mirando al frente. Darwin y yo habíamos salido tiempo atrás, lo había conocido en una fiesta y habíamos conectado a la perfección y sin embargo el tiempo se había encargado de que ambos tomáramos caminos diferentes, terminamos bien, nunca me reprocho nada de mis sentimientos así como yo nunca lo hice con los suyos, era curioso que después de un par de meses de no llamarnos para quedar a tomar un café, fuera este trabajo precisamente el que nos reencontrara, por eso le había mandado un mensaje sobre el asunto que tenía en las manos y me había dicho que pasara a su casa, del trabajo al sitio eran más de treinta minutos y el tráfico no me ayudaba, sin embargo llegué cuatro minutos antes de la hora pactada, me quede frente a su puerta un par de segundos más de lo habitual y toque, no pasaron más de dos segundos cuando aquellos ojos me miraron y correspondí el gesto automático de su sonrisa con una mía.

-Lamento molestarte- dije casualmente, pasando a la morada y acercándome a él para darle un abrazo a modo de saludo y separándome de él con la sonrisa aún en mis labios -¿Cómo has estado, Dar?- seguí sonriendo, me gustaba bastante acortar los nombres y más si les tenía cariño a los dueños.

Lucas Earle
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Mar Mar 15, 2016 5:33 am
Thinking

Lucas Earle Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo

Pese a ser un viernes por la tarde era muy normal encontrar a Darwin en casa trabajando. Tenía muy poco tiempo libre ya que trabaja demasiado según algunos, pero el psicólogo amaba su trabajo. Y pese a que sonase algo prepotente le gustaba que la gente mejorase gracias a él, ya que ayudar a los demás le hacía sentir bien. Y por algo se había convertido en uno de los mejores psicólogos de todo Estados Unidos. Hoy había quedado con Lucas. Habían estado juntos en el pasado con una conexión de las que pocas veces se tenían, pero era de esas cosas que por motivos ajenos a ambos se distanciaron. Por eso le extrañó cuando quiso quedar con él y en su casa. No le había dicho aún el motivo, pero por lo menos se sentía bien de verle, ya que después del otro día con Fer en el gym necesitaba alguna distracción.

Se encontraba en el salón con su portátil leyendo correos, organizando la agenda... lo típico, cuando la puerta sonó. Como siempre vestía con traje, impoluto. Se acercó a la misma y la abrió dibujando una gran sonrisa sobre sus labios y abraznaso fuerte a su amigo: Ten por seguro que no es ninguna molestia, justo lo contrario - confesó ya que tenía que admitir que había algo de química entre ellos: Podría ir mejor, como siempre, pero no me puedo quejar, pasa pasa, no te quedes ahí - dijo mientras le hacía pasar y cerraba la puerta detrás suyo: ¿Y tú? ¿Cómo te trata la vida? - preguntó mirándole de arriba a abajo sin cortarse, pero las confianzas entre ambos ya hacía posible aquello. Tenía que admitir que su amigo estaba bastante bien, pero sabía que en el fondo no había venido a ver que tal estaba.

¿quieres algo de beber? ¿Agua? ¿Vino? ¿Whisky? - preguntó con una sonrisa algo pícara, pero seguro que la bebida hacía todo mucho más ameno. Le hizo un gesto para que le acompañase a su salón ya que ahí tenía las bebidas y podrían estar más tranquilos y relajados: Se que me has echado de menos pero....dime, qué es lo que necesitas - no pudo evitar ser así de directo ya que no era uno de los mejores por nada... sabía que quería algo de él, pero no sabía el qué. No estaba molesto ni nada por el estilo pero la curiosidad le mataba pro dentro. Claro que su compañía era agradable, pero sabía que había ahí algo más que un simple encuentro.
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Darwin F. Woodman

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Mensaje por Lucas Earle el Jue Mar 17, 2016 1:30 am
Thinking

Darwin F. Woodman Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo
Las formalidades del hombre que tenía enfrente siempre habían sido algo que le había gustado mucho, desde que le conoció supo que entre ambos siempre existiría algo que no les dejaba alejarse del todo, pero se había contenido demasiado para echarle una llamada para quedar a verse o simplemente porque le apetecía acostarse con él, la cuestión era que a pesar del tiempo que tenían sin verse, la conexión tiraba siempre de ambos lados, ganas no le faltaban para tomarle de las mejillas y besarle con ganas, pero esa noche no venía en plan de buscar un pase libre a su cama, no. Para su desgracia, la carpeta que sujetaba en la mano era algo que le detenía, agradeció la hospitalidad y se sentó en aquellos sillones que a simple vista parecían de buena marca, sonrió hacia el hombre.

-Te tomaré la palabra con el vino- ya había salido completamente del trabajo, hacía un poco de tiempo extra pero nada me quitaba con tomar y disfrutar de su compañía, tampoco iba a ponerme ebrio y era mejor suavizar un poco la visita, no quería que pensara que solo venía a buscarlo por cosas del trabajo, aunque estaba seguro que Darwin me conocía demasiado bien que no había necesidad de mentirle o de pintar las cosas a medias –Creí que el que me echaba de menos eras tú- comenté con una sonrisa, colocando mi tobillo derecho sobre la rodilla izquierda y dejando la carpeta a un lado, admirando el buen cuerpo del hombre que se perdía hacia la cocina, suponía y regresaba con mi copa de vino –Gracias- le dije con una sonrisa, rozando sus dedos con los míos al tomar la copa y le mire a la cara –Puede que te echara de menos un poco- confesé con diversión y tome solo un poco de la copa para mirarle –Aunque también vengo a ti porque tengo que preguntarte unas cosas- era mejor ir directo al grano que darle rodeos a la situación, en ese aspecto Darwin sabía que nunca dejaba las cosas por los lados y que prefería ir directo, jugar no era mi estilo y él lo sabía bien.
Lucas Earle
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Jue Mar 17, 2016 5:07 am
Thinking

Lucas Earle Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo

Siempre había habido algo entre ellos, quizás era todo demasiado carnal, pero a la vez le tenía cierto aprecio a Lucas. Es de esas personas que te hacen sentir bien con que estén en tu vida. Darwin nunca le había llamado ya que quizás era demasiado orgulloso para eso, además que últimamente el moreno no tenía tiempo ni para respirar. Sus consultas habían aumentado un doscientos por cien en los últimos meses y se veía abordado con tantos pacientes que sólo tenía tiempo los fines de semana y no todos ya que siempre tenía algún compromiso al que acudir. La vida del psicólogo no era la más sencilla, pero él estaba feliz con su vida. Sabía que la visita era algo más profesional que un simple encuentro entre dos amigos, muy buenos amigos. Comprobó la carpeta que tenía en las manos, quizás eso fuera el detonante de todo, un caso en el que el policía estaba trabajando.

Hecho, ahora mismo abro una buena botella - confesó para después escuchar como decía lo de que le echaba de menos y con una sonrisa ladina contestó: Eso se da por hecho, algo de menos si que te he echado - confesó mientras caminaba hacia la cocina y buscaba entre su colección de vinos alguna botella que fuera aceptable. Darwin tenía mucho dinero y le gustaba vivir bien, ya que para eso trabajaba tanto, para poder permitirse algún lujo. no tenía demasiados pero el vino era uno de ellos. Sacó dos copas del armario y tras descorchar la botella rellenó las copas. Se acercó a él sintiendo como sus dedos se rozaban al entregarle la copa sintiendo como si una descarga eléctrica recorriera su cuerpo: Gracias a tí - comentó guiándole un ojo mientras se sentaba a su lado y le daba un sorbo a su copa. Una sonrisa amplia se dibujó en su rostro cuando finalmente reconoció que le había echado de menos: Lo sé, es difícil olvidarme- quizás pecaba de prepotencia con esa frase, pero también tenía cierto matiz de broma.

El moreno era directo, no le gustaba perder el tiempo y eso era algo en lo que coincidían los dos. Por eso cuando le dijo que necesitaba unas respuestas a unas preguntas, por lo que no se sorprendió: Pues ya sabes dispara esas preguntas- confesó con una sonrisa mientras admiraba el cuerpo de Lucas.

Darwin F. Woodman

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Mensaje por Lucas Earle el Sáb Mar 19, 2016 12:26 am
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Darwin F. Woodman Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo
La sinceridad era algo que me caracterizaba, cuando había que decirla y nunca había dicho las cosas a medias tintas, por eso cuando le dije a Darwin que le había echado de menos no mentía del todo, el hombre era una máquina al besar y ni se diga del tiempo que pasamos en el dormitorio, pero aparte de eso habíamos compenetrado mucho, tanto que incluso me había asustado cuando las cosas empezaban a tornarse mucho más serias, mucho más de todo y que en el fondo, intuí que tal vez no llegaríamos a nada solo a lastimarnos, el psicólogo era alguien a quien admiraba mucho y que le había tomado demasiado cariño como para joder la conexión que habíamos tenido.

-Un poco la verdad- note el matiz de sus palabras y rodé un poco los ojos, era divertido tener este tipo de relación pese a que teníamos bastante de no contactarnos y me alegro de sobremanera que no me hubiera cerrado la puerta en las narices por algo que hubiera quedado mal entre nosotros, di un trago a la copa que me dio y me deleite por el delicioso sabor del vino, Darwin siempre había tenido un gusto excelente para este tipo de detalles, admiraba eso en un hombre aunque tampoco era de los que deseaba que fueran todos los días –Pues te lo diré antes de que me corras por venir no solo como tú amigo sino con mi uniforme puesto- era una metáfora porque realmente iba vestido de jeans, todo informal, nunca había sido de los que usaba trajes en la oficina como el jefe o como un par de compañeros, era un policía de campo, usar un traje de marca no pegaba con lo que hacía diariamente.

Tome la carpeta y se la extendí para que la tomase, di otro trago más a la copa para ponerla con cuidado sobre la mesa de centro que tenía y admire de reojo su perfil, a mis ojos Darwin seguía igual de bueno que cuando lo conocí –Ábrela, por favor- le dije con suavidad al ver que no la abría –Como verás es un paciente tuyo del que hemos tenido un poco de acceso a su información personal y le han seguido a tu oficina- le mire apretando los labios un poco –Necesito información de su perfil psicológico, si es que puedes dármelo- la bomba había sido soltada, ahora solo faltaba que ardiera troya con su respuesta.

Solté el aire poco a poco y le mire, en la carpeta venía la foto de un hombre que parecía un empresario, pero detrás de su fachada se escondía demasiadas cosas horribles, necesitábamos solo algo que nos indicara si había posibilidad de atraparlo de alguna forma.

Lucas Earle
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Lun Mar 28, 2016 3:56 am
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Lucas Earle Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo


Darwin agradecía que pese a su relación más... fogosa hubiera terminado siguiera existiendo en su vida como un amigo. Nunca pensó a qué se debió que finalizasen su relación quizás era cosa del destino que tenía para ellos a personas distintas o simplemente que fueron demasiado tontos en el pasado por no aceptar sus sentimientos, pero ya no había vuelta atrás. Miró a Lucas con una sonrisa de arriba a abajo, pero con disimulo ya que no quería que le pillase observándole. La verdad es que se mantenía igual de bueno y guapo que siempre. Además tenía que admitir que eso de que fuera policía le ponía un montón. Sí podía ser una tontería pero la vida era corta y estaba para disfrutarla ¿no?

Cuando dijo "un poco", como un cosquilleo recorrió la columna del moreno y una sonrisa más amplia se dibujó en su rostro. Se empezaba a encontrar nervioso y agradeció que volvieran al tema profesional ya que era a lo que había venido, no a nada más... Con la copa en su mano escuchó sus palabras bebiendo de ella: Sabes que nunca te echaría de mi casa, al contrario - dijo guiándole el ojo con cierto matiz pícaro. Vio como le entregaba una carpeta y esperó a que hablase antes de hacer nada. Según le comentaba su rostro se iba frunciendo lentamente ya que la información de sus pacientes era un tema algo delicado. Depositó al copa sobre la mesa cogiendo la carpeta y encontrándose con un paciente. Comenzó a leerla por encima, ya que era un tema serio y necesitaba toda la información posible antes de tomar una decisión: Sí, es un paciente mío - confesó sin decir nada más mientras sus ojos se clavaban en la carpeta.

Después de unos segundos levantó la mirada hacia Lucas algo más sereno y le dijo: Me encantaría poder darte toda la información que necesitas pero.... no puedo sin una Orden del Juez, ya que sino rompería el juramento hipocrático y el que se metería en problemas sería yo- le dolía en el alma no poder ayudarle sin ese documento firmado por el Juez, si lo tenía no tardaría ni dos segundos en hacerle el perfil psicológico, pero si no... sus manos estaban atadas.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Lucas Earle el Lun Abr 18, 2016 10:29 pm
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Darwin F. Woodman Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo
No era ciego, claro que no. Darwin seguía siendo un hombre bastante atractivo. Me había gustado casi de inmediato y había sido muy curioso cómo es que ambos habíamos entablado una relación corta pero al final una relación donde había tratado de ser el hombre que muchos necesitaban. Sabía bien que cuando entregara el corazón podía volver a ser aquel joven loco que hacía toda clase de tonterías. Pero ya no era aquel joven. Alguna vez el hombre que me miraba de reojo sin que se me pasara por alto me dijo que los demonios del pasado había que exterminarlos, seguir adelante. Sabía que aquellas palabras venían del hombre que era como profesional y siempre había admirado lo que hacía. Pero yo sólo una vez había tomado una sesión y había sido con alguien diferente.

Cruce las piernas y coloque la copa sobre mi rodilla, llevando el dedo índice hacia la orilla de la misma y jugando con el círculo, repitiendo un par de veces mientras le veía. ¿No podía hacerlo? Sonreí casi internamente cuando una memoria vino a mi mente, me gustaban aquellos labios y eran tan besables que aparte esos pensamientos de mi mente y me concentre en la sala, siempre había sido un hombre con un gusto exquisito y se notaba con cada cosa que tenía en aquel lugar, luego volví la vista cuando el hablo y evite a toda costa aquellos labios, le mire a los ojos y sonreí. ¿Me creía tan tonto como para venir así? Aunque dolía un poco que nuestra amistad y anterior relación no influyera, pero también decía mucho de él, realmente me sorprendí.

-Me rompes el corazón de nuevo- bromee un poco y descruce la pierna para darle un trago a mi copa –Sin embargo la he traído conmigo, sé que esto no es muy simple. Pero podrías ayudarme mucho- y no mentía, el expediente de un criminal y un perfil por su parte podía ayudarnos bastante, así que lleve mi mano hacia mi camisa y saque un papel doblado. Había sido sencillo pedirle a mi Jefe una carta de un juez para que Darwin nos ayudara.


Lucas Earle
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Mar Abr 19, 2016 3:54 am
Thinking

Lucas Earle Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo

Darwin intentaba mantener el trabajo y la vida profesional por separado. Su primera norma era la privacidad de sus pacientes ya que sino era imposible que confiasen en él, era por eso por lo que no podía entregarle sus informes así como si nada ya que era algo muy personal. Darwin siempre era una persona moral y aunque le doliera no ser capaz de ayudar a su amigo no tenía otra opción. Si traía esa orden judicial colaboraría encantado ya que ante eso poco podía hacer. Mientras esperaba la contestación de su amigo no podía dejar de mirarle con curiosidad. Había pasado tiempo desde la última vez que se veían pero Lucas se veía igual de bien que siempre o mejor.

Cuando dijo que le rompía el corazón de nuevo una sonrisa incómoda salió de los labios de Darwin ya que a él también le hubiera gustado colaborar, pero antes de que pudiera contestar le entregó la orden judicial a lo que contestó: Si lo tenías haber empezado con esto, es mucho más rápido y legal - bromeó con una sonrisa mientras abría el papel para leer lo que pedía el juez. Al parecer tendría que darle todo el material que tuviera sobre su paciente, algo que iba a ser fácil pero que quizás ocuparía mucho espacio.

Ven, acompáñame - dijo Darwin mientras se levantaba y caminaba hacia su despacho. Parecía una librería con tantos libros, estanterías de madera, algo distinto al resto de la casa. El psicólogo no guardaba nada en el ordenador todo eran archivos escritos por su perfecta caligrafía. Buscó en la estantería por orden alfabético a su paciente y sacó un fichero que contenía su nombre y toda la información: Te puedes llevar este archivo, eso si pesa más de lo que puede parecer- dijo entregándoselo y sin soltarlo añadió: Pero cuando acabéis lo quiero de vuelta y así aprovechamos para volver a vernos- confesó mirándole a los ojos, ya que le gustaba tener la información de todos sus pacientes ya que aunque su memoria fuera extraordinaria en alguna ocasión le había jugado una mala pasada.

Darwin F. Woodman

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Mensaje por Lucas Earle el Dom Abr 24, 2016 10:47 pm
Thinking

Darwin F. Woodman Woodman Loft, Manhattan 07.30 PM 11 de Marzo
Una sonrisa se puso en mis labios cuando Darwin dijo sin más que sí tenía aquel efímero papel hubiera sido más sencillo, pero, admitámoslo. Quería un poco más de tiempo con él ¿Podía negarme a ello? Claro que no, después de todo teníamos una historia pequeña pero a su vez una historia que nos dejo tal vez con algo de más o tal vez era el “destino” de que ambos acabáramos por nuestro lado, como dos viejos amigos de la infancia que se visitaban de vez en cuando, porque, sinceramente. Yo quería una amistad con él, no era un novio resentido sí es que podía denominarme como novio a estas alturas, nuestro tiempo fue tan poco que tal vez definirlo como una relación de exclusividad iba más de acorde a nosotros que definirlo como un noviazgo.

Me puse en pie, llevando la copa conmigo y siguiéndolo hacia lo que parecía ser un despacho, él que utilizaba para trabajar y seguí impactado por lo bonito y espacioso que era aquel departamento, me intrigaba como aquel hombre sin duda había avanzado en su trabajo, pero no era más que era un psicólogo excepcional, tal vez alguna vez le invite una copa para charlar más como esos amigos que fuimos antes de hacernos exclusivos.

-Una disculpa Dar, quería más tiempo contigo- bromee, antes de que buscara el expediente, aún conservaba la copa en la mano que tome el contenido y admire toda su espalda, aquellos pantalones se ajustaban perfectamente a sus caderas, bajando por aquellas piernas y alce el rostro a tiempo de verlo girarse con un carpeta –Claro que sí, Darwin- tome el archivo, tenía razón al decirme que estaba pesado pero ya tenía en mi poder la información que necesitaba, solo faltaba analizarla con un experto de nuestro equipo –Por ahí hubieras empezado, estaré encantado de salir un día por ahí- no mentía y realmente era bueno pasar un tiempo con alguien con el que conviví, le consideraba un amigo antes que un novio y creo que por eso ambos quedamos bien, sin peleas tontas ni reclamos.
Lucas Earle
Localización :
Manhattan

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