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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Mensaje por Blue T. Grayson el Mar 15 Mar 2016 - 21:39
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Darwin.

Blue empezó a contar las personas que conocían su verdadera identidad. Estaba Theo, su vecino; Sybil, su mejor amiga; y Darwin, su médico-psicólogo, estaba a punto de decírselo a Sam, su maestro de aikido; y a Alexey, ¿su novio? Le relación de ambos aún estaba por verse. Tres personas ya eran suficientes para Blue, no quería involucrar a nadie más en esta vida de enmascarado que tenía ya que podrían sufrir consecuencias, o eso creía ya que no era muy conocido y normalmente recibía palizas en vez de darlas.

Por ejemplo hoy se había metido con unas chicas que intentaban atracar una tienda con bates de béisbol. A Blue le resultaba bastante conocida este tipos de escenas; las típicas chicas rebeldes que huyen del mundo y recorren cada estado de América en un coche mientras atracan para poder subsistir. Simplemente le parecía gracioso y cuando se encaró con aquellas chicas no pudo evitar soltar el comentario.

Esto no es el típico videoclip donde dos chicas lesbianas atracan tiendas para subsistir y huyen en su coche en busca de más emoción y aventuras —Les dijo a las jóvenes y a cambio recibió un sinfín de golpes con el bate. Podía haber retenido a las chicas pero fue idiota pensando en que no harían daño, débil pensar que el sexo femenino era menos fuerte que el masculino. Con esta paliza aprendería a no subestimar a las mujeres y más cuando convivía con dos.

Recibió golpes por todos los lados, hasta en sus partes bajas, acabó rompiendo un escaparate con cristales incrustados en sus brazos y algunos pocos en su cara. Tenía suerte de tener unos dientes perfectos y resistentes ya que cuando empezó a escupir sangre no soltó ninguna muela. Resumiendo, las chicas escaparon y Blue tuvo que salir corriendo mientras cojeaba de la pierna izquierda para no recibir más golpes de parte del propietario.

Soy yo, Blue, ¿estás despierto? Lo siento… necesito ayuda —dijo el chico mientras daba portazos a la puerta y se desangraba en la entrada del loft de Darwin; el médico ya nombrado. Estaba cerca de su casa, entre comillas, y no podía ir al hospital con esas pintas y menos cuando le preguntarían cómo se hizo todo eso y porqué demonios iba disfrazado. Darwin era más discreto con las preguntas y sabía guardar un secreto, además estaba muy apegado al hombre ya que le contaba sus problemas personales desahogándose con él, pero Blue también animaba al otro para que le contara lo que le afligía y así intercambian datos personales íntimos.
Blue T. Grayson
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Vagando por la ciudad

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Mensaje por Darwin F. Woodman el Miér 16 Mar 2016 - 11:14
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Blue.

Darwin hoy había terminado bastante tarde su trabajo. En el hospital hoy había tenido muchos pacientes con traumas por un accidente colectivo que hubo hace unos días. Tenía mucho trabajo y el día pocas horas, Tuvo que incluso posponer algunas de sus citas en su casa, ya que no le daría tiempo y no le gustaba. Darwin desde fuera podía parecer frío y superficial, pero siempre estaría dispuesto a ayudar a los demás, por eso trabajaba en lo que trabajaba, para poder ayudar a la gente ya que él mismo lo había pasado muy mal.

Normalmente se quedaba hasta altas horas de la mañana con documentos y fichas de sus pacientes, ya que pese a que creía que las nuevas tecnologías eran muy buenas para la sociedad, también eran malas y no tenía ni un sólo dato de sus pacientes en el ordenador. Quizás en eso era de la vieja escuela, pero pensaba que era más seguro. Habían pasado las doce de la noche y el psicólogo seguía enfrascado en organizar sus informes ya que era algo maniático. Incluso tenía una gran taza de café concentrado para poder mantenerse despierto.  Culpaba a su TOC por esos comportamientos, pero le gustaba dejar las cosas bien organizadas antes de irse a dormir ya que sino no podría.

Era fácil que se quedase dormido en su despacho y no fue hasta que la puerta sonó que de percató de aquello. Abrió los ojos extrañado ya que no sabía quien sería. Caminó hacia la puerta y miró por la mirilla sorprendiéndose. Rápidamente abrió la puerta para que el joven pasase: ¿Blue? ¿Pero que te ha pasado esta vez? - preguntó mientras cerraba rápidamente la puerta detrás de él ya que no quería que nadie se diera cuenta. Sabía que tendría que limpiar la sangre luego pero no le importaba. Ayudó a caminar a Blue hasta su cocina cogiéndole con un brazo para que le fuese más fácil llegar.

Espera aquí que voy a por el botiquín - dijo mientras acudía al baño a coger una gran maleta con material necesario para intentar curarle. No solía hacer demasiadas preguntas, ya que sabía todo lo que el joven hacía y le parecía bien aunque peligroso. De todas formas ahora lo importante era sanarle. Volvió a la cocina y abrió el maletín. Se acercó a su cara con cuidado, y la giró suavemente:¿Te has tirado por una venta o qué?- tenía pequeños trozos de cristal en la cara y además tenía manchas de sangre por su cuerpo, tendría que quitarle primero los cristales y luego tendría que revisarle para ver que posibles heridas tenía. Había hecho bien al venir a verme ya que el hospital habría hecho muchas preguntas: Cuando llamaste a la puerta pensé que sería otro tipo de persona - bromeó pícaramente arqueando sus cejas, para liberar tensión en el ambiente ya que a simple vista le habían dado una paliza sorprendente, pero nada que no pudiera recuperarse.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Blue T. Grayson el Jue 17 Mar 2016 - 9:42
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Darwin.

Nada bueno —respondió a su pregunta mientras entraba al lujoso loft de Darwin dejando un pequeño rastro de sangre tras él. Con dificultad entró en la cocina esperando al otro mientras traía el botiquín. Se apoyó en la encima esperando mientras su cuerpo sufría contusiones en diferentes puntos de su cuerpo. Dolía como infiernos pero no podía ahora hacer nada para calmar el maldito dolor. Por suerte no tenía muchos cristales incrustados en su cara, éstos eran pequeños, y no le dejarían cicatriz ya que no eran profundos. Era un alivio ya que la cara bonita de Blue le abría muchas puertas aunque él no sabía esto ya que se consideraba feo.

Hizo una mueca de dolor y soltó un leve gruñido cuando el otro le cogió del rostro, le dolía aquello pero no se quejó mucho, quizás se merecía más golpes por las estupideces que hacía por la noche, intentar salvar NY del crimen era una misión imposible y estúpida pero el chico tenía siempre esperanzas incluso en personas al borde de la desesperación o rozando el límite que hay entre lo bueno y lo malo. Veía lo positivo de la gente y era un punto positivo que tenía el muchacho.

Casi —respondió —. Intenté parar un atraco en una tienda pero las chicas tenían unos bates bien grandes y de metal y me dieron una buena paliza con ellos —resumió el relato mientras soltaba algunos quejidos cuando el otro le tocaba. No puso evitar reírse por el último comentario del hombre y eso le costó una tos seca y con dolores —. Así que por eso estabas despierto tan tarde, habías contratado a un acompañante nocturno para satisfacer tus placeres —dijo intentando reprimir la risa —, lo malo es que llegó uno ensangrentado, con heridas y con disfraz, ¿no sé sí te va la mezcla entre disfraces y sadomasoquismo? —bromeó ahora sin reprimir la risa y paró a los instantes porque le empezó a doler las costillas.

¿Cómo ves el diagnóstico, doc? —preguntó esperando a que el otro le hubiera revisado los daños aunque quizás tendría otros más por debajo de su traje.

Blue T. Grayson
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Jue 17 Mar 2016 - 10:38
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Blue.

La sangre caía del cuerpo de Blue, pero parecía más alarmante de lo que realmente era, ya que si era capaz de caminar quizás no tenía heridas muy graves, aunque la adrenalina del momento podía hacer eso posible. Se encargaría más tarde de la sangre, ya que lo primero era el castaño. No hacía falta ser un experto en lenguaje corporal para darse cuenta del dolor que estaba sufriendo Blue. En su interior agradeció que los cristales de su cara no fueran muy profundos ya que tenía un rostro muy bonito como para echarlo a perder así. Además Darwin no era buen cirujano, ya que se había especializado en otra cosa, y no le gustaría dejarle ninguna cicatriz en ese perfecto rostro.

Le preocupaba bastante la salud de Blue, no era sano lo que hacía además no estaba preparado y era una misión imposible, ya que una sola persona no podría limpiar la ciudad de delitos, y menos una como Nueva York. Buscó en su botiquín unas pinzas, desinfectante y un trapo ya que le quitaría los cristales de la cara. No pudo evitar soltar una risa cuando le dijo que habái sido pegado por unas chicas.

Perdón, no era mi intención - dijo disculpándose por la risa, pero aunque fueran mujeres si le superaban en número y armas no tenía nada que hacer, ni Darwin- Pues te han pegado con fuerza ya que estás hecho polvo - confesó ya que no tenía muy buena pinta. Comenzó a extraer delicadamente cada uno de los cristales de su rostro colocándolos en el trapo y luego pasando el desinfectante para que se curase bien la herida: Como me conoces - bromeó viendo como le costaba reírse, seguro que tenía una costilla fracturada ya que si esa barra de metal le dio de lleno sería lo más probable - Pero creo que hoy voy a pasar del sadomasoquismo, aunque lo del disfraz no lo descartes- añadió bromeando con una sonrisa.

Terminó de quitarle los cristales y limpiarle las heridas que tenía cuando escuchó su pregunta: La cara no ha pasado nada serio, algún moratón y las heridas pequeñas de los cristales, pero.... voy a necesitar que te quites el traje, estoy casi seguro que tienes una costilla rota- confesó mientras le miraba. Sabía que la situación podía ser algo vergonzosa, pero Darwin estaría más que encantado- Además sería bueno que te dieras una ducha para eliminar la sangre y ver las heridas- muchas veces las heridas eran pequeñas pero con mucha sangre por eso era mejor limpiarlas y luego examinarlas: Ven que te acompaño al baño- dijo extendiéndole su mano para que le usase como apoyo.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Blue T. Grayson el Vie 18 Mar 2016 - 11:59
Hell is better
Loft de Darwin – 04:01 am — Darwin.

Comprendió que se reiría, muchos hombres subestimaban a las mujeres pero no era así, para nada, Blue aprendió a que no debería subestimarlas más. No dijo nada más el castaño ya que estaba concentrado en que el otro le quitara los cristales de la cara y no soltar algún quejido del dolor que conllevaba esto, lo bueno es que eran cristales pequeños y no se le incrustaron profundamente, también poseía algunos cortes pequeños pero sin cristales a la vista. La peor parte fue cuando echó el desinfectante ya que no pudo reír su broma porque eso le escocía bastante. No se quejó demasiado ya que había pasado por cosas similares o incluso peores, pero sobrevivió como ahora.

Con un suspiró y esfuerzo se incorporó pasando un brazo por el cuello de Darwin para que éste le ayudara a moverse hacia el baño del susodicho. Ahora no estaba con muchos ánimos de darse una ducha y menos sí se tendría que desnudar y mostrar sus partes íntimas delante del otro. Blue era vergonzoso con estas cosas y mostraba su timidez cuando sacaban los temas personales en la cama, todo porque era virgen y tenía cero experiencia. Hace poco había besado al primer chico en toda su vida y la verdad es que no le resultó tan desastroso como pensó.

¿También mis calzoncillos? —preguntó cuando se hubo quitado el traje y mostrando su blanco cuerpo con los calzoncillos de DC cómics, sus preferidos, con las pocas fuerzas que le quedaban se tapó como si fuera un instinto la zona de sus partes íntimas con sus manos aunque tuviera puesto los boxers. Le costó también quitarse aquellas botas que llevaba junto al traje verde pero lo logró con ayuda del otro. Se notaba una leve hinchazón y moratón en la parte de las cotillas, la zona derecha, por eso le costaba reírse y le dolía. Esperó que no las hubieran roto porque si no sería mucho más complicado. Tenía otros cortes por sus piernas, no muy graves, y su torso seguía intacto por suerte ya que sólo le habían pegado un rodillazo en el estómago. Su cabeza era la que había sufrido más, incluso se le abrió una pequeña brecha en la zona capilar casi indetectable.

Blue T. Grayson
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Vie 18 Mar 2016 - 12:26
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Blue.

Darwin no subestimaba a las mujeres, para nada, pero la situación en su cabeza había sido graciosa, no lo podía negar. El psicólogo ya había hecho esto alguna otra vez, por lo que no le resultaba costoso limpiar su cara de los cristales y las heridas. Notaba por la expresión en la cara de Blue como le escocía cada vez que le echaba el desinfectante, pero era eso o que se infectase, y no bajo la supervisión de Darwin. Además era muy perfeccionista, por lo que intentaría hacerlo con el mayor cuidado posible.

Finalmente le ayudó a levantarse y caminar hasta el baño. Sabía que era un poco molesto, pero luego se sentiría mejor ya que con la sangre resultaba difícil determinar donde había heridas. Además así podría limpiarse algún trozo de cristal que tuviera por el cuerpo. Darwin no era nada pudoroso, al contrario, era más bien liberal pero si de algo conocía al joven sabía que era justo lo contrario, por eso intentaría hacerlo lo menos incómodo para él.

Le ayudó a quitarse la ropa con cuidado sin poder evitar en fijarse en su cuerpo, dibujando una leve sonrisa ya que Blue no estaba nada mal. Por suerte sólo tenía un moratón en la zona abdominal y algún corte más, cuando le dijo lo de los calzoncillos negó con la cabeza y dijo: No, no hace falta, aunque si quieres no te lo voy a negar- bromeó con una sonrisa y guiñando un ojo ya que no le importaría pero no quería incomodarle- ¿Necesitas mi ayuda para ducharte? ¿O vas a poder tú solo? - ya que a lo mejor si le iba a dar mucha vergüenza no le importaba que le avisase cuando terminase, así le daría tiempo a limpiar la sangre que se encontraba en la puerta de su casa. Sí, no había dejado de pensar en ello todo el rato, pero sería su TOC.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Blue T. Grayson el Lun 21 Mar 2016 - 18:40
Hell is better
Loft de Darwin – 04:13 am — Darwin.

Esbozó una sonrisa con menos timidez que antes. Por lo menos no debía desnudarse del todo delante del tipo pero sí se iba a duchar pues sí acabaría quitándose los calzoncillos porque eran los únicos que llevaba y no quería pedirle unos prestados al otro, probablemente le quedaría un tanto grandes. El humor que a veces tenía Darwin le hacía poner nervioso, es cierto que a veces incitaba un poco a aquellos comentarios promiscuos pero sin tener algún fundamento ya que Blue lo decía de simple broma.

Puedo ducharme yo solo, gracias —le dijo metiéndose en la ducha y ya cubierto pudo quitarse lo sobrante y tirarlo por arriba para que cayera fuera de la ducha —. Cuidado —le dijo por si Darwin aguardaba afuera. La cara entera le ardía y su cuerpo seguía entumecido, le habían dado en diferentes partes con los pates que no lograba distinguir dónde le dolía más o menos, al final su cuerpo decidió producir un dolor general. Abrió el grifo dando un pequeño paso hacia atrás al notar el contacto frío del agua con su cuerpo. Esperó a que se calentara para así poder resguardarse debajo, no tardó demasiado así que cerró los ojos y se relajó mientras el agua hacía el trabajo de limpiar las heridas que tenía al igual que la sangre.

Ya estoy —dijo al cabo de un rato. En un principio el agua salía limpia de arriba pero acababa cogiendo una tonalidad escarlata tras descender y perderse en las cañerías. Salió de ahí con dificultad cogiendo la primera toalla que tenía al lado y se secó con cuidado terminando por envolver ésta en su cintura mientras esperaba a la aparición del otro —. Espero que no se me caiga la toalla —le dijo ya que se encontraría en una situación completamente embarazosa si ocurriera.

Blue T. Grayson
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Lun 28 Mar 2016 - 10:24
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Blue.

Darwin era una persona que le gustaba coquetear con la gente que le resultaba atractiva, no era nada malo, por lo que no se sentía mal, además le gustaba ver a Blue en esas situaciones ya que no siempre era predecible. Se giró sobre sus pies ya que no quería irse demasiado lejos por si pasaba algo y escuchó como entraba en al ducha y lanzaba el calzoncillo que caía al lado del moreno. El psicólogo no pudo más que esbozar una sonrisa: si necesitas algo grita - confesó mientras dejaba la puerta del baño abierta y se dirigía a la cocina.

La sangre de su recibidor seguía rondando sus pensamientos, además que si alguien lo veía seguramente tendría preguntas que el castaño no iba a responder. Cogió un paño, un cubo y la fregona y abrió la puerta de su casa limpiando lo que había ahí sin dejar ni rastro, al igual que el camino de sangre que había desde la puerta hasta la cocina. Tenía que admitir que era algo obseso con el orden y limpieza, pero lo tenía bastante controlado o eso pensaba él. Además no podía dejar la sangre o se secaría y dejaría manchas. Por suerte todo quedó como nuevo. Se limpió las manos en la cocina y caminó hacia el baño encontrándose a Blue cubierto sólo por una toalla y no pudo más que morderse ligeramente el labio.

Yo también lo espero, sino no seré responsable de mis actos- comentó con una sonrisa mientras le ayudaba a volver a la cocina, ya que ahora le veía mucho mejor el cuerpo. Deslizó suavemente sus manos por la zona de las costillas sin apretar, pero tenía una fisurada ya que tenía toda una zona amoratada: Bueno, no es rotura, que es lo bueno, pero vas a necesitar una semana de reposo, ya que sino te va a costar recuperarte - dijo mientras seguía examinando su cuerpo, consciente de que estaba tocando el perfecto y tonificado cuerpo de Blue, pero había ido a eso  ¿no?. Una sonrisa mental inundó los pensamientos de Darwin y comprobó como tenía un corte algo más grande en el abdomen y el dijo: Te tengo que coser eso, y desinfectarlo, pero por lo demás creo que sobrevivirás- confesó mirando con una sonrisa al joven.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Blue T. Grayson el Miér 30 Mar 2016 - 12:42
Hell is better
Loft de Darwin – 04:33 am — Darwin.

Blue esbozó una sonrisa un poco tímida cuando le dijo aquello. En verdad esperaba que no se le fuera la toalla al suelo porque si no tendría que sufrir un ataque de incomodidad y soportar como sus mejillas y orejas se enrojecían hasta límites insospechables. Volvió a la cocina con la ayuda del otro y dejó que el otro tocará su cuerpo para ser sí tenía más heridas. Cerró levemente los ojos poniendo una mueca de posible dolor pero en verdad no le dolió ya que el otro tuvo cuidado, cosa que agradeció.

Suspiró cuando le dio el resultado final y asintió con la cabeza. Se tomaría unas pequeñas vacaciones antes de volver a la acción aunque igual se replantearía dejarlo por un largo periodo y dedicarse más a su futuro. El corte que tenía en el abdomen no le hizo mucha gracia ya que debería coserlo y eso le asustaba un poco, seguro que después le quedaría marca y no quería que sus futuros hijos preguntaran en donde se hizo eso para evitar responderles la verdad.

¿Me siento? —preguntó ya que si debería coser sería mejor sentado o tumbado la verdad es que ni idea tenía así que esperó a las indicaciones del otro —. Espero que no duela mucho, soy un chico sensible —dijo bromeando soltando una risita. La verdad es que se sentía como la mierda ahora mismo y solamente quería tumbarse y descansar unas cuantas horas.
Blue T. Grayson
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Mensaje por Darwin F. Woodman el Vie 1 Abr 2016 - 9:45
Hell is better
Loft de Darwin – 03:51 am — Blue.

Darwin era una persona que solía coquetear bastante con la gente, pero de forma sana, ya que nunca forzaba ninguna situación. Además tenía que admitir que Blue le caía especialmente bien.  Eso sumado a que siempre le gustaba ayudar a los demás hacía que esta situación no fuera incómoda para el psicólogo. Esperaba que por lo menos Blue no se sintiera incómodo, además había sido él el que había acudido a su casa, por lo que consideraban que tenían confianza suficiente.

Darwin no era cirujano, no, pero si que sabía cerrar una herida sin necesidad de dejar una gran cicatriz, ya que odiaba cuando los médicos trataban a las personas como si fuera carne de carnicería y sin importarles el aspecto de como iba a quedar. Por suerte no era nada grave y con descanso estaba seguro de que conseguiría mejorarse rápidamente, además así pudo aprovechar para tocar el cuerpo del joven.

Es mejor que te tumbes, además así vas descansando - dijo con una sonrisa mientras que con un gesto le señalaba el salón para que se fuera a tumbar ahí: No te preocupes, te pondré un poco de anestesia, no hay necesidad para que te duela de más - Un poco de anestesia local sería bueno ya que le permitiría coserlo sin que el otro sufriera nada. Cogió una pequeña jeringa que llevaba dentro la anestesia y el resto de materiales para coserle la herida. Lo bueno es que no era muy grande y seguramente sanaría rápido: ¿Y vas a tomar unas pequeñas vacaciones? Lo digo porque las costillas tienen que sanar bien - confesó mientras se sentaba a su lado para empezar.
Darwin F. Woodman

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Mensaje por Blue T. Grayson el Miér 18 Mayo 2016 - 3:08
Hell is better
Loft de Darwin – 04:33 am — Darwin.

Observó la jeringuilla y rápido negó con la cabeza —. No te preocupes por la anestesia, creo que podré aguantar los puntos, he aguantado la paliza de las chicas así que no creo que sea peor que eso —bromeó para calmar un poco el asunto, además, ya le habían dado puntos otras veces y la verdad es que no necesitó anestesia —. Sí, me tomaré unos días de vacaciones así podré mejorar y meditar —asintió con la cabeza observando a su amigo con una sonrisa entre sus labios, la verdad es que no sabía cómo agradecerle por toda la ayuda que le había dado a lo largo de todo este tiempo, encima guardarle un secreto como aquél tenía mucho mérito.

Se acomodó mejor esperando a que el otro comenzara la operación y se contuvo las ganas de gritar. Se comportó como un buen chico y estuvo todo lo tranquilo que pudo hasta que terminó el otro de sanarle el tajo, tampoco le había dolido lo suficiente para gritar y tenía la expectativa de que iba a ser algo peor de lo acontecido; pero al final todo marchó a la perfección.

Cerró levemente los ojos llevándose las manos a su rostro para taparlo, estaba sudando y notaba punzadas de dolores en su pecho —. ¿Quedará cicatriz? —preguntó esperando una negación como respuesta sabiendo que era bastante difícil que no quedaran secuelas —. Gracias, no sé cómo agradecerte todo esto —quitó las manos de su rostro para mirar al ajeno y sonreírle —. Al parecer salvas más vidas tú que yo —bromeó e intentó reírse pero eso le costó un dolor fuerte en las costillas y una tos seca que paró en unos segundos.

Blue T. Grayson
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Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 19:38
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