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Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
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Stardom
26
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Mensaje por Invitado el Jue 24 Mar 2016 - 1:42
We are Warriors!


March 16, 2016

Sin duda aquél había sido su peor miércoles de toda su vida, su móvil se quedó sin batería por lo que la alarma no sonó, tenía aquella extraña sensación en la cama de que estaba más tiempo de lo debido en ella, y así era, llevaba treinta minutos más en ella de lo normal. La mediana de los Woodman se levantó cuál alma endiablada corriendo de aquí para allá por la casa porque si tardaba mucho más iba a llegar tarde a su trabajo. Lo segundo que le pasó fue tirarse el café por encima con las prisas por lo que perdió más tiempo tomando otro conjunto de su ropero. Despertarse tarde, tirarse el café, y rematar, el coche no arrancar. Salir corriendo hacia el metro cercano, ya llegaba tarde, al menos no tenía ninguna reunión, y mucho menos tenía juicio, sino ya estaría tirándose de los pelos en aquél preciso momento.

Y allí estaba en su trabajo, mal peinada, con necesidad de tomar un café con urgencia para levantarse el ánimo, y con una pila de papeles que no sabían de dónde habían salido, le hacía falta una becaria o una secretaria. Después de bajar a un café a la cafetería cercana a su trabajo la mañana tomó otro color, al igual que el ánimo de Brook que ya había puesto buena cara. Ojeó los mensajes de su móvil después de dejarlo cargando en su despacho, hoy había partido de los Warriors contra los Knicks, hacía unos días que no veía a Darwin así que iba a matar dos pájaros de un tiro. Se dispuso a teclear en su teléfono un whatsapp al mayor. – "Esta noche NBA en tu casa, yo llevó la comida." – De cena, comida japonesa, Darwin moría por ella, y a Brooke también le encantaba.

Con su trabajo finalizado, a escasa dos horas para el comienzo del partido, hizo el pedido a un japonés cerca del loft de su hermano, le daba el tiempo suficiente para ir a casa ducharse, cambiarse de ropa e ir a por la comida antes de pasarse. A escasos quince minutos, ya estaba llamando a la puerta de su hermano, como no con su camiseta de Curry puesta y con la comida que olía deliciosamente.

Una vez este abrió la puerta le dio un fuerte abrazo al grandullón, al menos lo era para ella. – Mira lo que traigo. – Se le escapó una amplia sonrisa y una risilla para tenderle ambas bolsas de comida. – Comida de la que te vuelve loco, espero que tengas cerveza. – Añadió antes de cerrar la puerta del loft.


Con Darwin F. Woodman en Darwin's Loft el 16/03/2016

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Mensaje por Darwin F. Woodman el Lun 28 Mar 2016 - 10:32
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March 16, 2016

Hoy el día estaba siendo algo más largo de lo habitual. No había acudido al hospital ya que hoy tenía el día libre ahí, pero sin embargo tenía su sus pacientes privados que le llevarían todo el día. Por la mañana pronto como siempre salió a correr por los alrededores del barrio, se dio una ducha y comenzó a pasar pacientes por su casa con diferentes problemas. Tenía de todo, problemas familiares, personales, traumas.... Darwin le encantaba ver como la mayoría de pacientes progresaba aunque fuera muy lentamente, pero algo era algo.

El problema era que tenía dos pacientes que no conseguía mejorar, y hoy había tenido a ambos en su casa y eso le había amargado el día, por suerte su hermana le devolvió la sonrisa con su mensaje, ya que le apetecía pasar tiempo con la morena:

"Aquí te espero, yo pongo la bebida
-D"


Le devolvió el mensaje con una sonrisa con ganas de que llegase ese momento. Terminó su día y preparó su gran salón con preciosas vistas a la ciudad para ver el partido. Se encontraba metiendo más cervezas en el frigorífico cuando oye el timbre. Camina a paso rápido a la puerta y abriéndola, recibiendo el abrazo de la pequeña: Que bien me conoces - dijo besándola en la cara mientras le ayudaba con las bolsas: La duda ofende, por supuesto que tengo cervezas- confesó mientras caminaban hacia el salón, donde justo había unas cuantas cervezas con hielo preparadas. Miró a Brooke y dijo: Parece que nos hemos puesto de acuerdo- ya que él también llevaba la camiseta de Curry.

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Mensaje por Invitado el Mar 29 Mar 2016 - 15:56
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March 16, 2016

Sonrió ampliamente con el beso en la cara para devolverle uno sonoro y con fuerza después del abrazo. – Y tanto que te conozco, como la palma de mi mano. – Se rió por un momento. Cerró la puerta del loft para continuar hacia el interior. – Un partido de basket sin cerveza no es un partido de basket. – Añadió para ver que él también tenía la camiseta de Curry que ella le había regalado. – Curry Power. – Levantó la mano con el puño cerrado.

Dejó a su hermano por un momento en el salón sacando la comida de las bolsas para ella ir por las cervezas al frigorífico. - ¿Cómo ha ido el día? – Preguntó al volver con un par de botellines y el abridor en las manos. Se descalzó al llegar al lado del sofá y dejó las bebidas sobre la mesa para sentarse con los pies hacia un lado en el sofá. – Por cierto, mi coche ha vuelto a no querer arrancar, lo tengo que llevar de vuelta al taller. – Rodó los ojos al recordar el hecho. – Así que me he tenido que venir en metro.

Tomó el mando de la televisión y buscó el canal que iba a retrasmitir el partido. Apoyó una de sus manos sobre la parte superior del sofá después de abrir su cerveza y se giró hacia el lado dónde estaba Dar. - ¿Y Mini-Woodman por dónde anda? – Hacía unos días que tampoco veía al pequeño de los Woodman, ese desastre que tenía por hermano y que la llamaba cada vez que se metía en un problema, por ser su hermana y por ser su abogada también.



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Mensaje por Darwin F. Woodman el Miér 30 Mar 2016 - 11:07
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March 16, 2016
Brook sería la única persona que conocía al cien por cien a Darwin ya que habían pasado por tantas cosas juntos que era imposible no saberlo todo el uno del otro: Eres una afortunada- dijo bromeando cuando comentó que le conocía como la palma de su mano: #CurryForever - dijo sonando demasiado viejo como para decir ese tipo de cosas y rápidamente soltó una carcajada ya que con su hermana se permitía a sí mismo bajar esa fachada que siempre ponía para no dejar entrar a nadie.

Fue al salón sacando la comida que tenía una pinta increíble, cuando escuchó la voz de su hermana llegar: Bueno.... deprimente, pero es lo que me toca ¿Y tú? ¿que tal te ha ido hoy? - confesó sin dar demasiadas explicaciones ya que tampoco podía hablar de sus pacientes por el secreto de confidencialidad, pero lo había definido perfectamente, su día había sido deprimente. Cogió una de las bebidas abriéndola para darle un trago escuchando el problema del coche de su hermana: Me tienes que dejar que te compre uno nuevo.... no se como puedes seguir conduciendo esa chatarra - quizás Darwin exageraba, pero sólo quería lo mejor para sus hermanos, y además el dinero no era un problema en su familia- La próxima vez sabes que puedes coger mi coche - confesó ya que Darqin tenía dos y casi nunca los usaba ya que prefería ir con su chofer. No le gustaba conducir por Nueva York... le extresaba.

Se acomodó en el sillón esperando a que empezase el partido cuando escuchó como preguntaba por Kyle: Hace días que no se nada de él.... y no se si eso es bueno o malo - confesó ya que normalmente siempre que se metía en problemas era cuando escuchaban de él: Me pasaré un día de estos por su casa, a ver que es de él - bromeó con una sonrisa.



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Mensaje por Invitado el Sáb 2 Abr 2016 - 1:54
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March 16, 2016

Sonrió ampliamente antes las palabras de su hermana mayor, si, era afortunada, afortunada de haberlo tenido tanto tiempo junto a ella, de tenerlo como hermano y de encontrar su apoyo incondicional todos los días de su vida, y lo único que podía hacer la castaña era devolver aquél amor incondicional fraternal de vuelta.  – Lo sé, la más afortunada del mundo. – A excepción de aquella persona que hiciera feliz a su hermana y terminara a su lado, esa si que iba a ser la más afortunada del mundo por tenerlo. Se rió a carcajadas con el Curry Forever senil de su hermano.

Torció el gesto al escucharle, no le gustaba que todo su día entero fueran malas noticias, pero era el precio que tenía que pagar por su oficio. – Me desperté tarde, tiré el café y el coche no arrancó. Mañana redonda. – Hizo una o con el pulgar e índice con el resto hacia arriba. – Es mi chatarra. – Se rió, llevaba desde los dieciocho con él y aún no lo había cambiado, normal que ya pidiera la jubilación. - Y en el caso de que fuera a cambiarlo ya me lo compraría yo. – Terminó sonriendo no dudaba que su hermano tuviera buen gusto, porque le gustaban los dos coches que tenía, pero prefería ella misma comprarse su coche. – Nah, una línea de metro y estoy en el trabajo. Lo mismo tengo que tomar para llegar aquí y luego ir al trabajo en tu coche. – Se terminó por encoger de hombros.

Tomó uno de los cartones de comida que había sobre la mesa con los palillos correspondiente. – Estoy preocupada por él, siempre se mete en problemas. – Negó con la cabeza para empezar a comer mientras echaban los resúmenes antes del partido.




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Mensaje por Darwin F. Woodman el Mar 5 Abr 2016 - 9:48
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March 16, 2016

Darwin estaba muy orgulloso de sus hermanos, vale, quizás más de Brook ya que había hecho algo de provecho con su vida, y siempre sería su ojito derecho, ya que la amaba con todo su ser. Y nunca permitiría que le pasase nada malo, por eso cuando contestó diciendo que era muy afortunada no pudo más que abrazarla de nuevo. Era extraño que Darwin fuera tan cariñoso y cercano con alguien, pero sólo lo era con su familia, por lo que a su hermana no le resultaría extraño.

Era normal que el psicólogo quisiera lo mejor para su hermana, por eso le ofrecería todo lo que estuviera a su alcance. No pudo evitar sonreír ante la ironía de su mañana, había días que el también los tenía malos que parecía que el universo se había puesto en su contra: Prométeme que antes de que acabe el mes tendrás un coche nuevo, me da miedo que conduzcas en esa chatarra no es seguro - confesó algo preocupado ya que el coche tenía demasiados años y ya estaba desgastado - Está bien, si tu te sientes cómoda con ir al metro no te lo voy a negar - No, Darwin nunca había usado el metro, quizás podía pecar de esnob, pero no podía evitarlo además el metro olía demasiado mal para él- Pensaba dejarte el coche no te iba a hacer venir todos los días- aclaró de todas formas ya que él sólo lo usaba en su tiempo libre y sino siempre tendría a su chófer.

Ni que lo digas... cada vez que suena el teléfono tengo miedo de que se trate de él - bromeó con una sonrisa ya que aunque iba de broma en ocasiones se preocupaba en serio, aunque casi siempre llamaba primero a Brook, quizás porque era abogada y porque no le trataba como un hijo- Crucemos los dedos para que por lo menos todo vaya bien - confesó con una sonrisa mientras tomaba unos palillos y comenzaba a comer.


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Mensaje por Invitado el Jue 7 Abr 2016 - 14:16
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March 16, 2016

Elevó por un momento la mirada hacia el techo, haciendo una mueca con los labios y optando por aquella pose pensativa, cambiar su chatarra, por dinero no sería, pero aunque quisiera a su chatarra Dar tenía razón de que ya era hora de cambiarlo. – Quizás lo haga, pero tienes que venir conmigo, tú tienes mejor gusto que yo y seguro que sabes más de coches. – Volvió la mirada a Darwin mientras le hablaba ye terminó por sonreír. – El metro no tiene nada malo. – Negó con la cabeza. - Hombres… Ni que te fueran a pegar algo. – Terminó por echarse a reír ante aquella faceta de su hermano de no pisar el metro. – Bueno, el que tú quieras. – El problema de ella era que necesitaba coches pequeños, porque en los grandes se perdía dentro.

Hablar de Kyle era hablar de llamadas para que los sacara de sus problemas, un día de estos llamaría porque seguramente habría dejado a alguna preñada en alguna de las fiestas a las que asistía, o algo peor. Todo aquello le preocupaba a la castaña pero no había forma humana de controlar a Kyle a menos que fuera encadenándolo en una habitación porque era todo un torbellino. – Yo también tengo ese problema. – Comió un poco más de comida mientras continuaban con la conversación. – Estoy por ir a buscarlo para ver cómo está. – Asintió con la cabeza, tenía que hacer su función de mama pato con sus dos niños.

Se inclinó hacia delante para tomar la cerveza de la mesa, viendo como empezaban a dar el quinteto inicial de cada equipo en la retransmisión del partido, el mismo de siempre, no había lesionados y llevaban una buena racha, ¿así que para que cambiar? Curry, Thompson, Barnes, Green y Bogut.


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Mensaje por Darwin F. Woodman el Vie 8 Abr 2016 - 9:53
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March 16, 2016

Finalmente sonrió cuando su hermana accedió a comprarse un coche nuevo y no pudo evitar sentirse feliz cuando le pidió su ayuda y con una sonrisa asintió diciendo: ¡Claro! eso ni se pregunta, por supuesto que te voy a acompañar - confesó ya que Darwin sabía algo de coches, para nada era un especialista, pero sí que tenía cierta afición. Sonrió moviendo la cabeza hacia los lados cuando mencionó aquello sobre el metro. Claramente no es que no lo cogiera porque le daba miedo, no lo cogía porque para él tardaba demasiado, no le gustaba esperar y encima el nivel de limpieza del metro era cuestionable, y con el TOC de Darwin era un infierno: Digamos que soy una persona cómoda, me gusta ir en coche- confesó con una sonrisa. Cuando accedió a mientras coger un coche suyo decidió que le daría uno que era más pequeño y cómodo: Está bien luego coges las llaves- confesó mientras la miraba con una sonrisa.

Si algo quedaba claro es que a Kyle era difícil dominarle y controlarle. Era muy rebelde y le gustaba ir por libre, Darwin siempre intentaba aunque resultase pesado visitarle de vez en cuando ya que cuando no lo hacía se metía en problemas. El problema es que era difícil dar con él, ya que no paraba de un lado a otro: Si vas avísame y te acompaño - confesó mientras comía un poco de su comida.

Estaba especialmente deliciosa, eso o tenía mucha hambre. Se comenzaron a centrar en el partido, ya que al fin y al cabo a eso habían quedado. Tomó su cerveza una vez hubo comido lo suficiente y se recostó en el sofá. Algún que otro comentario el psicólogo lanzó a la pantalla como si los jugadores le fueran a oir, pero por suerte iban ganando.


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Mensaje por Invitado el Mar 12 Abr 2016 - 12:26
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March 16, 2016

Ante la afirmación de su hermano en su rostro apareció una sonrisa bastante alegre e infantil por saber que su hermano le ayudaría en elegir su futuro próximo coche. – Soy la mujer más afortunada del mundo. – No se iba a hartar de decirlo una y otra vez, porque se sentía realmente así. Alzó ligeramente una ceja e hizo un movimiento divertido y snob con su mano a modo de mujer ricachona de la élite. – Osea, ni muerta entro en el metro. – Comentó entre risas bromeando con su hermano, para acto seguido darle un ligero codazo bromista en el hombro. - ¿Da igual el que me lleve? – Preguntó con cierta duda porque no sabía que coche utilizaba cuando él salía y tampoco quería quitarle su preferido.

Asintió con la cabeza, al ofrecimiento de su hermano para acompañarla cuando fuera a buscar a Kyle, esperaba que no se hubiera metido en un problema que simplemente se le había olvidado llamar porque el tiempo se le había pasado demasiado rápido.

La castaña estaba disfrutando del partido con sus habituales gestos y aquél “Splaaaash” que salía de sus labios cuando se metía un triple, en varias ocasiones estuvo a punto de tirar su cerveza en el sofá, pero por suerte para ella no ocurrió dicha catástrofe.  No podía no reírse cuando su hermano les gritaba a los jugadores como si estos pudieran escucharlo, pero es que ella también lo hacía sin darse cuenta.

El primer cuarto había terminado, 19 - 31 para los Warriors. – Voy a ir por otra cerveza, ¿Quieres? – Preguntó cuándo tomó algunas cosas que ya se habían comido para tirarlas directamente a la basura y que no estuvieran allí durante todo el partido. Al volver fue más precavida para no tener que levantarse nuevamente del sofá y se trajo al menos unas seis más, no tenía que conducir a la vuelta así que no le preocupaba si terminaba un poco achispada. Se sentó con las piernas cruzadas en posición de loto en el sofá para dar un trago a la cerveza.

Apoyó un momento su cabeza en el sofá para quedar mirando al techo de forma pensativa. – Ahora que viene la primavera y la sangra altera. – Soltó una risilla, ya su hermano seguro que sabía por dónde iba a salir la abogada. Le miró de reojo sin cambiar su cabeza de posición. - ¿Habrá algo por ahí que yo no sepa? – Sonrió de manera traviesa, su hermano era un hombre apuesto y actualmente soltero, al menos que ella supiera. – Que se te va a pasar el arroz. – Comentó de forma totalmente bromista, por aquello que decían cuando empezabas a hacerte viejo y no tener pareja.


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Mensaje por Darwin F. Woodman el Miér 13 Abr 2016 - 10:30
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March 16, 2016

Sonríe nuevamente cuando dice que es la mujer más afortunada del mundo, pero en el fondo Darwin se siente afortunado al tenerla en su vida, su hermana era su ojo derecho, por ella sería capaz de hacer cualquier cosa. Cuando la vio actuar snob sobre lo del metro una carcajada salió de la boca de Darwin y le dijo golpeando suavemente su hombro, sin hacer daño claro: Oye que no soy tan snob.... o eso creo - dijo ya que es verdad que lo del metro podía ser un síntoma, pero él se consideraba bastante normal dentro de lo que cabe. Aunque tenía que admitir que quizás pecaba de snob: Puedes coger cualquiera menos mi mustang clásico - ese era su preferido y el que usaba cuando decidía conducir.

Darwin siempre tenía en su mente espacio para preocuparse por Kyle. Vivía muy desarraigado de ellos y sabía que estaba en su etapa rebelde y no era fácil controlarle. Tampoco es que el mayor de los Woodman quisiera controlarle, pero si le bastaba con que de vez en cuando quedasen y viera que todo estaba bien, algo más complicado con su hermano Kyle que con Brook.

Pequeños momentos como estos eran los que le gustaban, estaba disfrutando bastante y el partido estaba interesante aunque hubiera algún estúpido jugando que no sabía ni coger el balón, pero bueno, se desahogaba gritando a la pantalla. Terminó la primera parte y se recostó en el sofá cuando escuchó la pregunta de su hermana: Si, por favor- Ya llevaban bastantes cervezas, pero era normal en una noche como esa. La casa de Darwin tenía dos habitaciones de invitados, por lo que si su hermana no quería marcharse tenía su propia habitación por si prefería quedarse a dormir.

Su hermana parecía tener un sexto sentido para descubrir las cosas que Darwin aún no le había contado. Tenía previsto contarle sobre Fer, pero claro tampoco sabía si iba a ser algo seguro, pero desde luego que no pudo evitar reír cuando dijo que se le iba a pasar el arroz: Pues podemos decir que hay alguien - confesó dando un sorbo de su botellín de cerveza haciendo una pausa dramática para aclarar- Hay alguien que me gusta y me hace sentir como nunca antes me he sentido.... pero para él va a ser difícil. Era un paciente mío, pero antes de que me digas nada malo, tengo que aclarar que en cuanto nos besamos dejé de ser su psicólogo ya sabes que yo soy muy ético. - confesó ya que necesitaba aclarar la situación y no le gustaba mentir a su hermana ya que no veía la razón para hacerlo- Así que te mantendré informada, espero que esta vez salga bien- confesó con una sonrisa amarga mirando al infinito ya que ni una de las relaciones del moreno salieron bien: ¿Y tú? ¿Tienes a alguien por ahí que no me hayas contado?

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Mensaje por Invitado el Dom 17 Abr 2016 - 16:23
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March 16, 2016

Le sacó la lengua ante la carcajada de él y el divertimiento de ambos, por muy malos que fueran sus días, una charla con su hermano siempre le levantaba el ánimo. – Los locos tampoco se consideran locos. – Bromeó de nuevo entre risas. – Nah, sólo bromeaba contigo. – Terminó por darle con los dedos en el costado a modo de juego divertido. – Con lo bonito que es el Mustang. – Hizo un puchero infantil fingido y divertido.

Unos lo llamaban sexto sentido otros brujería, pero ella sabía perfectamente descifrar a una persona, la mirada, los movimientos, los gestos, todo aquello le servía cuando estaba en un juicio y le hacía preguntas al testigo, su hermano no era un ente de otra galaxia así que aquello también servía para él y aún más contra Kyle. – ¡Lo sabía! – Gritó victoriosa, sabía que algo pasaba. – Te lo notaba en la mirada, no voy a juzgar dónde ni cómo lo conociste, lo mejor… - Le dio un golpe en el corazón con el índice de forma suave. - … es que este esté contento. – Sonrió ampliamente sabiendo que había alguien que hacía feliz a su hermano de una forma que ella no podía. – Eso espero, sino iré con todas las de la ley contra él. – Comentó alzando el dedo como si fuera una madre. La pregunta recíproca no la tomó por desprevenida. – Yo… - Hizo una mueca con los labios. – Estoy en proceso de… nada seguro. – Comentó para dar un sorbo a la cerveza. – Ni siquiera sé si le gusto. – Terminó encogiéndose de hombros.



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Mensaje por Darwin F. Woodman el Lun 18 Abr 2016 - 10:13
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March 16, 2016

Rió con su hermana escuchando su comentario, pero no le molestaba ya que por lo menos Darwin aceptaba como era, además sabía que lo que Brook le decía no era con mala intención por eso no se lo tomaba mal: Exacto, eso mismo dicen los locos - bromeó con ella mientras bebía un poco de su cerveza y jugaba con la pegatina que estaba sobre la botella mirando fijamente a su hermana. Incluso frunció el ceño cuando dijo que el mustang era bonito, no sabía si lo decía en serio o en broma: Bueno, pues ese descartado que lo sepas- comentó soltando una ligera sonrisa.

A su hermana nunca se le escapaba ni una, y Darwin parecía ser un libro abierto ante su hermana en el que ella pasaba las páginas fácilmente. Cuando hizo ese grito de victoria una leve risa salió de los labios del moreno moviendo su cabeza hacia los lados, ya que le encantaba lo eufórica y divertida que era Brook. Sintió como su dedo se colocaba sobre su pecho y una sonrisa incómoda se dibujó en su rostro ya que sí que estaba contento pero temía que todo fuera un sueño y que un día despertase perdiéndolo todo: Si, estoy contento, y nunca me había sentido así por nadie así que le voy a dar una oportunidad, sólo espero que él me la de a mí también - confesó ya que de verdad lo esperaba: No dudaba que estarás ahí si necesito algo - comentó ante su comentario de ir a por él, ya que su hermana era una increíble abogada, y no dudaba de sus recursos y capacidades.

¿Lo conozco? ¿Cómo se llama? - pregunta que Brook no le hizo a él pero que Darwin quería saber ya que si podía hacer algo lo haría aunque lo quería saber para tenerle vigilado más que otra cosa ya que Brook era su pequeño tesoro al que protegería a toda costa: ¿Cómo no le vas a gustar? Si eso es así es que no te merece, sino yo me aseguro de "partirle las piernas" - dijo bromeando ya que la mediana de los Woodman era una mujer que cualquier hombre desearía tener.




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Mensaje por Invitado el Mar 19 Abr 2016 - 21:43
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March 16, 2016

Ya probaría cuál ese acomodaba mejor a su estatura para conducir cómoda sin dejarse guiar por las apariencias del exterior del coche. Sonrió ampliamente cuando su hermano dijo que estaba contento. – Eso es lo que importa Dar. – Habían pasado por muchas cosas malas, y ambos se habían tenido entre ellos, ahora era hora de que le comenzaran a pasar cosas buenas para que estuvieran felices. – Claro que te la dará, sino sería un insensato por no hacerlo, un hombre apuesto, amable, divertido, te lo ganas seguro. – Le dio un fuerte abrazo a su hermano para que tuviera fe en que si se la daría. – Y también estaré ahí aun cuando ni lo quieras. – Dijo abrazada a él.

Con sólo pensar en ella Brooke se ponía nerviosa. – No, no creo que la conozcas. – Le extraño que usar el término masculino cuando ella nunca ocultó su atracción por las mujeres.  Los únicos hombres en mi vida sois Kyle y tú. – Levantó la mano derecha como si estuviera jurando delante de la constitución. – Se llama Emma. – Finalmente respondió a su pregunta. – No lo sé. – Infló los mofletes. – Ni siquiera sé si le van los Girls like Girls, y no, no quiero que le partas las piernas, probrecita mía. – Terminó haciendo un puchero fingido. – Es un amor de persona no vas a necesitar hacerle daño. – Concluyó tomando un poco más de la cerveza. – Es pediatra. – Alzó un momento el índice para que esperara y buscar una foto en su móvil. – Ella es. – Terminó por mostrarle una foto de dudosa calidad en su teléfono.



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Mensaje por Darwin F. Woodman el Miér 20 Abr 2016 - 10:31
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March 16, 2016

La "relación" con Fer era extraña ya que le había dado tiempo para que pensase ya que estaba en una situación delicada, pero Darwin no le importaba esperar ya que al fin y al cabo era con la primera persona que vía un posible futuro juntos. Nunca antes le había pasado, y ahora que pasaba tenía cierto miedo al rechazo, por suerte sabía que siempre contaría con su hermana. Recibió el abrazo gustoso devolviéndoselo con una sonrisa y contestó: Por tus palabras parezco el hombre perfecto -bromeó ya que para nada lo era, tenía muchas imperfecciones pero como era su hermana seguro que las pasaba por alto: Eso espero y ya sabes que a mí me tienes para lo que necesites - confesó con una sonrisa ya que siempre había estado ahí para su familia y siempre lo estaría. La familia era lo más importante en su vida, y tenía que cuidar a la poca que le quedaba.

LA verdad que el cerebro de Darwin le jugó una mala pasada ya que sabía la orientación sexual de su hermana no tenían secretos, pero por algún motivo preguntó cambiando los géneros. Sonrió cuando dijo que los únicos hombres en su vida eran sus hermanos ya que le gustaba como sonaba eso, además Darwin era muy protector con su hermana: Tranquila no le partiré las piernas pero ya sabes que me tienes que mantener al día de todo lo que pase- contestó señalándola con el dedo a modo de advertencia. Cuando dijo que era pediatra pensó durante unos segundos ya que podía trabajar en el hospital: ¿Trabaja en el mismo hospital que yo? - preguntó ya que si era así ocasionaría un encuentro "casual" para conocer a la chica. Cuando le enseño la foto Darwin no pudo más que admitir: Anda que tienes mal ojo ¿eh? Es muy guapa, y sus ojos me encantan - dijo con una sonrisa aunque la calidad de la foto fuera mala se podía apreciar. Darwin siempre se fijaba mucho en los ojos, era la parte del cuerpo que más le gustaba al moreno- Pues insinúate a ver que pasa, o puedo ir yo a cuestionarla- confesó ya que la única forma de comprobarlo era siendo valiente y aprovechando para hacer de hermano protector.



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Mensaje por Invitado el Miér 20 Abr 2016 - 17:01
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March 16, 2016

Asintió con su cabeza, para ella él era el hombre perfecto se había hecho cargo de la familia en el momento en que se le necesito, y ella maduró demasiado rápido para hacerse también cargo del pequeño para que su hermano mayor no llevara toda la carga familiar solo. – Lo eres a mis ojos. – Sonrió ampliamente mientras disfrutaba de aquél abrazo y lo apretaba con más fuerza. – Lo sé. – Alzó la cabeza para dejar un beso en su mejilla y continuar sonriendo. – Siempre estás ahí cuando lo necesito, y no sé qué haré el día que me faltes. – Volvió a sentarse como estaba antes con las piernas en posición de loto retomando aquella postura con la que había empezado.

Asintió divertida cuando observó el efecto esperado por su frase de los dos únicos hombres en su vida. – Eh, siempre lo hago, no tengo ningún secreto que desconozcas. – Dio otro sorbo a la cerveza. Se quedó un momento pensativa tratando de recordar el hospital en el que trabajaba Emma pero no llegaba a recordar cual era, nunca había ido porque no le gustaba molestar a las personas en su puesto de trabajo, ella prefería dar lo mejor de si mientras trabajaba y dejar que el resto también lo hiciera sin visitas inoportunas o quejas por estar hablando con una amiga en vez de trabajar. – Ahora mismo no recuerdo, pero le preguntaré de nuevo. – Hizo un mohín infantil con los labios a la vez que movía la nariz. Se sonrojó completamente y desvió la mirada hacia abajo, pensar en ella ya le ponía de aquella forma. – No es solo su físico… - Suspiró involuntariamente. – Es todo ella… - Se mordió el labio inferior y volvió a levantar la mirada volviéndola a su hermano. – Eso tendré que hacer. – Asintió esperando que aquél futuro movimiento que su hermano le recomendaba no destruyera la buena relación entre las dos.

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Mensaje por Darwin F. Woodman el Jue 21 Abr 2016 - 9:54
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March 16, 2016

¿Cómo no iba a adorar a su hermana? Siempre le regalaba momentos muy agradables y siempre le animaba el ánimo. Para Darwin Brook era una parte de él, Era muy importante en su vida ya que gracias a ella y su rápida madurez pudieron salir adelante. Siempre estaría orgullosa de su hermana hiciera lo que hiciera ya que para él era la mejor: No sigas diciendo esas cosas o conseguirás que me sonroje - bromeó mientras agradecía ese abrazo: Ufff esperemos que ese día no llegue nunca, ya que yo no sabría que haría sin tí - comentó con una sonrisa mientras se volvía a recostar sobre el sofá y pasaba a beber un poco más de su cerveza. Ya llevaban unas cuantas y su cuerpo lo empezaba a notar.

Asintió con una sonrisa ante lo primero que dijo ya que lo sabía de sobra y ocurría del revés, Darwin no le escondía nada a su hermana, quizás ahí su buena relación, sin embargo su hermano era un camino totalmente distinto. Era mucho más rebelde, con más secretos y siempre se metía en problemas, la verdad es que se preocupaba por él pero parecía que Kyle no quería su ayuda y eso le costaba asimilarlo. Devolvió la atención a su hermana sonriendo por lo que le confesaba: Está bien, pero tranquila que era curiosidad, no voy a acosarla ni nada- bromeó aunque no iba a jurarlo por si acaso. Cómo hablaba Brook de la joven hacía que su hermano viera cómo estaba igual que él con Fernand: Se como te sientes, yo ahora mismo estoy igual como en un sueño del que no quiero despertar- confesó con una sonrisa mientras miraba a su hermana devolverle la mirada: Así me gusta, el que no arriesga no gana- confesó viendo como el partido volvía con la segunda parte.

Ya casi se había olvidado de ello ya que la conversación se había vuelto muy interesante pero lo bueno de los hermanos Woodman es que lo mismo se encontraban abriéndose el corazón el uno al otro y minutos después gritar a la pantalla y emocionarse viendo el partido.

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Mensaje por Invitado el Dom 24 Abr 2016 - 2:23
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March 16, 2016

La castaña le lanzó una mirada traviesa a su hermano a modo de broma, no crea que conseguiría sonrojar a su hermano, por decir nunca le había visto sonrojado no al menos a las palabras de ella, no sabía cómo se comportaba con las personas que le gustaba como ese por el que estaba colado. – Seremos inmortales. – Dijo bromeando levantando ambos brazos hacia arriba para terminar por echarse a reír por aquella locura que había salido de su boca, esperaba que ambos llegaran al menos a ser unas pasas bien viejas antes de que se perdieran el uno al otro.

Hizo una mueca con su labio. – Espero, no vayas a ser que me la espantes. – Le lanzó una mirada divertida con el ceño fruncido acompañado de un movimiento lateral de labios.  Se sonrojó nuevamente y desvió la mirada por segunda vez. – Es un sueño demasiado bonito como para querer despertarse. – Confesó con la mirada perdida en la botella de cerveza, levantó la mirada para ver como empezaba el tercer cuarto. Se recostó sobre el sofá y le dio un trago a la cerveza. – No quiero perderla si sale mal. – Comentó mirando la televisión mientras continuaba la conversación con su hermano.

Había llegado al punto en la que su vista estaba viendo el partido y su mente estaba puesta en otra cosa totalmente diferente, en la rubia que la traía loca por ella. Ni siquiera un triple de los Warriors le hizo levantar las manos para festejarlo.


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