The New York City
¡Bienvenido a New York! ¿Siempre quisiste vivir en la Gran Manzana? ¿Si? Bueno, no podemos regalarte un viaje ni una casa allí, pero podemos ofrecerte una nueva experiencia en nuestra pequeña ciudad. No lo dudes y ¡únete!
¿Quién está en línea?
En total hay 26 usuarios en línea: 15 Registrados, 3 Ocultos y 8 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Adam Stark, Adara Lowell, Aileen M. Haguen, Alicia Guerrero, Azad H. Sachdev, Azul Laforêt, Chad Nickols, Eva Blanchard, Kaori Tōdō, Lance Daielli, M. Ellie Birdwhistle, Phillipa J. Rickwell, Stefan Hall, T. Maverick Cousland, Tomislav A. Cvitanich

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 67 el Lun 8 Ago 2016 - 22:58.
Últimos temas
Nuestros afiliados
ΞHermanosΞ

ΞSourcesΞ
ΞEliteΞ
Salón de la fama
Nació en la ciudad de New York, con descendencia inglesa por parte de ambos padres quienes se dedicaban al narcotrafico. Sus padres se vieron obligados a dejar Londres gracias a que sus cabezas tenían precio; ambos pensaron que en New York estarían a salvo , consiguieron nuevas y viejas amistades, se hicieron un lugar entre las mafias de la ciudad, hasta que un día, nueve años después sus enemigos finalmente los encontraron. Irrumpieron en la residencia de los Ripper y armaron un baño de sangre del que nadie salio vivo, nadie a excepción de Derek quien se mantuvo escondido mientras la ayuda llegaba. Antes de que se armara todo el escándalo por el baño de sangre, los hombres de un viejo amigo de los Ripper llegaron al lugar, rescataron a Derek y lo llevaron a Corvinus, un viejo mafioso retirado que a partir de ese momento se hizo cargo de Derek. Lo educo con métodos poco usuales, educación solo en casa, torturas, castigos, golpes que fueron llenando poco a poco el cuerpo de Derek con todas las cicatrices que tiene hoy en día bajo los tatuajes de su piel. Siempre vio a Corvinus como su segundo padre, pensando en que todo lo que le hacía era por su bien, nunca tomo rencor contra él. En el tiempo de su estadía con Corvinus conoció a Dimitri, él que se convertiría en su mejor amigo casi hermano y con quien años después, a la edad de 19 años se marcharía para probar fortuna por su propia cuenta, sin la ayuda de Corvinus. Fueron años los que le costaron para escalar escalón por escalón para llegar a la cima. Hizo cosas inhumanas para lograr sus objetivos, paso por encima de quien hiciera falta para conseguirse el respeto de sus enemigos y de todo aquel que siquiera escuchara su nombre y 5 años más tarde se convirtió en uno de los narcotraficantes más conocidos en New York y más buscados por la policía.
Líder Mafioso
Derek W. Ripper
Nació en California gracias a un accidente de una noche, motivo por el cual en su infancia se vio reflejado el poco apego por parte de sus padres, sobretodo por el lado de su progenitor. En la misma época, se vio desplazado por la presencia de su hermano menor que pareció ser la solución a todos los problemas que la familia presentaba. De tal manera, se crió casi por su cuenta de forma inestable, llegando a crear conceptos bastante errados y desconcertantes acerca de la vida misma. A los dieciocho años, abandonó su hogar para entregarse a las calles, donde se dedicó a vender droga para costearse la carrera de arquitectura en la universidad. A pesar de haberse graduado, nunca llegó a ejercer, pues durante el trayecto descubrió la gran pasión que sentía por la mezcla y las bebidas. Empezó específicamente a los veintitrés como conserje en un bar de mala muerte, lugar en el que se dedicó a observar la manera en la que los que atendían la barra se desplazaban para luego copiar sus movimientos en sus horas libres. Fue avanzando así hasta adquirir experiencia en el asunto y acabar recorriendo medio país con el único fin de ganar reconocimiento, acabando por ser el favorito de uno o más empresarios exitosos. A la edad de treinta y cinco, decidió establecerse en New York donde su carrera alcanzó el apogeo al ser ascendido a gerente del bar en el que trabajaba, obteniendo así la preferencia de las grandes estrellas de la ciudad y además, al ganar el World Class que lo coronó como el mejor barman del mundo.
Bartender World Class
Boris Dixon
Ivy Rose nació la noche caótica del fin de milenio en un hospital del Bronx, en una sala llena de gente, junto a una anciana que moría y de la cual, por un error, tomó su nombre. Nació adicta y su madre la abandonó ahí mismo. A los seis meses salió de rehabilitación por heroína solamente para ser encerrada de nuevo en uno de los tantos MAC de la ciudad de New York. A los ocho años forma parte de un programa de integración al arte, decantándose por el ballet, mismo que practica hasta ahora y para el cual tiene bastante habilidad. A los doce es adoptada por una pareja de artistas de éxito que la hacen conocer el mundo exterior, lo caótico y hermoso que puede ser, lo brutal también pues, después de adaptarse y amarlos, se lo arrebatan todo de golpe. Su madre adoptiva se suicida dos años después y su marido la sigue un año después. Ahí comienza la caída libre para Ivy quien a los quince era alcohólica y comenzaba con otro tipo de drogas; convencida de que su paso por el mundo sería breve, Ivy Rose comenzó a dar pasos gigantescos, comienza a querer vivir y experimentar de todo hasta que se da cuenta que no puede, porque algo dentro de ella se apagó cuando se dio la primera línea de coca y llegó a un hogar vacío. Es en ese mismo año que conoce a su mejor amigo con el que tendrá una experiencia demasiado grave la cual la hace reconsiderar un poco su vida, anesteciada de emociones, entra en rehabilitación, se llena de trabajos, retoma la escuela y conoce a Felicia. De marzo a mayo trabaja como Bella Durmiente, un servicio de chicas para hombres acaudalados en donde conoce a Nando Morelli, el hombre que le torcería la vida de nuevo al iniciar una relación por demás ílicita. Recae en las drogas y desciende más hacia el abismo hasta tomar una escala, un coma a causa de una sobredosis. Nando desaparece de su vida y ella sigue cayendo. Son los Peyton quienes colocan una red de contención y la detienen adoptándola al conocer su historia, es con ellos con quienes conoce lo que es tener una familia y una vida digna. Morelli reaparece en su vida, limpio y amándola y es él la parte más rota de su vida por la cual entra más luz a su interior. Después de caer por fin en el abismo y darse cuenta que lo que había ahí abajo era ella misma en su total realidad, Ivy Rose decidió comenzar a subir, paso a paso, tomando la mano de los que la rodean y quieren verla bien, de los que la apoyan. Una oportunidad única en la vida llega gracias a alguien que ella desconoce y su rumbo toma otra dirección, lejos de la ciudad, tomando un lugar por el cual, siempre en su vida, tendrá que luchar con uñas y dientes por mantener. Ha fijado residencia en Covent Garden, Londres, viajando a New York cuando puede, aunque no sean muchas ocasiones porque tiene demasiadas cosas que hacer, Academia, colegio, pareja, mantener la popularidad que gracias a su personalidad y escándalos (su relación ilícita, aunque legal en Londres, ahora es pública) ha obtenido… Intentando salvarse de ella misma cada día, pero intentando sobrellevarlo todo con una enorme sonrisa y con el orgullo y la arrogancia que la caracteriza.
High School Queen
Ivy Rose Hathaway
Nacido en Queens, Nueva York de madre inmigrante. Lo poco que Lucas ha conocido de su verdadera madre es que era mexicana y que murió al darle a luz, muchos rumores sobre su madre biológica le han confirmado que probablemente su padre era un mafioso muy influyente, sin embargo esos rumores nunca fueron confirmados y después de todo eso fueron. Adoptado por una pareja que jamás tuvo la dicha de formar su propia familia, sin embargo al ver al pequeño bebé de inmediato comenzaron los trámites para adoptarlo y terminaron por ponerle Lucas Earle. Su padre un policía de Queens le enseñó cada una de las cosas que hoy en día aplica. Cuando aplicó a la academia, pronto destacó entre sus demás compañeros, sus jefes pronto notaron que aquel joven tenía una vocación que una profesión de ser policía, lo recomendaron para que fuera a la Interpol en Londres donde pasó un tiempo y de inmediato fue asignado a Nueva York como policía encubierto, pronto conoció a la que se convertiría en una de sus mejores amigas y madre de sus hijos. El tiempo con la Interpol término cuando la CIA comenzó a ofrecerle un puesto como agente, pero Lucas decidió rechazarlo. No fue que hace dos meses que estuvo como agente de la CIA y después de terminar un caso enorme de trata de personas con toda su red, sufrió un accidente que dañó parte de su cerebro, actualmente rige como Jefe de Fuerzas Tácticas, puesto que sus amigos y compañeros no dudaron en recomendarlo por su enorme esfuerzo y porque realmente es un policía de campo con ese toque de saber cómo piensa una mente criminal.
Jefe de Fuerzas Tácticas de la CIA
Lucas Earle
Nació una tarde de Agosto en Seattle. Hija del dueño de una fábrica de vidrios y una abogada fue la adoración. Segunda y última hija del complicado matrimonio Peyton, fue la bebe que se suponía salvaría el matrimonio pero no pudo ser, las disputas ganaron la batalla a la familia y terminaron divorciándose cuando Isabella no cumplía un año de nacida. Ambas niñas se fueron con su madre quien dejo su crianza en mano de sus abuelos por lo que ambas fueron enseñadas con los mismos principios con los que sus abuelos criaron a sus hijos. Isabella siempre hablaba y pedía tener acercamientos con su padre quien las visitaba pocas veces en Seattle, aun así en ella nació una afición por el vidrio que pronto le terminaría haciendo descubrir el arte en él. A medida que fueron creciendo Lucy se alejaba más de Isabella quien siempre quedaba detrás gracias a su edad, para cuando Lucy cumplió dieciocho años ya no estaba presente en la vida de su hermana menor quien con trece años quedo a la merced de los juegos de sus primos menores. A pesar de que el malestar por la actitud de Lucy la afligía su adolescencia no estuvo llena de únicamente momentos tristes, sus primos le enseñaron a adorar aquellas costumbres de la ciudad que finalmente despertaron su interés, los próximos años los paso entre juegos de fútbol americano, reuniones con sus amigos de escuela y el estudio del vidrio y los grandes murales que llenaban de colores las iglesias y daban al sol una bienvenida feliz todo los días. Su padre comenzó a mostrar más interés por acercarse cuando Isabella tenía 15 años, la joven no puso contras al interés de su padre, ella quería estar presente en la fabricación del vidrio desde cerca, quería convertirse en una artista que pudiese moldear figuras fantásticas y brillantes, por ese motivo acepto que su padre la llevara de paseo a Nueva York de vez en cuando donde paso muchas horas en su fábrica, aprendió a calentar vidrio y darle formas, a tallarlo y pintarlo, su padre dio riendas sueltas y fueron los años más maravillosos de su vida. Entre aviones y viajes llego a la universidad de Boston donde estudio Artes modernas. Con 23 años tenía una carrera prometedora, por lo que se mudó a Nueva York donde con ayuda de su padre comenzaría a dibujar el nuevo destino como artista dejando a un lado cualquier sentimiento que le hiciera sentir culpable de nuevo. En La ciudad del pecado conoció a su mejor amigo quien más adelante se convertiría en el padre de sus dos hijas. Después de haber tenido en mente una colección formada por cuadros cuya pintura se vería mezclada con pedazos de vidrios de colores, se atrevió a realizarla y enviarla a Italia para que fuese publicada en una galería en crecimiento que celebró una gala para críticos exigentes. Sus cuadros fueron un éxito total. Uno de ellos se comenzó a exhibir en una famosa galería donde solo los grandes artistas exponen sus obras. Después de ese día Isabella fue reconocida por periódicos locales Como una gran artista en el arte del vidrio y se hizo famosa a nivel mundial. Sus cuadros ahora son valorados por grandes cantidades de dinero y tiene muchos pedidos de clientes exigentes y conocedores.
Artista Vidriera
Isabella Peyton
Un 18 de Octubre de 1990 nacería una rubia dispuesta a comerse el mundo. Elisabeth Angelica Maier se trataba de la hija de Michael Maier y Arabella Leisser. Ambos que se conocieron en Harvard, su padre dejó el mundo militar para acabar derecho allí mientras que su madre, proveniente además de Ámsterdam, intentaba sacar adelante la carrera de empresariales pagándose los estudios trabajando como camarera en el propio recinto universitario. Hay personas que no creen en el amo a primera vista, pero lo que ellos tuvieron fue prácticamente un flechazo. A los 25 se casarían y enseguida tendrían a su encantadora hija. Elisabeth era especial, su abuelo paterno lo sabía ya que tenía un magnetismo completamente distinto al de sus demás nietos. Criada en el propio territorio paterno, no era raro que la muchacha empezase a alimentarse del ambiente jurídico, a fin de cuentas los Maier eran famosos por eso. A medida que los años pasaban ella seguía interesándose por ese mundo, y además intentaba paliar cualquier grado de controversia experimentado en su círculo familiar. Sus padres no dejaban de pelearse, vivía un puro drama aquella rubia aniñada. A los 10, se divorciarían. Entre la poca comunicación que existía entre sus padres, y que a ella le mandaban de un lugar a otro para tenerla lejos de ese conflicto... Ella acababa hartándose. A Elisabeth le gustaba estar con sus primos y sus abuelos, pero evitaba en cualquier situación encontrarse con los otros dos. Los años no tardaron en pasar y a pesar de que en su vida emocional hubiese pasado un bache como el de Jakob Hoffman, sintió la necesidad de cortar raíces e ir a la misma Universidad que la de toda la familia Maier, a estudiar lo que le gustaba; El Derecho. Tenía pensado acabar aquella carrera y una vez así entrar en el bufete de su abuelo, no tardó demasiado en acabar y así hacerlo. Empezó a hacerse un nombre en el propio bufete, subiendo escalafón y a raíz de pelearse con unos y con otros llegó a dónde quería. Deseaba poder ser una digna sucesora de su abuelo y así hacerse con la empresa. Tenía todo en mente, pero por su vida se cruzaron un par de ''obstáculos'' que no podía dejar de lado. Se casó con el que creía ser el hombre de su vida, creyó estar embarazada de él y justo después de descubrir todas las mentiras que le había estado diciendo, se divorció y se encontró con que no era el padre de sus actuales retoñas. Al parecer este bombo sorpresa vino de regalo por un encuentro que tuvo con el que ha considerado -y sigue considerando- su mejor amigo, y actual pareja, Boris Dixon. Su vida sentimental parecía mejorar, y hasta la de sus padres que volvían a las andadas con encuentros sexuales muy de la época de los setenta. Pero su vida no se vio completa hasta que por fin, el mismo día de sus veintiséis cumpleaños su abuelo y su padre le regalasen la meta que siempre había ansiado; Ser la dueña del bufete. Madre de gemelas, dueña de cuatro perros, novia de lo más encantadora y ahora, jefa de su propio mundo. ¿Se podría pedir algo más?.
New York's Drama Queen
Elisabeth A. Maier
Normas básicas
Ξ Mínimo 10 líneas completas.

Ξ El +18 está permitido on-rol, se debe indicar en el post.

Ξ Recuerda que saludar a los demás en la CB es parte de una convivencia más agradable y llevadera.

Ξ Avatar: 220x400 / Firma: 500x250

Ξ La multicuenta está permitida, pero si el primer PJ es femenino, el segundo debe ser masculino, sin excepciones; lee el reglamento completo para mayor información.

Ξ Antes de realizar registros hay que tener aceptada la ficha.

Ξ Para tener color hay que tener la ficha aceptada, todos los registros hechos y el MP de la cuenta New York respondido.
Awards
Mejor Chica
Édith K. Wellesley
Mejor Chico
Nathael Haggard
Mejor Roler
Evangeline Cárthaigh
Mejor Recién llegado
Eleanor K. Cárthaigh
Mejor Grupo
Stardom
Twitter
Otoño
Censo
Kids
1
Teens
13
University
20
Workers
48
B. Owners
21
Stardom
26
Artists
21

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Miér 6 Abr 2016 - 23:52
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
La noche con Darwin había sido divertida, el psicólogo me había caído de lujo, tanto que habíamos quedado en salir los tres más a menudo. Incluso Ethan había estado más entretenido y siendo como él es, cosa que me alegraba porque me tenía bastante preocupada. Ya llevaba una semana aquí en su casa y la verdad es que por mucho que lo sacase no había mucha mejoría por su parte, cosa que me desesperaba y me hacia cogerle mas manía de la que ya le tenía a su mujer. Suspire y me di la vuelta en la cama, hasta yo estaba cogiendo insomnio porque no podía dejar de pensar en él, no sabía que me jodia más sabes lo mal que estaba o saber el porqué estaba tan mal.

Mire el reloj para darme cuenta que eran las cuatro de la mañana y yo seguía en planta, suspire y me levante de la cama, iría a por un vaso de leche para ver si así con algo calentito en el cuerpo conseguían conciliar el sueño. Salí de la habitación y fui hacia la cocina con la sorpresa de que en el salón se encontraba Ethan con la tele encendida y con el volumen súper bajo. Lo observe y me di cuenta que miraba la tele pero no la veía, suspire y me acerque a el - ¿Qué haces que no estás durmiendo, amor? – le pregunte sentándome a su lado sabiendo de antemano que la respuesta me cabrearía.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Dom 10 Abr 2016 - 14:55
Los pensamientos dentro de su cabeza la mantenían lo suficientemente ocupado como para no estar prestandole atención a la película que estaban dando.  Llevaba toda la semana sin poder pegar ojo, por mucho que lo intentara no lograba conciliar el sueño y acababa de madrugada sentado frente al televisor. Eso lo cabreaba, pero sobretodo se cabreaba consigo mismo por no poder dejar de pensar en todo lo que había pasado desde hacía varias semanas. Era más que consciente de que debía salir, despejarse y olvidar, que no podía seguir un día más en aquel estado. Al menos Day intentaba entretenerlo y sacarlo de aquellos pensamientos cada día aunque él se resistiera. 

Eran las cuatro de la mañana y él seguía ahí, sentado en el sofá, esperando caer en los brazos de Morfeo hasta que notó a Day a su lado. ― No puedo dormir  dijo mirándola.  Ya sabes porque  negó y apoyó los codos en sus rodillas agachando la cabeza.  Odio estar así ― era algo que no soportaba. Day a estas alturas ya lo conocía demasiado bien y sabía más de su vida que él mismo.  
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Mar 12 Abr 2016 - 20:19
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Lo mire con mala cara cuando me dijo aquello. Sabía que olvidar costaba, yo misma lo había intentado olvidar miles de veces porque amarlo me dolía muchísimo porque sabía que jamás lo tendría. Pero Ethan no me estaba dando muestras de querer superar lo de Mira, al contrario parecía como si le gustase revolcarse en la misma mierda una y otra y otra vez, eso me jodía de tal manera que me cabreaba muchísimo, como ahora que estaba que quería matarlo. A parte de eso, tampoco mostraba ganas por salir y recuperarse… era verdad que salía, pero era como si estuviera en otra parte, no conmigo o con quien lo sacara.

Cabreada por la situación, pero sobre todo con él, me levante del sofá y bufe mientras me colocaba frente a él con los brazos en jarra - ¿Pero qué coño te pasa? – le pregunta con la voz un poco elevada – ¿Es que acaso no te ves? ¿Qué buscas? ¿Dar pena? – estaba siendo dura, pero es que necesitaba que reaccionara – Porque lo estas consiguiendo, me estás dando lastima… pero no por lo que te pasa si no porque tú mismo eres un puto penas – comencé a caminar en círculos – Reacciona de una puta vez, si te ha dejado, es una mala puta… pero las parejas se rompen cada día, no eres al único que le pasa – me pare de nuevo delante de él – Por dios, supéralo de una puta vez y rehaz tu vida como la guarra esa lo ha hecho, no le des motivos para que sienta lastima… demuéstrale que te importa un carajo y que tu eres el que pasas de ella como de la mierda… SE UN PUTO HOMBRE JODER – prácticamente le chille y me quede mirándolo esperando a ver si había servido de algo esto.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Mar 12 Abr 2016 - 21:58
Las palabras de Day lo hicieron reaccionar, se pasó una mano por el pelo y la miró. Sabía que no podía seguir en aquellas condiciones en las que estaba, ella tenía toda la razón del mundo, se estaba comportando como un imbécil cuando Mira nada más dejarlo se había ido con Will sin importarle nada. No debía seguir así, tampoco pretendía dar lástima a nadie, necesitaba tiempo para olvidarla pero no podía hacerlo de aquella manera, encerrándose en casa y aislándose del mundo. Tampoco evadiéndose en él mismo cada vez que salía con ella o con Darwin, porqué aunque salía, era como si no estuviese.  — Tienes razón — dijo asintiendo. — Siento estar así contigo, no te lo mereces — se disculpó con ella con total sinceridad. No se merecía aguantarlo y mucho menos después de todo lo que estaba haciendo por el, así por lo que esta vez dejaría de hacer el gilipollas y se centraría en superar lo de Mira de una vez por todas, le costase lo que le costase.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Lun 25 Abr 2016 - 20:07
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Lo mire sin dar crédito a sus palabras - ¿Enserio esperas que me conforme con un tienes razón Day? - pregunte alzando una ceja, parándome justo frente a él - ¿Tan idiota o tonta piensas que soy que con un simple "no tienes que aguantarme así" me tranquilizare? - tome aire y me pase las manos por él pelo, intentando hacer que reaccionara pero es que veía que no, que por mucho que hiciese él no iba hacer nada por mejorar. Finalmente deje caer los brazos y la cabeza hacía delante y suspire derrotada - No puedo Ethan, no puedo verte así, no puedo quedarme sentada viendo como se te van los días aquí sentado compadeciéndote de tu vida - sin pensarlo mucho me subí al sofá y me senté a horcajadas sobre él para cogerlo del rostro y hacer que me mirara - Me duele verte tan mal, eso es lo que me hace daño - me mordí el labio inferior - y se que por mucho que diga o haga si tu no decides levantarte y ponerle fin a esto, no mejoraras... así que me rindo - me encogí de hombros derrotada - Mañana hare las maletas y me iré a casa de mi hermano o de Eli, así no te daré más el coñazo y podrás estar como prefieras - me mordí el labio inferior - siento como si te estuviera fallando, pero no puedo... no puedo verte consumirte de esa manera por una mujer que no te merece - negué un poco - lo siento, Ethan - dije al borde de las lagrimas y me abrace a él, sintiendo que esto iba a ser una despedida porque si la cosa no cambiaba, yo no querría verlo más. Lo amaba demasiado como para seguir viendo como el hombre que era se iba convirtiendo poco a poco en una sombra de lo que fue en otro tiempo, no, yo no podía ser partícipe de eso, si quería seguía así lo haría él solito.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Jue 28 Abr 2016 - 22:11
La escuchaba mientras asentía ante sus palabras. Tenía toda la razón y él era consciente de ello pero no hacía nada para solucionarlo. Rodeó su cintura con sus brazos una vez se sentó sobre él. Lo peor era que estaba haciendo sentir mal a Day, a la única persona que lo había ayudado y apoyado pese a todo. — No te vayas, por favor —suplicó mirándola para después hundir su cabeza en el hueco de su cuello, apretandola contra él, como si haciendo eso no fuese a irse nunca. No quería que se marchara, tenía razón en aquello y sabía que no podía seguir de aquella manera. — Mañana seré otro Ethan, te lo prometo — dijo totalmente seguro. Si alguien había fallado era él, comportandose como un gilipollas. Day le estaba abriendo los ojos y le estaba haciendo ver que tenía que seguir su vida al igual que Mira había hecho la suya. — Quédate — pidió separandose un poco de ella mirándola a los ojos.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Vie 29 Abr 2016 - 17:04
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Su ruego junto a su abrazo me termino de matar. No, no podía verlo así, tan roto y triste hasta el punto de suplicarme que no me fuera de su lado. Ethan estaba realmente mal y no quería verlo así, no podía. Sentí las lagrimas recorrer mis mejillas mientras lo escuchaba pedirme una vez más que me quedase a su lado, que me prometía que mañana seria otro Ethan. Al instante negué un poco y cogí su rostro con mis manos – No quiero otro Ethan, quiero a mi Ethan de siempre – susurre viendo en su mirada el temor de perderme a mí también, cosa que me hizo temblar de pies a cabeza – El Ethan que cuando sonríe hace que todas suspiren por él, el que logra sacarte una sonrisa con sus tonterías, el que con un abrazo logra calmarte… - acaricie sus mejillas – Quiero a mi Ethan, si me das a  ese Ethan me quedo a tu lado para toda la vida… pero si sigues así, lo siento… - baje un poco la mirada – no puedo, simplemente no puedo verte más tiempo así porque me muero de la tristeza – alce de nuevo la mirada y la conecte con la suya. Lo notaba asustado, deprimido, perdido… como si buscara en mi mirada algo que le ayudase a salir de la prisión en la que se encontraba y no pude aguantarlo más. No pensé, no medite, no hice nada tan solo salvé la distancia que había entre nuestros labios y lo besé de manera lenta y profunda, como había anhelado hacerlo desde que prácticamente lo conocí.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Vie 29 Abr 2016 - 21:20
No podía perder a nadie más, ya había perdido mucha gente por el camino, su padre, sus hermanos se habían marchado a saber dónde, Mira... ¿Y ahora Day? No, no podía perderla a ella también, se negaba. — Volveré a ser ese Ethan, lo juro — asintió y dibujó un intento de sonrisa en su rostro mientras limpiaba sus lágrimas. No podía verla así y mucho menos que estuviese así por él. — A ti solo puedo darte las gracias Day, y me jodería muchísimo si te pierdo a ti también — así que por esa misma razón, se levantaría de una puñetera vez y volvería a ser el Ethan que era siempre antes de pasar toda esa mierda por segunda vez. Tenía que reconocer que ese beso le vino de sorpresa pero no dudó en corresponderlo, un beso lento y pausado. Day conseguía salvarlo siempre de todo y que la tristeza que sentía se volviese alegría. — Por favor, no te vayas — pidió de nuevo sobre sus labios para después volver a besarlos. No quería aprovecharse de la situación pero necesitaba eso, sentir que a alguien le importaba de verdad.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 10:29
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Me quede un poco en shock cuando sentí que me correspondía el beso de la misma manera, creí que me iba apartar pero no, me lo seguía. No me quería aprovechar de la situación pero hacia tanto tiempo que deseaba besarlo así de esta manera sin que él estuviera borracho, que no pude más que seguir el beso. Cuando nos separamos y me dijo aquello, con ese anhelo, con esas ganas de ser querido y después me volvió a besar, siendo él el que comenzaba el beso… eso me derritió por completo y me hizo estremecerme de pies a cabeza. Me separe de sus labios unos centímetros y lo mire a los ojos con todo el amor que sentía por él, no pudiendo esconderlo en estos momentos – No me voy a ir, me quedare siempre a tu lado, te lo prometo – susurre sin dejar de mirarlo a los ojos, para que viera que era completamente sincera – Eres lo único que me importa ahora mismo, Ethan – seguí diciéndole mientras rozaba mis labios contra los de él – solo quiero verte feliz, verte sonreír… quiero volver a suspirar por esa sonrisa – sonreí sobre sus labios y lo volví a besar otra vez, esta vez algo más intensa que la anterior, atreviéndome a colar mi lengua en el interior de su boca para así rozar la suya. En el momento en que la roce me sentí en el cielo, deseaba tanto poder besarlo así, con todas mis ganas y con todo mi amor que ahora que lo estaba haciendo creía que era más un sueno que otra cosa y me daba miedo despertarme, me daba miedo abrir los ojos y ver que nada había sido verdad.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Sáb 30 Abr 2016 - 11:12
Volvería a ser el Ethan que era cuando la conoció, no podía permitirse que ella también se alejara de él. Sonrió como nunca antes lo había hecho al escuchar sus palabras y soltó un suspiro, aliviado por aquello, por saber que no iba a apartarse de él. Ahora lo que debía hacer era esforzarse por salir de ese agujero que se había formado él mismo y demostrarle a Day que podía hacerlo. — Lo vas a ver — asintió y volvió a responderle el beso, esta vez dejando que su lengua se moviera al mismo ritmo que la suya. A fin de cuentas, sabía que por aquel beso, entre ellos no iba a cambiar nada. Algo en su interior estaba cambiando y se estaba sintiendo bien consigo mismo, algo que no sabía como Day conseguía en un abrir y cerrar de ojos. Intensificó más el beso y volvió a apretarla más contra él, mientras pasaba las yemas de sus dedos por su espalda, recorriendo cada parte de ésta.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 11:29
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Sonreí como una tonta cuando me dijo eso – Pues te mimare mucho más – dije guiñándole el ojo y acabe por besar su nariz – Dormiré contigo encantada – susurre mirándolo a los ojos con infinito cariño. Sabía que apenas había dormido en estos días así que esperaba que conmigo al lado velando por él pudiera dormir algunas horas más. De repente me tuve que agarrar a él porque sin decir nada se levanto del sofá conmigo en brazos y no pude más que pegar un gritito para acabar riéndome – Ethan, estas más fuerte de lo que creía – comente divertida mientras me bajaba de entre sus brazos y acababa entrelazando mi mano con la suya para ir hacia su habitación. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa por dormir con él, mi cuerpo entero temblaba por la anticipación de sentir su cuerpo abrazado al mío pero debía controlarme, no quería fastidiar nada. Una vez en la habitación nos metimos en la cama sin preámbulos – No sé cómo no puedes dormir – dije mientras me acomodaba en ella – es la cama mas cómoda que he probado nunca – me gire y apoye la cabeza en mi mano – acércate para que te pueda meter mano, digoooo para que te pueda abrazar y mimar – sonreí fingiendo inocencia pero acabe guiñándole un ojo mientras rodeaba su cuerpo con mis brazos y entrelazaba nuestras piernas – ¿mejor así? – pregunte algo más seria, perdiéndome en su increíble mirada.


Última edición por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 20:22, editado 1 vez
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Sáb 30 Abr 2016 - 19:46
El beso se estaba tornando cada vez más intenso hasta que Day se separó de él, y cuando la escuchó supo que tenía razón. No quería hacer algo de lo que después se pudiese arrepentir, no debía aprovecharse de lo que estaba pasando y que Day se sintiese utilizada por él. Es lo último que quería. — Estoy mucho mejor, pero si me mimas un poquito más no te voy a decir que no — dijo volviendo a sonreír. — Me encantaría que durmieras conmigo — asintió y la miró. Ella era la única capaz de calmarlo y la única que lograba que se sintiera bien. Quizá esta noche dormiría aunque fuese un poco después de mucho tiempo. Durante esos días apenas había dormido un par de horas como mucho. — ¿Vamos? — preguntó levantándose del sofá con ella en brazos para luego dejarla en el suelo. Le agarró la mano y entrelazó los dedos con los suyos para comenzar a dar pasos hasta llegar a su habitación.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 20:25
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Sonreí como una tonta cuando me dijo eso – Pues te mimare mucho más – dije guiñándole el ojo y acabe por besar su nariz – Dormiré contigo encantada – susurre mirándolo a los ojos con infinito cariño. Sabía que apenas había dormido en estos días así que esperaba que conmigo al lado velando por él pudiera dormir algunas horas más. De repente me tuve que agarrar a él porque sin decir nada se levanto del sofá conmigo en brazos y no pude más que pegar un gritito para acabar riéndome – Ethan, estas más fuerte de lo que creía – comente divertida mientras me bajaba de entre sus brazos y acababa entrelazando mi mano con la suya para ir hacia su habitación. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa por dormir con él, mi cuerpo entero temblaba por la anticipación de sentir su cuerpo abrazado al mío pero debía controlarme, no quería fastidiar nada. Una vez en la habitación nos metimos en la cama sin preámbulos – No sé cómo no puedes dormir – dije mientras me acomodaba en ella – es la cama mas cómoda que he probado nunca – me gire y apoye la cabeza en mi mano – acércate para que te pueda meter mano, digoooo para que te pueda abrazar y mimar – sonreí fingiendo inocencia pero acabe guiñándole un ojo mientras rodeaba su cuerpo con mis brazos y entrelazaba nuestras piernas – ¿mejor así? – pregunte algo más seria, perdiéndome en su increíble mirada.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Sáb 30 Abr 2016 - 21:20
Durante esos últimos días su aspecto había decaído bastante, las ojeras le llegaban a los pies y parecía estar un poco más delgado que de costumbre. — Los entrenamientos y el gimnasio es lo que tiene, patita — dijo encogiéndose de hombros. Sus días se basaban en ir de los entrenamientos a casa y de casa a los entrenamientos, no se basaban en otra cosa más que en eso. Una vez llegaron a la habitación se metió en la cama y soltó una pequeña carcajada al escucharla. — Es el mismo colchón que el que tienes en tu habitación — asintió y se acomodó. — Te dejo que me metas mano — comentó sonriendo acercándose a ella y rodeándola con un brazo, pegándola más a él. — Así muchísimo mejor patita. Gracias — sonrió y le dio un toque cariñoso en la punta de la nariz. — Aunque yo soy más cómodo, sin duda — dijo abriendo los brazos para que se recostara sobre él.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 22:11
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
No, no acababa de hacer ni de decir eso, se estaba quedando conmigo, si era eso, él era muy bromista y lo que estaba haciendo era gastarme una broma. Acabe negando - Te equivocas, este colchón es mucho más cómodo - volví asegurar, pero entonces me soltó eso de que él era más cómodo y me descolocó por completo sin saber muy bien que hacer o que no hacer. Lo mire con una ceja alzada - ¿Enserio estás diciendo esto? Osea ¿quieres que me acueste encima tuya? - ni me lo pensé ni le di tiempo a que se lo pensase, me subí sobre él, tumbándome a lo largo de su cuerpo y haciendo que este se acomodase a cada curva del mío y lo mire con una ceja alzada - Eres bastante cómodo, sí - dije divertida y con una sonrisa enorme - ¿Desea algo más de mi, el señor? - le pregunte sin dejar de mirarlo sintiendo como mi fuerza de voluntad decaía por momentos y las ganas por hacer el amor con él me iba embargando por completo. Estaba jugando con fuego, y si ambos seguíamos por este camino acabaríamos mal… sobre todo yo porque era la que estaba enamorada de él, así que en estos instantes no sabía muy bien quien se estaba aprovechando de quien, si yo de su bajón o él, sin saberlo obviamente, de lo que sentía por él. Sin duda esto era un puto lio.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Sáb 30 Abr 2016 - 22:50
Aquello lo decía completamente en serio, quería abrazarla y sentir que tenía a alguien a su lado. Ni siquiera le dio tiempo a que hablase cuando ya la tuvo encima de él. — Te lo he dicho — comentó alzando una ceja divertido mientras notaba como su entrepierna se endurecía bajo el contacto de su cuerpo. Ambos se amoldaban a la perfección, como si estuvieran hechos el uno para el otro. La abrazó para después acariciar su cabello. — Uhm… no — dijo un poco avergonzado. Seguro que Day lo estaba notando pero no podía esconder aquello, era demasiado evidente. — Day… — la miró queriendo decirle que no sabía cómo pero estaba pasando pero no lo podía evitar. Intentó pensar cosas desagradables para que aquello bajara, lo último que quería era que se sintiese utilizada, utilizada para olvidar a la rubia.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Sáb 30 Abr 2016 - 23:12
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
No, el no se daba cuenta lo que causaba en mi cada vez que sonreía o alzaba una ceja, más bien creía firmemente en que ni siquiera se daba cuenta en lo que causaba en las mujeres. Ethan era tan despistado o tan humilde que no se daba cuenta de esas cosas, y eso que en estos momentos estaba prácticamente babeando encima de él. De repente abrí mucho los ojos y por el rubor que cubrió la cara de Ethan supe que él sabía lo que pasaba. Contra mi sexo y mi estomago sentía como el miembro de Ethan se ponía cada vez más duro - ¿Ethan estas cachondo? – le pregunte sin poder evitarlo mientras me removía inquieta sobre el haciendo que nos rozásemos – Oh dios mío, Ethan… - gemí sin poder controlarlo al sentir el roce que yo misma había provocado – No quiero que pienses que te estoy provocando ni mucho menos que me estoy aprovechando de tu situación es tan solo que… - me quede callada, algo avergonzada por lo que estaba pasando en estos momentos, pero al igual que él, yo tampoco podía ocultar mi excitación ni mis ganas por volver a sentir ese roce que tanto había deseado entre nosotros - ¿quieres que me vaya? – le pregunte agarrándome al último resquicio de cordura y fuerza de voluntad que me quedaba.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Dom 1 Mayo 2016 - 10:56
Day lo había notado y no podía evitar que se sintiera un poco avergonzado por la reacción que había tenido. Sabía que había la suficiente confianza como para hablar de ello sin miedo a lo que pudiera pasar. — No puedo esconderlo — negó y se encogió levemente de hombros mirándola mientras notaba como se movía y hacía que sus sexos se rozaran. Eso no ayudaba en nada, sino todo lo contrario, hacía que su miembro se endureciera aún más y el deseo y las ganas de hacerlo aumentaban. — Tranquila y no, no quiero que te vayas, quiero que te quedes — volvió a rodearla con los brazos y la pegó más contra él.  — Somos adultos para saber lo que hacemos y lo que no ¿no crees? — que pasara lo que tuviera que pasar, no podía negar que lo que estaba pasando en esos momentos lo deseaban los dos.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Dom 1 Mayo 2016 - 11:19
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Me mordí el labio inferior al escucharlo – Obvio que no puedes esconderlo, eso es imposible de esconder – desde luego que no, lo que estaba sintiendo bajo mi cuerpo no se podía esconder fácilmente y eso me gustaba, ¿cuántas sorpresas escondía Ethan bajo la ropa? Me moría de ganas por descubrirlas. Suspire y lo mire a los ojos - ¿Seguro? – pregunte con un hilo de voz – Porque estoy a nada de no poder controlarme, Ethan – le asegure porque a cada segundo que pasaba mi fuerza de voluntad desaparecía para dejar paso al deseo que sentía por él. Pero entonces su respuesta me noqueo y derribo los últimos resquicios de cordura que me quedaban cuando me abrazo y me pegó aun más contra él – Dios mío, Ethan… - dije ya al borde de la locura. Y tras decirme aquella frase me perdí, ya no quedaba nada que me detuviese y el deseo corría libre por mis venas. – No te haces una idea de cuánto he deseado esto – murmure antes de fundir mis labios con los de él. No quería pensar en nada, tan solo quería disfrutar de este momento que tanto había esperado. Lo besé con lentitud y suavidad, quería disfrutarlo al máximo por lo cual no quería correr, quería ir lento para atesorar cada caricia y cada beso como el mejor recuerdo que tendría en mi vida, porque aunque Ethan no lo sabía en este momento me estaba entregando en cuerpo y alma a él.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Dom 1 Mayo 2016 - 15:49
Sabía que no podía hacerle eso a Day, ella había estado para él en todo momento y ahora, ahora no podía hacerle eso, no podía utilizarla de esa manera. Lo peor es que no podía resistirse, no quería porque era lo que necesitaba. — Seguro, no te controles — negó ante sus siguientes palabras y le devolvió el beso. Ethan se sintió embriagado por como Day lo estaba besando. Introdujo su lengua sin permiso y comenzó a jugar con la de ella mientras bajaba sus manos a su cintura. Acarició la extensión de su espalda con suavidad, asegurándose de que sus cuerpos seguían manteniendo el contacto, y aunque no había ningún centímetro libre que los separara, seguía buscando la manera de tenerla lo más cerca posible. Rodeó su cintura y la atrapó bajo de su cuerpo. — Day, ¿tu estás segura? — preguntó separándose unos centímetros de sus labios para mirarla directamente a los ojos.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Dom 1 Mayo 2016 - 16:54
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Esa nueva afirmación, y escuchar de sus labios que no me controlase no hicieron más que avivar el deseo que ya sentía por él. ¿Me estaba aprovechando de su situación? Posiblemente, pero en estos momentos nada más me importaba los labios de Ethan. Cuando, sin previo aviso, metió su lengua en mi boca para buscar la mía, se la entregue enseguida y la enrede con la de él para comenzar a jugar con ella. Mi cuerpo se estremecía sin control al notar las suaves caricias que me prodigaba por la espalda. Estábamos completamente pegados, no había centímetro de nuestros cuerpos que no estuvieran en contacto y eso me hacia flotar, me sentía como en un sueño del cual nunca quería despertar. Amaba la sensación de de sentirlo así conmigo. De buenas a primeras me vi bajo su cuerpo, abrí los ojos y lo mire con deseo mientras sentía como tenia la respiración y el pulso bastante acelerados – Estoy muy segura de esto, Ethan – murmure mientras alzaba mi mano y le acariciaba su mejilla – Quiero hacerlo, quiero que me hagas tuya – sonreí y me alce lo suficiente para besar sus labios con suavidad – No hay nada que desee mas en este momento que hacer el amor contigo – y sin más rodee su cuello con mis brazos y lo bese con pasión para que dejara de pensar y se entregara a mí como yo me estaba entregando a él.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Dom 1 Mayo 2016 - 18:02
No podía dejar de cuestionarse lo mismo una y otra vez, por eso no pudo evitar preguntarle si de verdad ella quería eso. Necesitaba saber que lo hacía porque de verdad lo deseaba. Soltó un suspiro ante sus palabras y se encargó de devolverle aquel beso lleno de pasión mientras sus manos agarraban la tela de la camiseta con la que solía dormir y la deslizó para quitársela. La prenda cayó al suelo y sintió sus pechos contra su cuerpo, la respiración de Ethan se tornaba cada vez más agitada, se estaba excitando cada vez más por el contacto de su cuerpo contra el de ella. Sus manos bajaron hasta sus pechos y los acarició con suavidad sin dejar de besar sus labios. El roce de sus sexos cada vez era mayor, cosa que hizo que soltara un pequeño gemido y se quedó quieto sobre sus labios por un momento. Los pantalones del pijama ya le molestaban.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Dom 1 Mayo 2016 - 18:14
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Mi corazón, completamente desbocado, amenazaba con salirse de lo acelerado que estaba. Siempre me había imaginado a Ethan como a un hombre que algo pasivo, que le gustaba ir despacio mientras hacía el amor. De esos que te arrancaban suspiros y no gritos de placer, cosa que me gustaba. Sin embargo, por la forma en la que me devolvía el beso esa teoría se estaba yendo completamente a la mierda. Mi camiseta voló y cuando sentir su torso presionando mis pecho creí morir, pero no era nada comparado a sentir sus caricias sobre estos mientras seguía rozándose contra mí, ¿pasivo? JA, una mierda… este hombre era mucho más activo que yo y yo simplemente tenía ganas de llorar por la suerte que tenia de estar tirándomelo al fin. Abrí los ojos cuando se paro y lo mire directamente a esa mirada que me dejaba sin respiración - ¿Sabes? – dije mientras bajaba mis manos por su espalda acariciándosela – siempre pensé que eras de los típico tíos suaves y tranquilos en el sexo, de esos que te hacían más suspirar de emoción que gemir de placer – alcance sus pantalones y cole las manos por dentro de estos y los bóxers para después tirar de ellos, quitándoselos al fin con la ayuda de mis pies - ¿Estoy equivocada, amor? – pregunte para picarlo y ver si realmente era un fiera en la cama.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ethan P. Langdon el Dom 1 Mayo 2016 - 19:24
Su respiración era más agitada cada vez más. Ethan podía ser un romántico en la cama cuando se lo proponía aunque también podía comportarse como un animal y en esos momentos, estaba siendo más bien lo segundo. Sonrió por sus palabras y ayudó a que pudiera quitarle los pantalones sin problema. — Más o menos — se inclinó y besó sus labios mientras volvía a rozarse contra ella, demostrándole cuanto la necesitaba en aquellos momentos. — Dime tú cómo soy — dijo sobre sus labios mirándola para después ir bajando por todo su cuerpo, dejando pequeños besos hasta llegar a la única tela que cubría el lugar dónde quería llegar.  La miró con una sonrisa traviesa y no tardó en tirar de ella, dejando un suave beso en su sexo para después subir hasta su boca y devorarla por completo.
Ethan P. Langdon
Localización :
Manhattan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Daisy O'Neil el Dom 1 Mayo 2016 - 20:11
¡Ya basta!

Ethan Langdon Apartamento Langdon 04.00 AM 11 de marzo
Como había dicho, Ethan no era de los aburridos en la cama. Sabía que podía ser romántico pero su verdadera naturaleza era la de ser un animal de instintos básicos que iba a por lo que quería… y en este caso lo que quería era hacerme suya y yo no lo iba a detener. Gemí de manera suave cuando se rozo de nuevo contra mi sexo, dios mío cuanto necesitaba que me hiciera suya – Eres increíble, cariño – dije entre pequeños jadeos. Alce la vista justo cuando comenzó a descender por mi cuerpo besándome de aquella forma que me hacía temblar sin control, alce una ceja cuando se paro en mis braguitas y me sonrió de esa forma traviesa que casi logra que me corriese en ese mismo instante – Eres jodidamente sexy, Langdon – dije o más bien jadee la frase mientras miraba como me quitaba las minúsculas braguitas y me daba un beso juguetón en mi sexo. No, ya no aguantaba más, lo necesitaba en mi interior ya… necesitaba sentir como me hacia suya así que mientras correspondía a su apasionado beso, colé una de mis manos entre nuestros cuerpos y abarque su sexo para comenzar a tocárselo con intensidad – Ethan… - gemí sobre sus labios – Te necesito dentro ya, por favor – le suplique queriendo sentirlo de una vez por todas en mi interior.
Daisy O'Neil

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 18:27
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.